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Suiza y Japón listos para compartir un TLC

Suiza y Japón quieren tener en común algo más que los colores de sus banderas. Keystone

Este año inician ambos países la negociación de un acuerdo comercial que estrechará los lazos económicos y potenciará las exportaciones.

Este contenido fue publicado el 31 enero 2007 - 09:03

Su filosofía de negocios es semejante: un sólido sector de los servicios, elevada productividad y valor agregado en sus productos.

Japón, la segunda potencia económica del mundo después de Estados Unidos, decidió ir a fondo en su relación con Suiza a partir de 2007.

Este mes (19.01), los dos gobiernos confirmaron su intención de negociar un Tratado de Libre Comercio cuyo contenido, según las previsiones preliminares helvéticas, podría quedar concluido en 2008.

El acuerdo luce oportuno a los ojos de ambos, ya que pese a las buenas intenciones y compromisos, la Organización Mundial del Comercio (OMC) no consigue concluir la llamada Ronda de Doha –para liberalizar el comercio mundial- tras cinco años de negociaciones.

Japón y Suiza se saben afines en más de un sentido y quieren aprovecharlo. Las dos economías están basadas en los servicios, son altamente exportadoras y se caracterizan por su productividad.

Quién es Japón...

Japón ha hecho lo que pocos países han logrado, construir su poderío económico en un periodo de tres décadas tras la Segunda Guerra Mundial.

Varios factores se conjugaron para ello: apoyos gubernamentales al sector productivo; una cultura de trabajo intensivo por parte de la población; y una facilidad innata para el desarrollo de nuevas tecnologías.

Hoy, con un mercado de 127 millones de habitantes, el 70% de su economía está basada en los servicios.

El resto de la riqueza proviene de la industria manufacturera (automóviles y electrónica); y su sector agrícola es muy pequeño en términos cuantitativos, aporta sólo 1% del PIB, pero poderoso en términos políticos.

Frente a sí, Suiza tendrá a un socio con retos importantes, tras vivir un periodo de estancamiento económico y deflación. Es decir que tras tiempos en los que la economía no creció y los precios, en lugar de subir, bajaban, provocando distorsiones macroeconómicas, retoma el rumbo.

Este año el PIB crecerá al menos 2%, promesa de desarrollo y empleo.

Sin embargo, siguen pendientes temas como el déficit del 7% del PIB de las finanzas públicas, evidencia de que su gobierno ha gastado mucho más de lo que ingresa, por lo que hoy enfrenta niveles de deuda externa estratosféricos (180% del PIB).

En el ámbito de las pensiones, le aguarda –como a Suiza- una reforma radical, ya que su población es una de las más longevas del planeta, y ante una esperanza de vida de 80 años –idéntica a la de Suiza- es imposible financiar las pensiones de toda la población que rebasará los 60 años a partir del año 2010.

Relación Suiza-Japón

Pese a su lejanía geográfica y sus diferencias culturales, Suiza y Japón establecieron relaciones diplomáticas y económicas hace más de 140 años.

De hecho, el primer acuerdo firmado entre las dos naciones fue un Tratado de Amistad y Comercio (1864), que convirtió a Suiza en el primer país no marítimo con el que los japoneses establecían un lazo de esta índole.

Sin embargo, fue hasta principios de los años 60´s que las compañías japonesas encontraron en Suiza un destino práctico para los negocios con la llegada de firmas como Sony o Nikon a Zúrich.

Y durante esa década, Suiza era tan solicitada como EEUU para establecer sedes de operación internacional por parte de empresas japonesas.

Hoy, Suiza es base para la importación y distribución de productos japoneses en Europa, sobre todo de automóviles, piezas automotrices y productos electrónicos.

A cambio, Suiza le vende a los japoneses relojería, productos de lujo en general, químicos y maquinaria.

Por qué un TLC

Un tratado de libre comercio (TLC) es esencialmente un acuerdo de carácter bilateral (o regional en algunos casos) que permite establecer un mercado de bienes y servicios entre los países participantes.

Su principal característica es la anulación de aranceles o impuestos aduaneros, lo que permite que los bienes que son comerciados entre los involucrados, sean más baratos.

En ocasiones, un TLC puede implicar una integración de carácter económico. Este es el caso de la Unión Europea, la Comunidad Andina o el Mercosur. Pero en otras implica exclusivamente un acuerdo comercial que fomenta el intercambio de bienes y servicios.

Aparejados a la negociación de un TLC siempre estarán factores como la promoción de condiciones para una competencia justa, mayores inversiones, y la protección de la propiedad intelectual y los derechos de autor. Además de mecanismos para la solución de controversias.

Normalmente un TLC facilita la creación de empleos, y abaratará los precios de los productos que son importados del país socio, pero con frecuencia implica también el debilitamiento o desaparición de negocios nacionales que no son capaces de competir con los extranjeros.

Un TLC helvético-nipón

La decisión de iniciar negociaciones fue tomada hace un par de semanas (19.01) tras una conferencia telefónica sostenida entre el primer ministro japonés, Shinzo Abe, y la presidenta helvética, Micheline Calmy-Rey.

Ambos políticos dejaron asentada su intención, aunque no marcaron fecha para el inicio de las negociaciones.

La meta, según Abe será "fortalecer el intercambio económico, no sólo en el área del comercio de bienes, sino también en la de inversión y comercio de servicios, además de la protección de los derechos de propiedad intelectual".

Sobre la marcha, un acuerdo de libre comercio con Suiza permitiría a las empresas electrónicas de Japón incrementar sus exportaciones, al tiempo que recibiría más importaciones de relojes suizos y productos farmacéuticos.

En este sentido, las exportaciones de productos japoneses a Suiza supusieron durante 2006 alrededor de 2.300 millones de francos suizos; mientras las ventas de productos suizos a Japón totalizaron 5.400 millones de francos.

A juicio de Jean-Daniel Gerber, jefe de la Secretaría de Estado de Economía (Seco), es previsible que las negociaciones tomen alrededor de 12 meses a partir de su fecha de arranque. Lo anterior es previsible en función de la experiencia que tuvo Suiza con Corea del Sur, país con el que se negoció durante seis meses.

Si bien no hay fecha específica, la Seco estima que podrían iniciar los trabajos en la próxima primavera.

swissinfo/Andrea Ornelas

Contexto

Un total de 140 firmas suizas operan hoy en Japón. La primera fue la comercializadota Siber & Brennwald (1865), le siguieron Desco (1901), Volkart (1903); Nestlé (1913), Sulzer (1914), Roche (1932); Ciba (1952); y Sandoz (1960), entre otras.

Las firmas más representativas de Japón en Suiza son Sony, Toyota, Canon, Nikon, Pentax, Fujifilm y Honda, quienes crecieron sobre todo en los 60´s.

Japón es el tercer socio comercial para Suiza después de la Unión Europea y Estados Unidos. Desde hace más de una década Suiza registra superávit comercial con el país asiático, es decir, le vende más de lo que le compra.

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Datos clave

Algunos tratados firmados entre Suiza y Japón son:
Amistad y Comercio (1864); Reglamento Judicial (1924); Servicios Aéreos (1956) y Doble Imposición (1971).
Las exportaciones suizas a Japón están conformadas por: productos químicos (23%), relojería (17%), farmacéuticos (16%), maquinaria (14%), joyería (12%), otros (18%), según la Seco.

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