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Ampliando el horizonte con Erasmus

El año de intercambio en Barcelona no sólo trata de estudios: escena del filme ‘L’auberge espagnole’ de Cédric Klapisch, 2002. cinetext.de

Crece el interés por Erasmus, el programa de intercambio de estudiantes universitarios europeos, surgido hace un cuarto de siglo. Suiza participa en él desde hace 20 años y es miembro a parte entera desde 2011.

Este contenido fue publicado el 27 septiembre 2012 - 11:00
swissinfo.ch

“Erasmus promueve la comprensión cultural entre naciones y refuerza el sentimiento solidario, que puede ser un factor estabilizador para Europa, especialmente en tiempos de crisis”, subraya Marco Amherd. Este chico suizo de 24 años de edad fue el embajador de Suiza en las celebraciones de los 25 años de Erasmus que tuvieron lugar en Copenhague en mayo pasado. El joven del cantón del Valais es uno de los 230 mil estudiantes europeos que aprovecharon esta oferta en 2011.

Tras concluir  el bachelor en Economía y Música en Zúrich, Amherd absolvió su primer año de maestría en el Centro de Estudios Superiores de Música y Danza en Toulouse, Francia.

Luego de una prolongada búsqueda encontró allí un tutor para sus estudios de órgano, una persona “de excelente renombre”.

Durante los 10 meses de su intercambio, el suizo pudo establecer importantes relaciones con otros músicos, “elementales para una carrera exitosa”, señala.

Estudio y aventura

La mayoría de estos jóvenes que estudian uno o dos semestres en alguna de las instituciones asociadas a Erasmus, toma la decisión para mejorar sus perspectivas académicas y obtener mayores posibilidades a la hora de insertarse en el mercado de trabajo, pero también para conocer otros países y culturas, mejorar sus conocimientos de otros idiomas, hacer amistades y romper con su vida cotidiana.

Este intercambio no solo significa un cambio de universidad y domicilio, indica Amherd. “Partir de casa durante este periodo me ayudó a adquirir mayor independencia y seguridad, algo importante para mi profesión”.

En el curso académico 2010/2011, alrededor de 2.400 estudiantes suizos se inscribieron al programa. Entre las destinaciones preferidas se encuentran Alemania, España y Francia, que brindan una gran oferta a los interesados. Y, justamente, la mitad de los 2.700 estudiantes que eligieron Suiza provienen de esos tres países.

“A Suiza, la mayoría viene para aprender alemán o francés”, señala Brianne Magnat, presidenta de la sección helvética de la Red Estudiantil Erasmus.

“También vienen por su deseo de estar cerca de la naturaleza y poder realizar deportes invernales. Además, Suiza tiene una posición ideal en el centro de Europa para viajar a otras partes del continente”.

Las escuelas politécnicas federales y las universidades de Ginebra y Lausana son especialmente solicitadas “a causa de su excelente reputación y, en el caso de Ginebra, debido a su internacionalidad y por ser sede de numerosas organizaciones de la ONU”, agrega Magnat.

Suiza, atractiva

El número de estudiantes que absuelven parte de sus estudios a través del programa Erasmus aumenta año con año y cada vez son más aquellos que eligen Suiza, una tendencia que no se produce en el sentido contrario.

“Tenemos buenas cifras de entradas, lo que muestra que Suiza, debido al excelente renombre de sus universidades, es, en principio, un país atractivo”, indica Karin Christen, directora de este programa en la Fundación para la Colaboración Federal, conocida bajo las siglas ‘ch’.

No obstante, para Christen, el alto coste de vida en Suiza se mantiene como un obstáculo: “El alto nivel de precios es, con certitud, una razón para que ciertos estudiantes no puedan venir aquí”. Pese a que las subvenciones de la UE consideran el índice de precios de diversos países, Suiza sigue siendo un país caro.

A fin de que más estudiantes puedan permitirse vivir unos meses en Suiza, Magnat solicita una mejor oferta de becas.

