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Taiwán y Suiza: económicamente cercanos, políticamente distantes

‘Taipéi’ 101’: El Centro Financiero de Taipéi es el edificio más alto de Taiwán y un símbolo de la fuerza económica de la isla. Keystone

Suiza no reconoce oficialmente a Taiwán. Sin embargo, mantiene relaciones con el Estado insular asiático, a través de canales tortuosos.

Este contenido fue publicado el 10 agosto 2022 - 15:30

Pocas veces las visitas provocan reacciones tan fuertes: cuando Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes de EE.UU., anunció su visita a Taiwán, Pekín reaccionó con una retórica inusualmente fuerte, y luego lanzó maniobras militares a gran escala alrededor de la isla. En respuesta, Taiwán comenzó sus propios ejercicios con municiones reales. La situación es aún muy tensa. Se teme que la República Popular China quiera integrar por la fuerza la "provincia secesionista", cuyo estatus internacional es discutido.

Los Estados de todo el mundo se enfrentan a la cuestión de qué posición deben adoptar en esta crisis, y Suiza no es una excepción. No reconoce a Taiwán como Estado de pleno derecho. Pero, ¿se puede realmente mantener relaciones diplomáticas con un Estado que no se reconoce oficialmente? Es posible, pero a costa de la claridad. Hemos recopilado los puntos clave más importantes de las relaciones de Suiza con Taiwán.

¿Y el reconocimiento?

Suiza fue uno de los primeros países en reconocer a la República Popular de China, el 17 de enero de 1950, y hasta hoy mantiene su política de una sola China. Esta política estipula que solamente el gobierno de la República Popular China es el representante legítimo de toda China, es decir, la China continental, Hong Kong, Macao y Taiwán (República de China).

Este temprano reconocimiento supuso una ruptura con la política suiza sobre China, hasta entonces de reserva. Además, reconoció expresamente al gobierno comunista, en contra de la práctica habitual de Suiza de reconocer solamente a los Estados y no a los gobiernos. Había una razón para ello: después de la Segunda Guerra Mundial, Suiza estaba aislada debido a su neutralidad y buscaba formas de mejorar su red internacional. Además, no quería repetir el error cometido con la Unión Soviética, cuyo reconocimiento había sido pospuesto hasta 1946.

Esto colocó a Suiza en una posición particular, ya que la mayoría de los Estados, encabezados por Estados Unidos, reconocieron al gobierno nacionalista de Kouo-Min-Tang en Taiwán. Además, en ese momento, era el Estado insular el que representaba a China en las Naciones Unidas. Sin embargo, esto cambió a finales de la década de 1970, cuando Pekín pudo imponer su política de una sola China al mundo. Para muchos, el reconocimiento de Taiwán como Estado terminó entonces: la presión de China había surtido efecto.

¿Está Suiza cediendo a la presión china?

Aunque Suiza siempre ha mantenido buenas relaciones con China gracias a sus tempranos lazos con Pekín, el margen de maniobra se estrecha también para Berna cuando se trata de Taiwán, dado el exacerbado nacionalismo del presidente chino Xi Jinping. Esta situación quedó de manifiesto hace poco, cuando el presidente de la Unión Democrática Suiza (UDC / derecha conservadora) anunció un viaje a la isla en su calidad de presidente del grupo parlamentario de amistad suizo-taiwanés. Este periplo ya estaba previsto antes de la visita de Nancy Pelosi, para 2023. Sin embargo, el embajador chino en Berna dejó claro en los medios de comunicación que China rechazaba el contacto.

En todo el mundo, solamente catorce Estados mantienen relaciones diplomáticas con Taiwán. Pero muchos otros, como Suiza, utilizan canales de comunicación no oficiales.

¿Cómo maneja Suiza este dilema?

