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Sector financiero suizo atento al voto británico

El conservador David Cameron (izquierda), el liberal-demócrata Nick Clegg, y el Primer Ministro del Partido Laborista, Gordon Brown, en el último debate televisado ante las elecciones. Reuters

Gran Bretaña está en la recta final de la cita a las urnas en momentos en que ningún partido político parece tener la mayoría en el bolsillo para las elecciones generales este jueves.

Este contenido fue publicado el 05 mayo 2010 - 18:16

La mirada internacional está atenta a los comicios, incluida Suiza, pues la política fiscal y la financiera que detenta cada partido será relevante al momento de saber cómo se redibujará el mapa político del vecino europeo.

El Reino Unido ha emergido como uno de los opositores principales de los flujos fiscales no declarados, que busca establecer nuevas políticos de tasación para sanar la economía. Por otra parte, el tema de los bonos bancarios que otorga el sector helvético financiero ha provocado la especulación de un eventual éxodo de talentos financieros británicos hacia Suiza.

Sin embargo Ian Roxan, director del programa fiscal en la Escuela de Economía de Londres, señala que por ahora es imposible predecir cuál de los tres partidos principales ayudaría y provocaría dolores de cabeza a la vecina helvética en el ámbito fiscal.

“Es difícil decir cuál de los tres partidos [el Laborista, el Conservador o los liberales-demócratas] podría provocar regocijo o lágrimas a Suiza”, señala a swissinfo.ch.

Evasión fiscal

Gran Bretaña fue una de las voces más vociferantes contra los evasores de impuestos y participaba en un grupo de países de peso significativo que buscaban forzar a Suiza, entre otros, a cambiar su postura en el intercambio de información sobre el tema de los impuestos.

El gobierno laborista también invocó una amnistía fiscal, introdujo una recaudación para los no-domiciliados residentes (que apunta a los hombres de negocios extranjeros que viven en Gran Bretaña) y dobló recientemente las multas impuestas para los evasores de impuestos.

Los liberales-demócratas han señalado como objetivo de gobierno durante su campaña que recuperarían el 10% de los 40 mil millones de libras (SFr 66.5 mil millones) que se escapan del fisco anualmente por fraude o evasión fiscal, aunque no han dado detalles de cómo harían esta recaudación.

Los conservadores han sido los más reservados al respecto, pero John Christensen, director de la red de justicia fiscal – no se deja impresionar por ninguna de las políticas planteadas por los tres grupos políticos rivales.

“La expectativa es que los liberales-demócratas sean los negociadores internacionales más aguerridos” se limita a decir en conversación con swissinfo.ch.

“No obstante, todos estos partidos principales parecen haber incrementado su interés por mayor transparencia corporativa y se inclinan por impedir desplazamientos de los centros de beneficio -como los de propiedad intelectual- a países como Suiza o las Bermudas”.

Banca e impuesto a los bonos

El gobierno suizo ha propuesto recientemente un impuesto sobre las primas que reciben los banqueros, pero ha rechazado hasta ahora una recaudación general en los bancos o un fondo del seguro obligatorio en caso de eventuales desplomes futuros en el sector.

Gran Bretaña, en cambio, ha introducido ya un impuesto de un año del 50 por ciento sobre bonos superiores a las 250,000 libras. El gobierno laborista actual también favorece un impuesto general bancario sobre los beneficios y a los préstamos de manera sistemática, pero solamente si otros países acuerdan hacer lo mismo.

Los conservadores se muestran escépticos sobre estos impuestos sobre los bonos, pero han dicho que introducirían un impuesto bancario de mil millones de libras, sin importar las acciones que conduzcan otros países.

Los liberales-demócratas quieren terminar con los bonos superiores a las 2,500 libras, con los bonos dirigidos a los directivos y a la entrega de bonos en general a los empleados si la institución bancaria registra pérdidas. Si llegara al poder, este partido también impondría una recaudación única de 2 mil millones de libras ante beneficios bancarios.
“Hay ya algunas políticas severas y nadie está proponiendo evitarlas,” indica Roxan.

