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Por la reforma de la Corte Europea de Derechos Humanos

Los jueces de Estrasburgo en una de las numerosas comparecencias. Reuters

Con una conferencia en Interlaken, Suiza, que durante seis meses preside el comité ministerial del Consejo de Europa, quiere aligerar la sobrecarga crónica que padece la Corte Europea de Derechos Humanos.

Este contenido fue publicado el 17 febrero 2010 - 09:15

Casi 120.000 denuncias están quedaron pendientes a finales de 2009, y desde entonces se suman más a la lista. Se deben encontrar nuevos caminos para descargar la tarea del Tribunal de Estrasburgo.

Con la conferencia ministerial organizada en la zona de montaña bernesa, los 47 Estados miembros del Consejo de Europa a través de una declaración conjunta deberán establecer medidas para asegurar la sobrevivencia de la Corte.

Llamado al Consejo de Europa

A finales de enero, la ministra de Exteriores de Suiza, Micheline Calmy-Rey, al frente del comité de ministros, hizo un llamado previo a la reunión del Consejo de Europa en Estrasburgo para que haya una buena colaboración entre los Estados miembros.

“El proceso de reformas de la Corte necesita tiempo. Tenemos que comenzar ahora y enviar desde Interlaken una fuerte señal política”, explicó la ministra helvética.

Se dijo aliviada de que Rusia, el más reciente miembro del Consejo de Europa, aceptara el catorceavo protocolo adicional del Convenio de Derechos Humanos. Con ello, los jueces pueden ser descargados de trabajo y se podrán acelerar los procesos.

La ratificación del protocolo por todos los Estados miembros no es suficiente para poder superar los desafíos, considera Calmy-Rey. Por ello es necesaria la conferencia en Interlaken.

También Giorgio Malinverni, el único juez suizo en la Corte de Estrasburgo, subrayó a swissinfo.ch que la afluencia de quejas debe ya reducirme y también debe aumentar la eficiencia de de este tribunal.

Casos repetitivos, un problema enorme

“La Corte debe concentrarse a casos graves y relevantes. Los casos repetitivos deben ser tratados por tres jueces, en lugar de siete. Además debe evitarse que ese tipo de casos lleguen a este tribunal”, dice Malinverni.

Las denuncias constantes contra expropiación en Polonia son un ejemplo de esos casos que vuelven una y otra vez a llegar al tribunal europeo, ejemplifica Paul Widmer, embajador permanente de Suiza en Estrasburgo. Procesos que bien pudieran resolverse con modelos ya preestablecidos.

Estas repeticiones se reproducen debido a que ciertos países no terminan con ciertos defectos entre sus legislaciones y la práctica.

Entre los nuevos procesos que no habían conocido precedente en Estrasburgo, es aquel del uso del crucifico en el salón de clase, que Italia ha condenado. Widmer explica que esta demanda es tratada por siete jueces o por una gran cámara de 17 magistrados.

Corte para 800 millones de personas

Para impulsar la eficiencia, el juez Malinverni sugiere una autorización de admisión de las querellas que realice una instancia subordinada a la corte. Pero un nuevo órgano también significa costos. Por ello esta propuesta tiene pocas posibilidades de ser aceptada.

No se discute que las quejas individuales deben permanecer. “Se trata de una gran conquista en Europa, que los ciudadanos pueden presentar su querella ante la Corte”, subraya Widmer.

El embajador helvético agrega que una razón del aumento de casos depuestos en Estrasburgo es la creciente popularidad de la Corte. “Hoy llegan a la corte personas que hace algunos años no sabían que existía”.

Falta dinero

Los recursos financieros son necesarios, indica Stephan Breitenmoser, profesor de Derecho Europeo en la Universidad de Basilea. “La Corte requiere de más recursos”.

También critica el hecho de que la organización jurídica de la corte este supeditada al Consejo de Europa. “Como Corte independiente debería poder organizarse por sí misma”.

No obstante, la futura conferencia en Suiza resulta un importante aporte en el camino para reforzar la Corte, considera Breitenmoser.

El embajador suizo Paul Widmer espera que haya una señal de salida en la empresa de asegurar el futuro de la corte, con propuestas que puedan ser implementadas en unos siete a ocho años.

Sin embargo, el tema financiero no es un tema en Interlaken, explica el juez Malinverni, quien ha participado en la preparación del encuentro. Los esfuerzos se han concentrado en alcanzar una declaración programática.

“Los órganos competentes del Consejo de Europa concederán un mandato para establecer medidas en un futuro próximo a fin de aumentar la eficiencia”.

Avance, gracias a valores conjuntos

Dick Marty, miembro de la Asamblea parlamentaria del Consejo de Europa, un suizo comprometido por años en la defensa de los derechos humanos, considera que la Corte Europea de Derechos Humanos es una gran conquista del Consejo de Europa.

Afirma que este tribunal con su jurisprudencia ha logrado establecer en el continente europeo valores en común, lo que resulta importante para una vida pacífica en común:

“Se requiere de esta Corte, pues si llega una querella desde Siberia, Islandia o Portugal, se juzgará con los mismos valores. Esto ha traído grandes avances en Europa”.

Gaby Ochsenbein, swissinfo.ch
(Traducción: Patricia Islas Züttel)

Conferencia en Interlaken

El 18 y 19 de febrero de 2010 se reúnen los ministros de los 47 Estados miembros del Consejo de Europa en una conferencia para abordar el futuro de la Corte Europea de Derechos Humanos, con sede en Estrasburgo.

Suiza organiza la conferencia, país que actualmente ocupa la presidencia en el comité ministerial del Consejo de Europa.

La delegación helvética estará encabezada por la ministra de Exteriores Micheline Calmy-Rey y la ministra de Justicia Eveline Widmer-Schlumpf.

El objetivo del encuentro es establecer un proceso de reforma para reducir las querellas en espera de ser atendidas en Estrasburgo.

Al final de la conferencia se espera alcanzar la Declaración de Interlaken y un plan de acción de reformas.

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La Corte

La Corte Europea de Derechos Humanos se creó en 1959 analiza violaciones al Convenio Europeo de Derechos Humanos.

Es la última instancia a la que pueden acudir 800 millones de ciudadanos de 47 Estados miembros del Consejo de Europa.

Cada miembro cuenta con una plaza para su juez en Estrasburgo.

Las lenguas oficiales en la Corte son el inglés y el francés. Las querellas pueden presentarse en el idioma del país de origen.

El presupuesto 2009 de la Corte es de 56 millones de euros.

El incremento de quejas es constante: en 2009 fueron 57.000, es decir, 15% más que el año anterior.

Casi 30% de las demandas provienen de Rusia, seguidas después de las llegadas de Turquía.

De Suiza aún quedan pendientes 471 casos, cuatro de ellos, relativos a la iniciativa aprobada por la ciudadanía helvética que prohíbe la construcción de nuevos alminares.

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