Otro problema latente es la dificultad de hallan vivienda en ciudades como Ginebra o Zúrich. “Muchos no encuentran donde alojarse y por ello renuncian al intercambio en Suiza”. También en ese sentido Magnat solicita más apoyo.

Por lo demás, el hecho de que muchos cursos no se impartan en inglés es otro impedimento, opina, por su parte, Karin Christen.

Una constatación que también comparte el joven Amherd, al advertir que se requieren más opciones en inglés, sobre todo en lo que se refiere a la oferta de maestrías.

El universitario considera que esto facilitaría a los estudiantes abrirse mayores espacios en el mercado laboral internacional. No obstante, reconoce que las escuelas de estudios superiores helvéticas no deben terminar con los cursos en su idioma local, puesto que “la lengua también acuña la cultura de estas instituciones educativas”.

Tras el rechazo ciudadano en 1992 de la adhesión Espacio Económico Europeo (EEE), Suiza permaneció como socio indirecto del programa Erasmus, al que pertenece como miembro a parte entera desde 2011.

Amherd espera que con ello, más jóvenes europeos lleguen a su país en el futuro, puesto que desde hace un año la oferta para ellos se ha incrementado.

Experiencia de por vida

Pese a que en la última década el número de estudiantes helvéticos inscritos al programa se duplicó, Suiza permanece, en comparación europea, detrás de los niveles de movilidad registrados en otros países europeos.

Entre las razones: “Muchos universitarios suizos tienen un trabajo a tiempo parcial para cofinanciar sus estudios. Y si realizan un año de estudios en el marco de Erasmus, su ingreso desaparece”, señala Karin Christen, de la fundación ch. “O algunos se muestran reticentes al esfuerzo administrativo requerido para participar en el programa”.

Brianne Magnat, presidenta de la red estudiantil, también detecta otro impedimento: “No siempre la universidad de origen reconoce todas las materias cursadas en la universidad de acogida durante el intercambio. Y como los estudiantes no quieren perder tiempo, prefieren renunciar a realizar este año en el exterior“.

“El denominado ‘Acuerdo de aprendizaje‘ signado por sendas universidades durante el intercambio debería, en realidad, garantizar que todas las materias sean reconocidas”, explica Christen, pero con frecuencia se sabe que no resulta así. “Este problema existe y se discute en toda Europa”.

Pese a esas dificultades, el intercambio europeo tiene una imagen positiva entre los estudiantes. “Pero si alguno espera que durante esta experiencia todo sea como ‘en casa’, será mejor que no renuncie a la idea”, advierte Amherd.

Erasmus en Suiza

En el programa participan 35 instituciones suizas, entre ellas, universidades, escuelas politécnicas, escuelas de estudios superiores, escuelas superiores de pedagogía y otras escuelas especializadas.

Unos 2.400 estudiantes suizos y cerca de 400 miembros del personal docente helvético se inscribieron en el programa durante el periodo de estudios 2010-2011.

En ese espacio de tiempo, 2.700 estudiantes realizaron el intercambio en Suiza, el doble que en 2001/2002.

Presupuesto anual: alrededor de 6 millones de euros en subvenciones.

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Cifras sobre Erasmus

En el programa, iniciado en 1987, participan 33 países (27 Estados de la Unión Europea, Suiza, Noruega, Islandia, Liechtenstein, Croacia, Turquía) y más de 4.000 universidades y escuelas universitarias.

Presupuesto anual: 450 millones de euros.

Hasta 2013 se calcula que unos 3 millones de estudiantes habrán participado en Erasmus.

Francia, Alemania y España son los países más activos en este intercambio estudiantil.

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25 años de Erasmus

En Suiza se festejarán los 25 años del programa el 27 de septiembre en Berna, con una fiesta estudiantil, a la que asisten varias celebridades. La fundación ch y la Red Estudiantil Erasmus organizan este festejo.

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