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Una tasa para aquel que quiera suicidarse

El Pentobarbital es el medicamento al que recurren las organizaciones de ayuda al suicidio en Suiza. Keystone

El Parlamento de Zúrich aprobó una moción que busca introducir una tasa para aquellos extranjeros que quieran recibir asistencia al suicidio en ese cantón de Suiza.

Este contenido fue publicado el 12 abril 2010 - 18:30

Una propuesta que, en opinión de algunos, es contraria al derecho federal.

A primera vista, la propuesta formulada por un diputado del partido Unión Democrática de Centro (UDC, derecha conservadora), tiene el propósito de desanimar al “turismo de la muerte”.

Este es un fenómeno que en los últimos años ha provocado que cierto número de enfermos terminales del extranjero (especialmente de Alemania y Gran Bretaña) se desplacen a Suiza para pagar un monto y recibir la asistencia para acabar con sus vidas.

En este país alpino, con base a los datos oficiales, los suicidios asistidos a extranjeros han crecido de 91 (de un total de 272) en 2003, a 132 (de 400) en 2007.

La moción de la UDC de Zúrich parece tener otro propósito: aquel de confirmar la voluntad de una parte del espectro político de terminar con la asistencia al suicidio.

Un deseo que en enero provocó el respaldo del Parlamento cantonal a una iniciativa de la Unión Democrática Federal (UDF; una pequeña formación de derecha), que busca vetar la asistencia al suicidio a personas que viven desde hace menos de un año en el cantón. Y ahora la propuesta de una tasa para los extranjeros que recurren al suicidio asistido atiza aún más la polémica que genera este tema.

Propuesta inaceptable

“Es una medida inadecuada e inaceptable”, dice a swisssinfo.ch Alberto Bondolfi, profesor de Ética de la Facultad autónoma de Teología protestante de la Universidad de Ginebra, “ya que todas las investigaciones que se hacen sobre otros comportamientos, por su eventual carácter delictivo, no son facturadas a otros extranjeros”. En su opinión, se trata de un modo totalmente inadecuado, tanto en el plano jurídico, como en el ético.

Lo mismo opina Bernhard Sutter, de Zúrich, miembro del consejo directivo de ‘Exit’, una de las organizaciones de ayuda al suicidio que operan en Suiza.

“En el cantón de Zúrich todos los casos de suicidio son indagados por las autoridades. Y los costos relativos están a cargo del Estado, porque las indagaciones se realizan en el interés de la colectividad. De acuerdo a la moción, los costos deberán ser cubiertos por los herederos de los extranjeros que no se suicidan solos, pero reciben ayuda para hacerlo”.

En otras palabras, “si un suicida que viene del extranjero se quita la vida solo, sus herederos no deben pagar nada. Lo que resultaría muy raro. Además, no queda clara la razón de por qué deberían pagar esta tasa sólo las personas venidas del extranjero. Aquellos que viven dentro de Suiza no deben pagar imposición alguna. Esto viola el principio de igualdad jurídica, válida en el cantón de Zúrich”, agrega Sutter.

Y concluye: “Además, es difícil cobrarles a los herederos en el extranjero, quienes podrían recurrir a los tribunales, con buenas probabilidades de que se les diera la razón, por violar este principio de igualdad”.

Ley contraria al derecho federal

Estos argumentos en buena medida han sido ya mencionados en el Parlamento de Zúrich por los socialistas, los ecologistas y los verdes-liberales, que se oponen a la moción. De modo inútil porque la mayoría la aprobó por 93 votos a favor contra 51, y también contra el rechazo del gobierno cantonal. El Estado no puede –sostuvo el Ejecutivo cantonal- descargar sobre terceras personas costos que son producto de una investigación en caso de suicidio si no hay hechos penalmente relevantes.

El abogado Ludwig Minelli, fundador de ‘Dignitas’, la otra asociación de asistencia al suicidio, encargada, por cierto, de prestar asistencia a los extranjeros, destaca que el propio gobierno zuriqués advirtió al Parlamento cantonal que la moción de la UDC no coincide con el derecho federal.

De este modo, tras la decisión del Parlamento, “el gobierno deberá entonces elaborar una propuesta de ley contraria al derecho federal”, dice Minelli, y si no encuentra una buena salida, esto será abordado por el Tribunal Federal, advierte.

Por su parte, el autor de la moción, Bruno Walliser, observa: “El gobierno cantonal ya ha dado prueba de su creatividad cuando debió introducir nuevos impuestos”.

Toca ahora al Ejecutivo zuriqués preparar y presentar al Legislativo una propuesta de ley que corresponda al contenido de la moción.

Silvano De Pietro, swissinfo.ch
(Traducción: Patricia Islas Züttel)

Situación en Suiza

El derecho en vigor sólo castiga la asistencia al suicidio si se practica por motivos egoístas.

Esta situación jurídica ha facilitado en los últimos años el surgimiento en Suiza de organizaciones de ayuda al suicidio, que ofrecen asistencia concreta a las personas que quieren morir, entre ellas muchas venidas de países donde está prohibida la asistencia al suicidio.

El Ejecutivo de Suiza ha expresado la necesidad de establecer una regulación al respecto, pero permitiendo como hasta ahora que las personas mueran de modo digno y eventualmente con el apoyo de organizaciones de ayuda al suicidio.

Un informe propone dos variantes para regular este apoyo. El primero intenta garantizar el equilibrio entre la libertad personal y la comercialización de la ayuda al suicidio: las organizaciones dedicadas a la tarea deben actuar conforme a directivas claras en la materia.

La segunda variante del gobierno es la prohibición total de la asistencia de tales organizaciones.

El gobierno se inclina por la primera variante a fin de impedir abusos y garantizar al máximo el grado de autodeterminación.

El procedimiento de consultación sobre este tema ya ha concluido, pero sus resultados aún no han sido dados a conocer.

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Ayuda al suicidio

En Suiza existen tres organizaciones de ayuda al suicidio:

Exit (Suiza de expresión germanófona): fundada en 1982, con sede en Zúrich. Cuenta actualmente con cerca de 50.000 socios.

Exit A.D.M.D, (Suiza de expresión francófona): surgida también en 1982, con sede en Ginebra.

Dignitas: instituida en 1998 con sede en Forch (Zúrich). Cuenta con cerca de 5 mil miembros y acepta la ayuda al suicidio independientemente de la ciudadanía de los interesados.

Estas organizaciones, cuyos estatutos indican que son instituciones sin fines del lugr, solicitan una compensación por su actividad (Dignitas, por ejemplo, recibe un monto de cerca de 10.000 francos).

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