Navigation

Un rescate ecológico y social

Una magnífica vista de el volcán Popocatépetl. swissinfo.ch

Al plantar árboles en tierras erosionadas que logró recuperar, Ernesto Maurer creó un ejemplo de lo que se puede hacer en materia de medio ambiente.

Este contenido fue publicado el 24 diciembre 2004 - 12:08

Considera que para sobrevivir, los árboles deben ser una fuente de ingresos para los campesinos.

En 1960, el área que cubre hoy el Bosque de los Árboles de Navidad representaba 280 hectáreas de bosques en vías de extinción y 120 hectáreas de terrenos descubiertos, gravemente erosionados, con vegetación nula o escasa, y abandonados por los campesinos por su improductividad.

Poco a poco, Ernesto Maurer logró revertir esta situación, gracias a una labor muy interesante desde el punto de vista ecológico:

“Producimos muchos árboles de Navidad, pero no sólo esto. Hemos tenido la oportunidad de regalar más de 3,5 millones de árboles para reforestación; hemos recuperado 280 hectáreas de bosque destruido que ahora son como las selvas que eran los bosques del Valle de México hace 500 años; hemos restaurado tierras que hace relativamente poco eran paisajes lunares por la erosión, tierras mal manejadas y que ahora son vergeles empastados con una producción impresionante de árboles de Navidad”.

Una visión positiva

Gracias al éxito de este empresario, innovador en el manejo del medio ambiente, estos bosques se volvieron famosos. Lo que permite demostrar a Ernesto Maurer, quien rechaza el mensaje catastrofista de los ecologistas, “que nada está perdido”.

Desde hace más de veinte años, lucha para “inocular ideas positivas, optimistas, realistas para que las futuras generaciones que se estén formando en las escuelas tengan el instrumento intelectual necesario para mejorar este mundo. Para que nuestros descendientes hereden un México y una Suiza mejor de la que nosotros heredamos”.

El árbol como negocio

Ernesto Maurer sostiene que, para sobrevivir, los árboles deben ser negocio, y por lo tanto deben ser cortados. Y sobre todo, “deben ser fuente de ingresos para el campesino”. Pero considera que, “la política forestal mexicana estuvo equivocada durante mucho tiempo, en el sentido de que sobreprotegía los bosques.”

A su juicio, “el árbol debe ser considerado como materia prima para muebles, papel periódico... para que el campesino descubra el hecho fundamental de que es negocio plantar árboles, como en Finlandia, en Chile, en Jordania, en Israel, en Canadá o en Estados Unidos.”

Luchar contra la deforestación

Recuerda que a raíz de esta sobreprotección, “estamos perdiendo en México 600.000 hectáreas de bosque al año, por destrucción intencional moralmente justificada”. Para evitar las sanciones penales que le impone el Gobierno en caso de explotar su bosque, el campesino descubre rápidamente que puede quitarse de ese problema quemando el bosque y puede sembrar el maíz. Por lo tanto “los bosques mexicanos están desapareciendo por lo que pomposamente se llama cambio de uso de suelo, no por sobreexplotación”.

Por suerte, ya se logró cambiar la ley forestal que ahora habla de plantaciones comerciales forestales. Si Ernesto Maurer saluda esta reforma legal, lamenta que la burocracia siga siendo la misma, “de ánimo punitivo, castigador, supervisor en lugar de funcionar como extensionismo, enseñándo al campesino cómo puede sembrar bosque para que sus nietos tengan la misma riqueza que tienen los campesinos finlandeses, por ejemplo”.

Pero Ernesto Maurer reconoce que es una lucha difícil y que el gobierno no entiende su discurso: “Quiere resolver el problema con subsidios, y no es una solución. Pero es que políticamente es muy conveniente: para comprar votos, los subsidios son maravillosos”.

Una derrama económica

Sin embargo, el genitor del Bosque de los Árboles de Navidad tiene razones para estar satisfecho. Su empresa logró rescatar la economía del Valle de Amecameca, la zona más deprimida del Estado de México. En la temporada navideña, proporciona trabajo a más de 300 habitantes, y a 120 el resto del año.

Además, existe en el Bosque un mercado de alimentos donde los visitantes pueden comer en uno de los 140 puestos pertenecentes a las familias de los pueblos vecinos. Esta actividad les permite reunir, en un mes, un porcentaje importante su presupuesto anual.

De tal manera que al saber aprovechar el potencial turístico de la región, Ernesto Maurer permite que se genere una derrama económica de más de tres millones de dólares al año y que su empresa sea la fuente de empleo más grande del Valle de Amecameca.

swissinfo, Patrick John Buffe, México D.F.

Este artículo ha sido importado automáticamente del antiguo sito web al nuevo. Si observa algún problema de visualización, le pedimos disculpas y le rogamos que nos lo indique a esta dirección: community-feedback@swissinfo.ch

En cumplimiento de los estándares JTI

En cumplimiento de los estándares JTI

Mostrar más: SWI swissinfo.ch, certificado por la JTI

Los comentarios de este artículo han sido desactivados. Puede encontrar una visión general de los debates en curso con nuestros periodistas aquí. Por favor, únase a nosotros!

Si quiere iniciar una conversación sobre un tema planteado en este artículo o quiere informar de errores factuales, envíenos un correo electrónico a spanish@swissinfo.ch.

Compartir este artículo

Cambiar la contraseña

¿Quiere borrar el perfil definitivamente?