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Suiza ayuda en Líbano al regreso a la normalidad

La escuela de enseñanza básica de Namee, al sur de Líbano. swissinfo.ch

La guerra de Israel contra el Hezbolá libanés terminó en el terreno, pero la gente sufre aún las consecuencias de la destrucción. Suiza ayuda en el sur del país para el regreso a la normalidad.

Este contenido fue publicado el 11 diciembre 2006 - 16:27

swissinfo visitó proyectos para la renovación de escuelas, el acceso al agua potable, limpieza de minas antipersona y trabajos de limpieza tras la marea negra.

El 14 de agosto pasado callaron oficialmente las armas israelíes después de un mes de guerra contra el Hezbolá islámico. Los bombardeos dejaron un panorama desolador en el sur de Líbano, principal zona afectada.

Suiza participa en la reparación de los daños de guerra con el programa 'Back to life', dotado con 20 millones de francos autorizados por el gobierno federal helvético. El objetivo es que la población civil libanesa afectada recobre cuanto antes la normalidad en su vida cotidiana.

Gran motivación

"La gente está muy interesada en la reconstrucción porque tiene una estrecha unión con su país", indica Kurt Rothacher, a cargo del programa de la Agencia Suiza para la Cooperación y el Desarrollo (COSUDE).

En vista de que muchos de los pobladores que retornaron tras el conflicto han desarrollado rápidamente una perspectiva favorable, Rothacher considera que no se producirá ninguna ola emigratoria. La razón de ese renovado optimismo, también entre los más pequeños, es la renovación de alrededor de 50 de las 350 escuelas dañadas por los ataques.

En los pueblos Namee y Alfidar, las escuelas tuvieron la desgracia de estar justo entre puentes y fábricas que fueron destruidos por completo. En Namee, los niños tenían miedo de no volver jamás a la escuela, dicen a swissinfo.

Espacios luminosos, sonrisas brillantes

Actualmente, estos niños sonríen satisfechos en las aulas donde siguen su enseñanza aprendiendo a leer y a sumar.

Las obras de reparación duraron dos semanas para restaurar todas las ventanas, componer las puertas, pintar las paredes y arreglar techos y fachadas.

Las autoridades escolares valoran mucho el apoyo helvético. "Agradezco a la COSUDE por este trabajo. Es un buen ejemplo del gran valor y respeto que los países civilizados otorgan a las escuelas para los niños", explica Ibrahim Abu Shahla, director de la escuela en Namee.

Asimismo, Suiza responde con celeridad en la distribución de agua potable y apoyo clínico. En cinco pueblos que padecían una falta significativa tanto de medicamentos como de doctores, COSUDE entregó contenedores blancos que fungen como puntos de atención médica con personal sanitario local que atiende y da medicamentos a las personas que acuden a ellos.

Suministro vital de agua

Otro punto delicado es el del agua potable en el sur del Líbano. Muy pocos tienen acceso al líquido vital debido a que las tuberías de agua potable resultaron dañadas por la guerra.

La COSUDE financia pequeñas reparaciones en las tuberías estropeadas, así como en depósitos y tanques de agua en los lugares donde se requieren, como es el caso de Maraka. Dos generadores financiados por Suiza bombean el agua subterránea hacia estos depósitos.

"Esa labor debe realizarse de manera precisa y rápida, ya que la gente quiere volver a tener una vida normal", indica Andrea Cippà, colaborador de COSUDE.

En el marco del programa 'Back to Village' se reconstruyen o renuevan alrededor de 750 casas en siete pueblos. Con reducidas contribuciones se puede hacer mucho, enfatiza Kurt Rothacher.

"Los costos ascienden a entre 50 y 200 dólares en 80% de los casos. Sólo en otro 10% se trata de entre 2.000 y 5.000 dólares". Y para asegurarse de que el dinero no sea dirigido a fines ajenos al proyecto, COSUDE paga en plazos.

Ayuda inicial para los desfavorecidos

Muchas familias perdieron todos sus bienes en la guerra. Mil seiscientos de ellos, la mayoría campesinos, artesanos o comerciantes, son apoyados por la COSUDE con una ayuda inicial de entre 250 y 750 dólares, para que puedan de nuevo iniciar sus actividades.

En el más estricto sentido de la palabra, la ayuda suiza salva vidas con el desalojo de cientos de miles de explosivos antipersona del ejército israelí. Estos explosivos ya se cobraron la vida de 23 civiles y han dejado heridos a otros 136. La mayoría de las víctimas: niños y obreros.

"El problema es mayor de lo esperado. Las minas antipersona están regadas por todas partes, en medio de los campos de cultivo. Los campesinos no pueden trabajar", indica Friedrich Steinemann, jefe de la oficina de COSUDE en Beirut.

Suiza se encarga de dotar el material necesario para el desminado a 50 equipos compuestos de dos expertos extranjeros y alrededor de diez personas locales, la mayoría de las veces, campesinos.

La tarea de estos equipos es inspeccionar cada centímetro cuadrado de los terrenos y limpiarlos de estos aparatos bélicos.

Si bien el balance hasta ahora es significativo, alrededor de 1.500 minas antipersona han sido descubiertas y destruidas sin haberse registrado accidente alguno, aún falta un gran trabajo por hacer. Se cree que un millón de explosivos deben ser hallados y desactivados.

swissinfo, Tamer Aboalenin, en el sur libanés
(Colaboración: Renat Künzi, traducción del alemán: Patricia Islas)

Datos clave

Tras el secuestro de dos soldados israelíes, Israel inició el 12 de julio de 2006 una ofensiva en el sur de Líbano contra las posiciones del Hezbolá.

El 14 de agosto se firmó el cese al fuego.

De acuerdo a la ONU, 1.200 civiles habrían muerto. 15.000 viviendas, 94 rutas y 80 puentes fueron destruidos. Los daños a la infraestructura, calcula el gobierno libanés, rondan los 3.600 millones de dólares.

Un millón de personas fueron expulsadas a causa del conflicto. La mayoría de ellas ya ha retornado a sus poblados.

En Líbano viven 250.000 refugiados palestinos, quienes viven principalmente en campamentos. Su precaria situación se agravó con el conflicto.

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Marea negra

Los bombardeos israelíes contra los tanques petroleros en Beirut provocaron una catástrofe ecológica.

Un tapete de aceite se extendió sobre las costas libanesas hacia el norte.

La COSUDE financia un programa de limpieza tras esta catástrofe por un monto de 400.000 francos.

Los pescadores, quienes quedaron privados de su sustento, limpian las costas afectadas con aparatos de presión para retirar los restos de petróleo. Muchas piedras y peñascos deben ser limpiados a mano.

La eliminación de los restos de petróleo recogidos aún no se ha definido. Podría utilizarse para la industria del cemento o para la construcción de carreteras.

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