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Suiza vota sobre el certificado COVID en plena quinta ola

Mientras que Viena ha vuelto a confinar a toda su población en respuesta a las crecientes tasas de infección, Suiza vota sobre el uso del certificado COVID-19. Keystone / Hans Punz

En un momento en que los países vecinos refuerzan sus medidas sanitarias, Suiza somete a voto este domingo la base legal - la denominada Ley COVID-19-, que permite el uso del pase de vacunación. El contexto actual de la pandemia y las encuestas hablan a favor de la ley. Uno de tres temas a someter a las urnas.

Este contenido fue publicado el 27 noviembre 2021 - 11:00

El número de infecciones vuelve a aumentar en Suiza, como en otros países europeos. Austria ha vuelto a confinar a su población. Alemania estudia nuevas medidas. En este contexto, Suiza vota este domingo sobre la supresión o el mantenimiento del certificado COVID, es decir, el documento oficial de vacunación.

Suiza es el primer país en el mundo que decide en las urnas el futuro de este certificado, muy polémico en este país. En concreto, se vota la modificación de la Ley COVID-19 del 19 de marzo de 2021, que permite el uso de este pase sanitario.

Es la segunda vez en poco menos de seis meses que los ciudadanos suizos voten sobre la misma ley, algo inédito en la historia de la democracia semidirecta suiza. En junio, los ciudadanos ya habían aceptado por un 60,2% un primer borrador del texto, que sirve de instrumento para gestionar la pandemia de coronavirus.

Menos de un mes después de la votación, tres comités de referéndum habían presentado un total de 74 469 firmas consideradas válidas por la Cancillería Federal en contra de los últimos cambios de la base legal. Los opositores rechazan principalmente el certificado COVID, obligatorio desde el 13 de septiembre para visitar restaurantes, gimnasios, cines y grandes eventos culturales y deportivos. Los opositores ven el documento como una violación a las libertades personales.

Por el contrario, el bando del "sí" cree que el pase sanitario es una herramienta indispensable en la lucha contra la pandemia. También señala que si se rechaza la ley, no se podrán prorrogar determinadas ayudas financieras.

Una campaña desequilibrada

La campaña de los opositores a la Ley COVID-19 fue especialmente visible en el espacio público, con afiches  a gran escala en las estaciones de ferrocarril, en los domicilios, en las manifestaciones callejeras y con una fuerte presencia en las redes sociales. Los opositores también dedicaron muchos más recursos a la campaña que el bando que apoya la ley.

Los anuncios de los periódicos ilustran este desequilibrio, como señaló el diario Le Temps. Marc Bühlmann y Anja Heidelberger, politólogos del Instituto de Ciencias Políticas de la Universidad de Berna, en el marco del proyecto 'Año Político SuizoEnlace externo', contaron 209 anuncios tendientes al rechazo a la ley y solo 22 a favor.

A pesar de ello, los últimos sondeos antes del voto mostraron que una gran mayoría de los suizos sigue apoyando la base legal. Por lo tanto, las previsiones apuntan a que la estrategia del gobierno contra la pandemia será respaldada. 

Voto para revalorizar la enfermería

El segundo tema de las votaciones de este domingo en Suiza decidirá cómo responder a la escasez de enfermeras. Si no se hace nada, a Suiza le faltarán 65 000 personas en enfermería en 2030, según las estimaciones del Observatorio Suizo de la Salud.

Para contrarrestarlo, la Asociación Suiza de Enfermeras y enfermeros (ASI, en sus siglas en francés) impulsó la iniciativa 'Por unos cuidados de enfermería fuertes'. La iniciativa pide al Gobierno federal y a los cantones que formen suficiente personal cualificado y que actualicen la profesión de enfermería. Para ello, quiere que el Gobierno garantice mejores condiciones de trabajo, en particular definiendo los niveles salariales.

Sin embargo, el Gobierno y el Parlamento consideran que la iniciativa va demasiado lejos. Por ello, adoptaron una contrapropuesta indirecta, que entrará en vigor si la iniciativa es rechazada. Entre otras cosas, prevé una inversión de unos 1 000 millones de francos en educación durante ocho años.

La iniciativa de la enfermería podría convertirse en una de las pocas iniciativas populares que pasan la prueba de las urnas, ya que el último sondeo muestra que casi el 67% de los suizos la respalda.

Iniciativa de justicia, condenada al fracaso

El tercer tema que será sometido al escrutinio popular este domingo es la iniciativa de justicia, cuyo futuro no es promisorio. El texto propone designar a los jueces del Tribunal Federal por sorteo para garantizar su independencia de los partidos políticos.

Actualmente, estos jueces son elegidos por el Parlamento, que atribuye los puestos de jueces federales en función de la fuerza del partido en el que militan. Los jueces sin afiliación partidista no tienen ninguna posibilidad de ser elegidos. El sistema judicial suizo está, pues, estrechamente vinculado a la política.

La iniciativa, lanzada por un comité de ciudadanos en torno al acaudalado empresario Adrian Gasser, no tiene posibilidad de éxito. Tanto el Gobierno como el Parlamento han recomendado el rechazo del texto. Los opositores argumentan que el sistema actual funciona y que el Tribunal Supremo Federal es independiente en sus sentencias.

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