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Violencia juvenil: ¿fenómeno mediático o realidad?

Keystone

Gran cobertura mediática tuvieron tres amigas de un barrio marginal, que en dos años fueron sorprendidas varias veces trepando edificios para robar en departamentos del barrio alto.

Este contenido fue publicado el 16 enero 2007 - 15:27

Por tener menos de 18, las "arañitas", como las apodaron, fueron devueltas a sus familiares o derivadas a un centro de diagnóstico.

La última vez dos presentaban 7 meses de embarazo y una, ya mayor de edad, quedó en prisión preventiva con mujeres adultas.

Conmoción pública provocó hace poco el suicidio de una escolar de 13 años, la mejor de su curso que además iba a ser la reina de su escuela. Fue objeto de constantes burlas de sus pares y recibió amenazas de muerte por e-mail hasta después de su sepultura. Este "bulling" llevó al cierre temporal del establecimiento.

Los casos suman

Hace poco, pasada la medianoche en una plaza de Santiago, un día antes de cumplir 18 años, un joven se ensañó con otro pegándole con un bate de béisbol hasta provocarle la muerte cerebral. Los familiares donaron sus órganos y lucharon hasta conseguir la prisión preventiva del agresor.

Los robos de hormiga por menores de edad dirigidos por adultos en centros comerciales o el robo del 'handy' a la salida de colegios están a la orden del día igual que el comercio callejero con películas o CD pirateados de jóvenes en edad escolar.

¿Se justifica tanta precaución?

¿Existe un aumento peligroso de la delincuencia juvenil para que los centros comerciales tengan que dotarse con ejércitos de guardias de seguridad y que las casas pongan rejas, sistemas de alarma, perros guardianes y hasta cercos eléctricos?

Es cierto, hay aumento y mayor uso de violencia en los delitos. Muchos delitos quedan impunes y pese a la mayor disponibilidad de denunciar y un trabajo policial más eficaz, las estadísticas no abarcan todo el problema. Sin embargo, está comprobado que un porcentaje muy menor de jóvenes infringe la ley comparado con la tasa de criminalidad adulta.

Por lo general los jóvenes delincuentes provienen de ambientes de riesgo social: tienen problemas de aprendizaje en el colegio; son de familias que suelen resolver los conflictos mediante la violencia verbal y física; se juntan con pares o pandillas cuyas conductas imitan para ser aceptados. Barrios y comunas enteras del Gran Santiago y de ciudades de provincia quedan así estigmatizados acentuando todavía más la ya existente segregación social.

Una ley esperada

Falta que entre en vigencia la nueva "ley de responsabilidad penal juvenil" que hará imputables a menores entre 14 y 18 años. Más que hacerse eco de las voces de la "tolerancia cero" prevalen medidas terapéuticas, protectoras y penas alternativas a la reclusión.

La tardanza se debe a la falta de infraestructuras que permitan la rehabilitación y reinserción social en vez de la reincidencia. – Hasta hace poco, menores de edad y primerizos quedaron recluidos en cárceles de adultos que se transformaron para ellos en verdaderas universidades del delito.

Las autoridades están conscientes de que más que la nueva ley hace falta medidas de prevención no represivas en la comunidad; proyectos que comprometan el trabajo conjunto de las escuelas, padres y niños y jóvenes en riesgo social.

Queda demasiado que hacer y se necesitan muchos recursos para revertir el círculo vicioso de la falta de oportunidades como una de las causas principales de la delincuencia juvenil junto al consumo de alcohol y drogas.

Diferencias y similitudes

En Suiza como en muchos otros países el vandalismo (hooliganismo) antes y después de los partidos de fútbol o de jockey es frecuente, el robo de "celulares" o romper vitrinas de tiendas los fines de semana parece ser un deporte.

No es desconocido el "bulling" en los colegios y también algunos delitos más graves cometidos por jóvenes, tales como asaltos con violencia o la violación múltiple de una joven.

Según las estadísticas -aún incompletas, como aquí-, es mayor el número de extranjeros implicados, sobre todo de la antigua-Yugoslavia. Al tocar el tema se corre el riesgo de ser tildado de racista o xenófobo.

La mayoría de los delincuentes juveniles en Chile suelen vivir –como en Suiza-, en barrios marginales. Allí son ante todo inmigrantes con deficiente integración y de estratos sociales bajos. Su cultura original valora a menudo el machismo, la agresividad y el uso de la violencia para resolver conflictos.

A diferencia de Chile existen más instituciones que los pueden acoger. No hay marcada segregación entre los suizos y las minorías étnicas como ocurre aquí entre ricos y pobres. Allí, gracias a la ayuda social no es necesario robar para sobrevivir.

La nueva ley penal juvenil, en vigencia desde principios del año, fomenta, tal como en Chile, medidas terapéuticas y precautorias, alternativas a sanciones corporales que primer lugar toma en cuenta al delincuente juvenil y luego la infracción. Para algunos delitos aumentaron las penas, pero también se hizo caso omiso a los defensores de la "mano dura".

La criminalidad es el espejo de una sociedad, y la delincuencia juvenil es el reflejo de la criminalidad adulta.

Regula Ochsenbein, Chile.

Contexto

Regula Ochsenbein nació en Lucerna el 15 de marzo de 1949. Cursó sus estudios primario y secundario en Basilea y Berna, donde obtuvo su 'Matura' (bachillerato), en 1968.

En aquel año de efervescencia estudiantil en Europa comenzó la carrera de Sociología y la terminó en 1977 graduándose de licenciada en Historia Moderna y Sociología de los países en desarrollo y derecho público.

Durante sus estudios participó en intercambios estudiantiles (Checoslovaquia); trabajó de voluntaria en un pueblito de Grecia y en un Kibutz de Israel.

Su vida profesional la llevó, tras un curso de preparación, al servicio diplomático, ámbito en el que permaneció desde 1978 hasta 1985. En ese año decidió abandonar la carrera y quedarse en Chile tras haber ocupado funciones en Portugal, Santiago de Chile y Londres.

Actualmente combina en Chile sus actividades de socióloga con las de artesanía en madera.

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