Donde la política vacila, la economía es más flexible. Taiwán tiene una de las sociedades de mayor poder adquisitivo de Asia, lo que convierte a la isla en un mercado atractivo para los productos suizos relativamente caros. Las exportaciones suizas más importantes son los productos químicos y farmacéuticos, los relojes y la maquinaria y la electrónica. Taiwán es el quinto mercado más importante para las exportaciones de Suiza en Asia y su volumen de comercio sigue creciendo.

Los dos países tienen un acuerdoEnlace externo para evitar la doble imposición desde 2011. Se trata de un acuerdo privado que posteriormente fue reconocido por una ley federal, un hecho único en su tipo. Muestra bien cómo Suiza, a pesar del no reconocimiento, encuentra formas de mantener y continuar las relaciones bilaterales.

¿Cuáles son los argumentos en contra de un acuerdo de libre comercio? En los últimos años han surgido diversas voces que reclaman un acuerdo de libre comercio con Taiwán. Suiza ya ha concluido acuerdos de este tipo con varios países asiáticos o está en proceso de negociarlos. Taiwán es un eslabón central en las cadenas de suministro mundiales, especialmente por su posición dominante en la producción de semiconductores.

Pero el Gobierno suizo no quiere provocar a China con un acuerdo semejante con Taiwán. “En vista de las condiciones generales imperantes y de la constelación global, el Consejo Federal (Gobierno) no considera oportuno examinar esta cuestión con mayor detalle en este momento”, respondióEnlace externo en 2020 a una intervención parlamentaria en este sentido. Berna ha mantenido esta posición hasta el día de hoy.

Por supuesto, los acuerdos de libre comercio también tienen una dimensión política. Pero los acuerdos económicos bilaterales con Taiwán serían posibles siempre que no tocaran directamente la cuestión de la soberanía: Singapur y Nueva Zelanda mostraron el camino hace unos años.

Sin embargo, el volumen de comercio con China continental es mucho mayor y crece más rápido: en 2020 ascendió a 33 000 millones de francos, casi diez veces más que con Taiwán. China es el socio comercial más importante de Suiza en Asia, y el tercero después de la Unión Europea y Estados Unidos. Cualquier acercamiento político a Taiwán lo tendrá en cuenta.

¿Por qué Suiza promueve la democracia taiwanesa?

La promoción de la democracia es un mandato constitucional en Suiza. El país alpino pone sus conocimientos y experiencia a disposición de todas las partes interesadas; en el caso de Taiwán, la organización de las elecciones ha sido un tema especialmente apreciado. Y esto no es solamente para dar una buena impresión: en ningún otro lugar de Asia los derechos populares están tan desarrollados como en Taiwán.

También tiene un efecto de transferencia: otros países de Asia Oriental han adoptado soluciones digitales a través de las cuales la política taiwanesa implica a los ciudadanos en la toma de decisiones.

La intervención militar rusa en Ucrania tiene también un fuerte componente simbólico y es percibida por la opinión pública occidental como una lucha entre dictaduras y democracias. En este contexto, la visita de Nancy Pelosi fue una clara señal de apoyo a una joven democracia amenazada por un Estado cada vez más autoritario. Y que puede considerarse como la antítesis de la afirmación de que las estructuras democráticas no pueden desarrollarse en los países menos desarrollados.

¿Cómo se desarrollarán las cosas en el plano político?

También en Suiza han surgido pedidos de estrechar las relaciones con Taiwán; hace poco fue presentada en el Parlamento una interpelación para profundizar estas relaciones en diversos ámbitos. Políticos de distintos partidos han señalado la gran dependencia con respecto a China y han pedido un acercamiento con Taiwán, mientras que otros quieren evitar en lo posible el conflicto con el llamado Imperio del Medio debido a los estrechos lazos económicos. Debería seguir así. A diferencia de lo que ocurre con Ucrania y Rusia, actualmente no hay urgencia ni presión internacional para que Suiza adopte una postura clara a favor de China o Taiwán.

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