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Suiza más permisiva en aspectos de la eutanasia

Elke Baezner, presidenta de 'Exit', asociación que reclama el derecho a una muerte con dignidad. Keystone Archive

La legislación sobre la eutanasia en Holanda causa diversa reacción en Suiza. Mientras la Iglesia católica condena la posición holandesa, las asociaciones de ayuda al suicidio lamentan que los holandeses sólo autoricen a los médicos practicar la eutanasia activa.

Este contenido fue publicado el 11 abril 2001 - 09:14

La Iglesia se compromete a proteger la vida a cualquier precio y respalda los cuidados paliativos de un enfermo, precisó Marc Aellen, portavoz de la Conferencia Episcopal suiza, CES. El Vaticano ya ha manifestado su desacuerdo frente a la iniciativa holandesa.

Consciente de la importancia del problema, la CES trabaja en la redacción de un documento sobre el asunto que será publicado en los próximos meses. "No se puede acortar la vida deliberadamente", declaró Aellen. En consecuencia, la CES contesta la autorización de ayuda al suicidio que se practica en algunos centros de ancianos de la ciudad de Zúrich.

Derecho de los pacientes

Por su parte, la asociación suiza de ayuda al suicidio "Exit" reivindica el derecho de los pacientes a poner fin a sus días. Según su presidenta, Elke Baezner, no solamente los médicos sino también personas formadas para tal efecto deberían estar autorizadas para intervenir, lo que no que no es el caso en Holanda.

Elke Baezner está bastante satisfecha de la situación en Suiza. Se alegra, a pesar de todo, de la actitud holandesa. En especial, aprecia que se tome en consideración un problema a menudo ignorado y que comienza a preocupar a los gobiernos.

Un marco legal puede evitar que se cometan errores, pero no puede reemplazar la decisión personal del enfermo concernido, añade Baezner.

Más liberal

En Suiza, la asistencia al suicidio sólo es castigada por la ley si oculta un móvil egoísta. La entrega de un veneno a una persona responsable, que pide en su pleno juicio una ayuda para morir, no cae bajo la ley del código penal. En este punto, Suiza adopta así una política más liberal que Holanda.

El gobierno suizo se opone por ahora a suavizar el Código penal que castiga la eutanasia activa, es decir, la muerte causada voluntariamente por petición de la víctima.

Por el momento quiere adaptar el derecho a la práctica, en otras formas de asistencia al suicidio: la eutanasia pasiva (es decir, la renuncia a poner en práctica medidas artificiales para el mantenimiento de la vida) y la eutanasia activa indirecta (administración de sustancias para reducir el sufrimiento y que podrían causar la muerte).

swissinfo y agencias

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