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En Zúrich, sin domicilio fijo la asistencia al suicidio

Dignitas ha utilizado esta pieza para su asistencia al suicidio. RDB

En el cantón de Zúrich, la búsqueda de un local para prestar su asistencia al suicidio sitúa a Dignitas, con frecuencia, en el centro del debate.

Este contenido fue publicado el 04 octubre 2007 - 20:41

Las autoridades cantonales, que buscan el diálogo, podrían contemplar la puesta a disposición de un lugar.

Desde hace unos diez días, la organización de asistencia al suicidio Dignitas, que recibe principalmente a extranjeros, vaga de ciudad en ciudad en el cantón de Zúrich para hallar un lugar donde efectuar sus actividades. Las autoridades de Schwerzenbach, el sitio más reciente, tomaron una decisión negativa el lunes pasado (01.10).

Primero había sido Stäfa, luego Maur, pueblo donde vive el fundador de Dignitas, Ludwig Minelli.

Las autoridades prohíben la asistencia al suicidio, aduciendo que esa actividad debe contar con una autorización especial y, por lo tanto, con un nuevo permiso. Dignitas apela pero, mientras tanto, se encuentra sin locales.

Un antiguo desamor

El desamor entre Dignitas y las autoridades, principalmente cantonales, de Zúrich, no es nuevo. El apartamento ocupado en Zúrich por la organización -fundada en 1998 y que "no persigue ningún objetivo comercial", según su propio documento descriptivo-, crea polémica desde hace años.

Pero si los viajes de los ataúdes molestaban a los vecinos de Dignitas en el barrio de Wiedikon desde hace tiempo, la anulación del contrato de arriendo se produjo sólo este verano, después de ocho años.

Dignitas ocupó también brevemente un segundo apartamento en el cantón de Argovia, en Reinach, en 2004. Las autoridades se muestran muy puntillosas en las investigaciones correspondientes a cualquier deceso y la organización se había replegado al único departamento que le quedaba en Zúrich-Wiedikon.

El año pasado, de 195 personas a las que la organización hiciera prescribir el natrium-pentorbital, 120 venían de Alemania. Ludwig Minelli milita para que Berlín autorice la asistencia al suicidio – con ese propósito estuvo en Hamburgo a finales de septiembre.

Para cortar con ese 'turismo de la muerte', los ciudadanos de Zúrich piden una ley federal desde hace tiempo. Pero el consejero federal (ministro) Christoph Blocher, que encargó un informe publicado el año pasado, estima que las leyes existentes son suficientes.

¿Locales del Estado?

"Cuando pienso que la Confederación regenta cada venta de puerta, para la cual hace falta una autorización, pero que deja la asistencia al suicidio hacerse casi libremente, me siento bastante chocado", dice Christian Zünd, secretario general del Departamento de Justicia e Interior de Zúrich.

"En resumidas cuentas -alega-, desde el momento en que se autoriza, bajo ciertas circunstancias, la asistencia al suicidio, hay que proporcionar las condiciones para ejercerla en un contexto de dignidad. El Estado podría incluso contemplar la puesta a disposición de lugares, por ejemplo, cerca de cementerios".

Este problema de local, Exit prácticamente no lo conoce ya que la organización acompaña a sus miembros, que no pueden residir en el extranjero, la mayoría de las veces en su casa o en hogares, cuando esto está autorizado, como en la ciudad de Zúrich.

Proyecto de líneas directrices

Bajo la batuta del fiscal Andreas Brunner, el cantón de Zúrich elaboró líneas directrices para establecer algunos pretiles, principalmente concerniendo el control de calidad. Ludwig Minelli fue recibido en primavera, "lo será de nuevo", dice Christian Zünd, "lo mismo que Exit".

Sin embargo, ambas organizaciones rechazaron desde ahora la primera versión del texto cantonal. "En medias palabras, esperamos que Berna pueda revisar su posición sobre la necesidad de una ley federal", señala Christian Zünd.

"Los casos recientes tienden a confirmar nuestras conclusiones", afirma Bernardo Stadelmann, subdirector de la Oficina Federal de Justicia encargado del expediente. "Los municipios de Zúrich pudieron actuar porque existen bases legales a diferentes niveles para sancionar los abusos en el campo de la asistencia al suicidio".

¿Riesgos para los médicos?

En espera del debate en las cámaras sobre el informe del Ministerio de Justicia y Policía y su complemento, Dignitas se encuentra sin locales y se bate también para convencer a los médicos de trabajar con ella.

"Desde la publicación del informe complementario sobre la prescripción y la entrega del natrium-pentorbital, parece que a Dignitas se le dificulta un poco reclutar médicos, añade Bernardo Stadelmann. Las condiciones son, en efecto, muy restrictivas en el derecho vigente". Dignitas rechaza cualquier comentario.

swissinfo, Ariane Gigon Bormann, Zúrich
(Traducción, Marcela Águila Rubín)

Contexto

Dignitas recibió en julio la anulación del contrato de renta del apartamento que ocupaba desde hace ocho años en Wiedikon, barrio de Zúrich.

La organización había arrendado un apartamento en una zona residencial de Stäfa (ZH). Desde finales de septiembre, los vecinos se quejaron del baile de ataúdes en el lugar.

Las autoridades locales hicieron sellar el apartamento. Consideran que la asistencia al suicidio requiere una autorización especial y un permiso que depende del derecho de las construcciones, lo que Dignitas discute.

En algunos días, Dignitas acompañó el suicidio de personas en Forch, en un hotel de Winterthur y en Schwerzenbach, en una zona industrial. Sin embargo, las autoridades intervinieron de nuevo para prohibir las actividades de Dignitas.

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DIGNITAS

La organización Dignitas fue fundada en 1998 en Forch (Zúrich) por Ludwig A. Minelli (75 años). Se ocupa sobre todo de personas extranjeras deseosas de poner fin a sus días y que no pueden hacerlo debido a una legislación restrictiva en su país.

Este antiguo periodista y jurista, políglota, especializado en derechos humanos, milita desde hace décadas por la autodeterminación a la muerte, un derecho que el Tribunal Federal reconoció en noviembre de 2006.

Afirma su deseo de actuar también de manera preventiva y disuadir a muchas personas de morir. Para él, las organizaciones de asistencia al suicidio reemplazan también la ausencia de un verdadero lugar de escucha para las personas desesperadas.

Ludwig A. Minelli trabaja con un pequeño equipo y no publica más informes anuales desde el 2004, "por falta de medios y de tiempo".

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