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Suiza defiende derechos humanos y Protocolo de Kyoto

El presidente suizo Moritz Leuenberger con su homólogo francés, Jacques Chirac. Keystone

En intensa jornada de trabajo, el presidente suizo, Moritz Leuenberger lanzó un llamado para hacer de la globalización un mecanismo de apoyo a los desfavorecidos, lamentó la decisión estadounidense de renunciar al protocolo de Kyoto, denunció las violaciones a los derechos humanos en China y Chechenia y reconoció que Suiza no escapa a la situación.

Este contenido fue publicado el 30 marzo 2001 - 18:21

Tras pronunciarse ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, en donde subrayó que al proceso de globalización económica debe seguir la globalización de las responsabilidades políticas, económicas y sociales, el mandatario sostuvo este viernes una serie de encuentros con dirigentes de otros países.

Leuenberger y el presidente francés, Jacques Chirac coincidieron en su desencanto por la decisión de Washington de abandonar los Acuerdos de Kyoto que buscan reducir el impacto humano en el calentamiento del planeta. "Los dos estamos muy decepcionados", destacó el dirigente suizo.

En conferencia de prensa el también ministro helvético del Transporte, la Energía y el Medio Ambiente reiteró la decisión de su país de reducir las emisiones de gas de efecto invernadero e informó que el presidente Chirac se comprometió a garantizar el protocolo por parte de la Unión Europea.

Por otra parte, Leunberger se reunió con el presidente de la República Democrática del Congo, Joseph Kabila, a quien manifestó la disposición de su país para hacer valer los derechos del pueblo congolés con respecto a los haberes congelados del ex presidente Mobuto Sese Seko.

Con el presidente yugoslavo, Vosjilav Kostunica, el dirigente suizo abordó la situación en Macedonia y Kosovo. Ambos mandatarios coincidieron en la necesidad de "estabilizar una situación muy peligrosa".

Ante el foro de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, al que caracterizó como "una verdadera conciencia moral de la humanidad", el mandatario destacó que la cotidianeidad con que son violados los derechos humanos.

"Países ricos como países pobres, grandes naciones como pequeños países, todos tenemos nuestra parte de responsabilidad en estos hechos. Porque todos vivimos, interdependientes, en la "aldea global" donde bienes, informaciones, capitales y personas circulan fácilmente", subrayó.

"Pero las desigualdades también se refuerzan. Son insoportables: dos mil millones de personas viven con menos de dos dólares por día. La fortuna de las 15 personas más ricas del mundo supera el Producto Interno Bruto de todos los países del Africa Subsahariana", ejemplificó.

Ante representantes de los 53 Estados miembros de la Comisión reunidos en el Palacio de las Naciones, en Ginebra, Leuenberger atribuyó parte de la responsabilidad de una situación semejante al mundo industrializado merced a sus posturas proteccionistas, de intercambios desiguales y a la debilidad de sus inversiones y su cooperación para el desarrollo.

En ese contexto el presidente helvético saludó la iniciativa de Pacto Global, lanzada por Kofi Annan, secretario general de la ONU, que busca involucrar a las grandes empresas multinacionales en la lucha en favor de los derechos del hombre y del respeto al medio ambiente.

En su discurso, el presidente suizo condenó la existencia de la pena de muerte en los Estados Unidos, la violación a los derechos de la persona en Chechenia y la represión a las comunidades religiosas en China.

Mea culpa

Moritz Leuenberger también reconoció las faltas de Suiza en esta materia.

"Con su nueva constitución federal, verdadero catálogo de los derechos y las libertades fundamentales, Suiza se inscribe felizmente como país modelo de los derechos de la persona. Mi país, sin embargo, es a veces condenado por la Corte Europea de los Derechos Humanos", afirmó.

Precisó que a Suiza se le reprochan hechos de discriminación racial, de desigualdades en la remuneración entre hombres y mujeres y hasta en materia de reagrupamiento familiar para los trabajadores extranjeros temporales.

"Eso demuestra que las libertades y derechos fundamentales nunca son adquiridos de una vez por todas. Deben ser defendidos sin cesar y es necesario luchar por su aplicación, incluyendo a un país con una antigua tradición democrática como Suiza", puntualizó.

Enrique Dietiker

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