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"¡Sí se puede, pero no quieren!"

Más de 300 españoles se manifestaron contra el cierre de la Agencia Consular de Basilea, previsto para finales de septiembre. swissinfo.ch

La decisión de suspender los servicios de la Agencia Consular de Basilea pone en pie de guerra a los españoles afincados en la región. Las negociaciones con la Administración española se estancan.

Este contenido fue publicado el 25 junio 2013 - 12:03
Rodrigo Carrizo Couto, Basilea, swissinfo.ch

Nos encontramos delante de la agencia consular de Basilea, en el número 23 de la calle Steinenring, donde más de 300 manifestantes, entre ellos hijos de emigrantes nacidos en Suiza y miembros de sindicatos suizos, agitan banderas y pancartas, y corean : “¡Sí se puede, pero no quieren!”.

La concentración contra el cierre (“suspensión”, según la Administración española) de la Agencia Consular de Basilea, que de acuerdo a los presentes atiende a más de 10.000 nacionales de la región, tuvo lugar el pasado sábado. Es seguramente una de las mayores protestas protagonizadas por españoles que se haya visto en Suiza en muchos años.

El polémico cierre, anunciado por una mera nota el 7 de mayo, se inscribe dentro de una política global de contención del gasto aplicada por el Gobierno español. Las medidas de austeridad han llevado ya a la clausura de diversos consulados en ciudades como Manchester, Hannover, Sanaa o Nîmes.

“Lo que nos duele es que se cierre una agencia consular que es modélica, mientras el Ministerio de Exteriores abre consulados en sitios incomprensibles como Gaza, Congo o Timisoara, donde apenas existen ciudadanos españoles. Es vergonzoso. Así no se hacen las cosas”, afirma Raquel Pulido.

Esta abogada de origen español lidera, junto con Aurora García, coordinadora del área de Migraciones del sindicato Unia, y los abogados José Tent y Daniel Ordás, este movimiento ciudadano. En apenas unos días, estos juristas han logrado recoger 2.600 firmas reconocidas ante notario.

Reivindicaciones de los españoles

Que no se produzca la rescisión del contrato de alquiler del edificio de Steinenring 42,donde se encuentran las sedes de la Agencia Consular, la ALCE y la Consejería de Empleo hasta  que no se llegue a un acuerdo con los representantes de los españoles en la demarcación de la Agencia Consular y la ALCE de Basilea y en tanto no se haya publicado la orden del o de los ministros competentes al respecto y haya transcurrido el plazo requerido por la ley para su impugnación.

Que no se deshagan del material escolar que se halla en la sede de la ALCE de Basilea, del que hasta ahora han hecho uso diario los profesores y alumnos a quienes abarca la ALCE de Basilea, hasta que no se llegue a un acuerdo con los representantes de los españoles en la demarcación de la ALCE Basilea y en tanto no se haya publicado la orden del o de los ministros competentes al respecto y haya transcurrido el plazo requerido por la ley para su impugnación.

Que la ALCE de Basilea se siga manteniendo en Basilea. Si hay necesidad de ahorrar, lo que es comprensible, y no hay otra salida más que la fusión, entonces reclamamos que se fusione la ALCE de Berna con la de Basilea y no al revés.

Fuente: Raquel Pulido 

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No se han cumplido los procedimientos legales

“Este es un consulado modelo, en el que se reúnen lo laboral, lo consular y la educación.  Con su cierre se terminan también la Consejería de Trabajo y Seguridad Social o la Agrupación de Lengua y Cultura Española (ALCE), lo que afecta a tres ministerios distintos: Empleo, Educación y Exteriores. Esto hace aún más difícil la comprensión de este cierre arbitrario”, agrega el abogado y político Daniel Ordás.

“Pedimos al Sr. Embajador que viniera en persona a recoger las firmas, pero nos dijo que estaba de viaje y que mandaría a un delegado”, explica Tent. De hecho, fue el cónsul general de España en Berna, Arturo Pérez Martínez, quien acudió en su lugar.

La diáspora también se moviliza contra la reducción de las horas lectivas presenciales de español que, según sus cálculos, afectará a unas 5.000 personas. La ALCE no se suspende, sino que cambia de sede y de sistema. Esta medida, que se aplica no solo en Suiza, significa que los niños asistirán de forma presencial a la mitad de las clases, mientras que cursarán la otra mitad con ayuda de Internet.

Para muchos niños, estas clases representan el único contacto con el idioma materno y una ayuda si algún día sus padres vuelven a España y deben proseguir estudios en el sistema educativo español. “¿Cómo hacemos para que un niño de 7 años se conecte a Internet para sus clases de español?”, se interrogan varios padres presentes.

