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Soldados suizos en la Legión Extranjera

Columna de soldados de la Legión Extranjera en Argelia, postal del año 1905. Wikimédia

Fundada en 1831, la Legión Extranjera fue una tropa de élite francesa que integró en sus filas a miles de suizos desde sus primeros años, entre ellos se cuentan personalidades del mundo de la cultura y la política.

Este contenido fue publicado el 21 noviembre 2021 - 09:00
Andrej Abplanalp, historiador y responsable de comunicación del Museo Nacional Suizo.

La Legión Extranjera fue fundada en 1831 por Luis Felipe, Rey de Francia. Derrocado durante la Revolución de julio de 1830, su predecesor, Carlos X, había huido al exilio antes de abdicar, poniendo fin a un reinado de tendencias absolutistas que había dejado a la sociedad francesa profundamente dividida, y al pueblo, exasperado. La Revolución atrajo pues a Francia a radicales de todos los rincones de Europa, quienes desde ahí planeaban, junto con algunos sectores del ejército, amenazas para el nuevo monarca. Por ello, para mantener a estos hombres bajo control e incluso ocuparlos "productivamente", se creó la Legión Extranjera en marzo de 1831.

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La ordenanza real comenzaba con estas palabras: “Se formará una Legión compuesta por extranjeros. Esta Legión tomará el nombre de Legión Extranjera”. Este cuerpo deberá desplegarse solamente fuera del territorio francés. La primera oportunidad no se hizo esperar: en junio de 1830, Carlos X se dispuso a conquistar Argelia. Sus soldados se toparon con una sólida resistencia que transformó esta empresa en un gran atolladero en el que se vio afectado el ejército. Así, entre marzo y septiembre de 1831, cinco batallones fueron enviados a Argelia bajo el mando del suizo Christophe Antoine Jacques Stoeffel. Originario de Turgovia, este oficial había servido años antes en el regimiento suizo bajo las órdenes de Napoleón y pasó a la historia como el primer comandante de la Legión Extranjera.

Regimiento suizo en plena acción. Pintura de Karl Jauslin, 1887. Musée national suisse

En los primeros años de la Legión Extranjera, los suizos, que tenían una larga tradición en el servicio militar extranjero, estuvieron fuertemente representados. Unirse a la Legión Extranjera fue incluso legal para los ciudadanos helvéticos hasta 1927. Si bien la incorporación a tropas extranjeras estaba prohibida desde 1859, esta prohibición no aplicaba a la Legión Extranjera, ya que no estaba clasificada como un ejército mercenario, sino como una fuerza nacional. Sin embargo, partir de 1927, una reforma al Código Penal Militar empezó a sancionar la decisión de sumarse a otros ejércitos empleando medidas profundamente disuasorias como penas de prisión, y la obligación de pagar los costos del juicio en el que se vieran involucrados, sin importar de qué caso se tratara.

Uniforme de la Legión Extranjera, 1852. Wikimédia

Esto no impidió que muchos suizos partieran a Francia para alistarse en la Legión Extranjera, huyendo de procedimientos judiciales, escapando de la pobreza o comprometiéndose "por melancolía", como argumentó Alma Mollet-Zysset, madre de un acusado, para justificar la decisión de su hijo ante las autoridades. Con melancolía, o sin ella, y a pesar de las súplicas maternas, Arthur Mollet fue condenado a 14 meses de prisión, debió pagar su proceso y fue expulsado del ejército suizo.

Numerosos candidatos se unieron simplemente por su gusto a la aventura, alentados por el ejemplo de legionarios famosos como Friedrich Glauser. Alistado en 1921 en la Legión Extranjera, este escritor relató su experiencia más tarde en una novela. Incluso un exconsejero federal se marchó para ponerse el tradicional quepis blanco después de su derrota en las elecciones: el bernés Ulrich Ochsenbein, quien fuera uno de los primeros siete miembros del Gobierno suizo. Vencido en las elecciones de 1854, decidió ir a Francia para unirse a la Legión Extranjera. Allí fue puesto a cargo de un comando y ascendió al rango de general de brigada.

Retrato del consejero federal suizo Ulrich Ochsenbein en uniforme, hacia 1850. Musée national suisse

Hoy, se estima que la Legión Extranjera ha recibido entre 40 000 y 80 000 suizos desde sus primeros días. Ahora son mucho menos numerosos que en los primeros años. Pese a ello, este cuerpo de élite sigue siendo un tema candente en el siglo XXI, en materia literaria, cinematográfica, periodística y también política. En un momento en el que se debate el legado del colonialismo, las acciones de la Legión Extranjera también son objeto de escrutinio. ¿Se ira desvaneciendo el mito de esta tropa, que es supuestamente "la más fuerte" del mundo?  Al parecer, los legionarios tienen todavía muchas historias por contar...

Breve historia de la Legión Extranjera (en francés):

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Traducido del francés por Andrea Ornelas

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