Gravamen a los ricos

Una nueva tasa del 50% a los ingresos superiores a las 150,000 libras podría incitar a algunas instituciones a desplazarse hacia Ginebra, Zug o a Zúrich, en Suiza. Sin embargo, una propuesta de los liberales-demócratas para aumentar los impuestos de las ganancias sobre el capital puede generar más interés de un éxodo de los encargados de los fondos de cobertura, pues de permanecer en el país se reduciría en mucho el tamaño de sus ingresos.

Los liberales-demócratas también pondrían en marcha un impuesto único a las propiedades de un valor superior a los 2 millones de libras. Entre tanto, los conservadores proponen una relajación de los impuestos sobre sucesiones, pero una mayor recaudación de los monederos de los residentes no domiciliados.

Pero Roxan está más interesado en lo que no están revelando los partidos, pues ninguna de las ofertas recogerían lo suficiente como para terminar con la deuda pública. Él considera que un aumento del impuesto sobre la renta, del impuesto sobre el valor agregado o del seguro nacional es inevitable, lo que afecta al ciudadano común.

Por su lado, los ricos tienen poco a elegir entre las opciones partidistas, afirma el especialista. “La pregunta para la gente con ingresos altos es: ¿quién es el más antipático?”

Parlamento ¿sin mayoría clara?

Gran Bretaña hace frente a la perspectiva de no tener mayoría clara de un partido en el parlamento por primera vez desde 1974. Esto podría crear parálisis en la toma de decisiones, que podría incidir en el papel de las agencias regionales suizas de promoción de negocios, tales como la ‘Greater Zurich Area’.

El gestor de proyecto británico Marc Rudolf dijo a swissinfo.ch a principios de este año que la incertidumbre está desempeñando un papel en las decisiones de algunas compañías para volver a establecerse en Suiza. “El asunto no sólo se ciñe al tema de los impuestos, sino también al de la inseguridad, sin poder planificar pasos siguientes”. En su opinión, “la gente en el Reino Unido tiene miedo de lo que pueda venir.”

Por su parte, los agobiados exportadores suizos también miran su avenir tras las elecciones parlamentarias británicas. La moneda allí ya registró un descenso luego de conocerse los resultados de un sondeo en el que no se señalaba un claro ganador de esta cita a las urnas, Y los observadores creen que se repetirá otra baja si estas previsiones se convierten en realidad este jueves.

Gran Bretaña es el quinto mercado de exportación para Suiza. Los bienes y servicios dirigidos a ella sumaron una cifra de 11.150 millones de francos suizos en 2008.

Matthew Allen en Londres, swissinfo.ch
(Traducción: Patricia Islas)

Un día antes

El Partido Laborista del primer ministro británico, Gordon Brown, recibió un impulso en un sondeo de opinión en el último día de la campaña antes de las elecciones del jueves, aunque tres periódicos nacionales acudieron en apoyo de las formaciones de la oposición.

El líder conservador David Cameron hizo campaña durante toda la noche y Brown realizó una visita el miércoles por la mañana a los trabajadores de un mercado en el norte de Inglaterra para buscar el apoyo del tercio de votantes que todavía se declara indeciso.

Un sondeo de YouGov para el diario Sun sugirió que el avance de los conservadores de centroderecha se había detenido, y les dio un 35% de los votos, mientras que los laboristas de centroizquierda subieron hasta el 30 por ciento.

Los liberales-demócratas, que han disfrutado de un fuerte aumento en el apoyo gracias a su líder Nick Clegg, cayeron cuatro puntos hasta el 24 por ciento.

Las peculiaridades del sistema electoral británico, en el que los votantes eligen a un miembro del parlamento de su circunscripción política, supone que esas cifras permitirían que los laboristas siguiera siendo el principal partido, pero sin mayoría en el parlamento.

Los laboristas llevan en el poder desde 1997, pero se han visto afectados por la recesión y el enfado del electorado por un escándalo por los gastos de los diputados que ha salpicado a los principales partidos.

Un sondeo de ComRes para el diario Independent no mostró cambios, con los conservadores a ocho puntos de ventaja de los laboristas, lo que daría al partido de oposición de David Cameron la mayoría en el parlamento de 650 escaños, aunque no la mayoría absoluta.

Ambas encuestas sugieren un parlamento sin mayoría, en el cual los liberales-demócratas podrían tener la llave del poder.

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