Los abogados explican a swissinfo.ch la naturaleza exacta de sus reivindicaciones. “Exigimos que identifiquen el proceso administrativo que fundamenta el cierre. ¿Cuál es el expediente que justifica esta acción?”, pregunta Raquel Pulido. “Los damnificados no se pueden defender de la actuación de la administración si desconocen los fundamentos legales de la medida”, según la letrada.

“Lo han hecho todo ilegalmente, en el sentido de que se han saltado todos los procedimientos legales reconocidos por la ley y el derecho que tenemos los ciudadanos a la tutela judicial efectiva, es decir, el derecho a hacer valer nuestros derechos frente a los tribunales. Es un derecho fundamental”, prosigue.

“Y en este caso concreto se refleja en el derecho a recurrir frente a los tribunales las decisiones de la administración. Si no se produce esto, hay indefensión en un procedimiento parecido a los que se dan en una dictadura. Con la democracia la Constitución reconoce en su art. 24 la tutela judicial efectiva como un derecho fundamental.”

Asociación de Lengua y Cultura Española

Las clases de Lengua y Cultura son un servicio gratuito que el Gobierno de España proporciona a los hijos de emigrantes españoles.

Consiste, hasta el momento, en una formación en lengua española que se imparte por profesores cualificados en clases presenciales durante tres horas semanales.

El nuevo plan reducirá las clases presenciales a la mitad, mientras que las otras clases serán impartidas por Internet.

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Encuentro con el cónsul

El momento cumbre de la manifestación fue el encuentro entre los representantes de los manifestantes y el cónsul general en Berna, que les recibió personalmente. En un momento solemne delante de la bandera española, Ordás, Tent y Pulido le hicieron entrega del voluminoso libro de firmas y las reivindicaciones del colectivo.

Durante el encuentro, se vio que ambas partes manejan cifras diferentes sobre el número de españoles afincados en la zona. Según el cónsul Pérez Martínez, son 8.800; los organizadores de la manifestación los cifran en más de 15.000. “Y es que no se cuenta a los nuevos emigrantes que llegan en busca de trabajo y no se registran en el consulado”, explica Ordás.

“Hay que distinguir entre cierre y suspensión. Estamos en la misma trinchera, sin duda, pero lo que nos falta es dinero”, explicó a su vez el cónsul español a los reunidos.

“Alguien tendrá que retroceder en este caso. Pero nosotros somos más de 10.000 y la embajada son cuatro; o sea que me temo que los que se retiren no vayamos a ser nosotros”, comentan los manifestantes antes de despedirse.

Españoles en Suiza

La colonia española superaba las 65.800 personas a finales de 2011, según la Oficina Federal de Estadística. Representan el 3,6% de la población extranjera en Suiza.

España cuenta con varias legaciones diplomáticas en este país: la Embajada en Berna, los Consulados Generales de Berna, Zúrich y Ginebra, la Agencia Consular de Basilea, así como la Misión Permanente ante Naciones Unidas (Ginebra).

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“Problemas de dinero”

Una vez que se van los demandantes, Arturo Pérez Martínez accede a explicar su versión de los hechos en privado a swissinfo.ch. “Todo se reduce a problemas de dinero. Nos hemos planteado cómo racionalizar el gasto de la mejor manera posible, y dado que en Suiza las distancias son cortas, hemos pensado que no hay mayor perjuicio en viajar hasta Berna, que está a solo 50 minutos. La suspensión se aplica con carácter indefinido a partir del 1 de octubre”, comenta.

Interrogado acerca de si se esperaba una reacción de este calibre y una tal repercusión mediática, Pérez Martínez admite: “Nunca pensamos en enfrentarnos a una tal reacción. Pero aunque me sorprende, la acepto y la respeto”. En cuanto a la continuación, el cónsul explica: “Ahora, todos estos documentos irán a Madrid, aunque me temo que en pleno verano no será el mejor momento para esperar resultados concretos”.

Respecto a las relaciones entre la colonia española y la Administración, al cierre de este artículo el embajador Miguel Ángel de Frutos Gómez comunicó que “no habrá negociaciones” sobre la suspensión del consulado y la modificación de la ALCE. A esto los manifestantes responden con una contrapropuesta que podría implicar hasta 30.000 francos suizos de ahorro mensuales y un modelo más viable de gestión. “Pero si no se nos escucha nos veremos obligados a tomar vías jurídicas y políticas para hacer oír nuestra voz”, zanja Raquel Pulido.

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