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ALBA: Invitan a compartir amanecer latinoamericano

'La Patria naciendo de la ternura', del pintor ecuatoriano Pavel Egüez. Simon Bolívar y Manuel Sáenz cabalgan. Detrás de ellos, el pueblo latinoamericano. alianzabolivariana.com

La Alianza Bolivariana para los Pueblos de América Latina (ALBA) lanzó una invitación desde Suiza para que los movimientos sociales europeos se unan a su lucha por un comercio justo y solidario que respete los derechos humanos y los recursos naturales.

Este contenido fue publicado el 11 noviembre 2011 - 18:59
Marcela Águila Rubín, swissinfo.ch

En Berna, representantes de sus países miembros explicaron ese mecanismo de integración regional creado en 2004 y cuyo centro es el hombre y no el capital.

El ALBA ha brindado escuela y atención médica a millones de personas y establece la creación de una moneda y un banco regionales para sortear las veleidades del dólar y la usura de las instituciones financieras internacionales, destacaron los ponentes en un diálogo público organizado por el grupo suizo ‘Otro Mundo’.    

“Latinoamérica debe buscar una nueva noción de desarrollo donde el Estado y la acción colectiva recuperen su papel, donde se preserven activos intangibles pero fundamentales como lo es el capital social, y donde las aparentes exigencias de la economía no sean excluyentes y peor, antagónicas al desarrollo social”, sentenció el embajador de Ecuador, Rafael Paredes.

La representante de Bolivia ante las Naciones Unidas, Angélica Navarro, agregó: “Muchos movimientos en Europa luchan por las mismas ideas.

Podemos unir nuestras luchas y nuestras ideas para hacerlas realidad”.

Cooperación y solidaridad

Los embajadores de Ecuador, Cuba y Venezuela ante la Confederación Suiza y de Bolivia ante los organismos internacionales en Ginebra (el representante  de Nicaragua no pudo asistir porque viajó a su país con motivo de las elecciones), participaron esta semana en un debate sobre el ALBA.

“El ALBA es un modelo de integración basado en la cooperación, la solidaridad y la voluntad común para avanzar a niveles superiores de desarrollo y satisfacer las necesidades y anhelos de los pueblos”, explicó Isaac Torres,

El embajador de Cuba precisó que ese mecanismo parte del principio de que comercio e inversión no deben ser fines en sí mismos sino instrumentos para alcanzar un desarrollo justo y sustentable. Destacó igualmente que a pesar de que es una experiencia joven, en formación, muestra resultados concretos:

Por ejemplo: más de tres millones de personas han sido alfabetizadas con el método cubano. “¡Yo sí puedo!”, amén de que con la “Operación Milagro” más de un millón de personas han podido salvar o mejorar la vista mediante intervenciones quirúrgicas y 54 millones han recibido atención médica. Y ello no sólo entre los miembros del Alba, sino también en otros países, como Haití. 

Contra la especulación capitalista

En las primeras semanas de 2010,  los países miembros del ALBA concretizaron las discusiones para poner en marcha el proyecto del sucre, el mismo nombre de la moneda ecuatoriana sustituida por el dólar a finales de 90.

Se trata, explicó el embajador Paredes, de una unidad monetaria para comercio entre los miembros del bloque. “No es una moneda como tal. No circulará. Solamente será usada por los bancos centrales para contabilizar el intercambio comercial”. De hecho, ya está funcionando entre Venezuela y Ecuador.

Otro de los proyectos del ALBA es la creación del Banco del Sur, “en reemplazo de aquellas instituciones monetarias que han dominado América Latina desde finales de la II Guerra Mundial”.

Su objetivo es financiar el desarrollo económico, social y ambiental de los países miembros en forma equilibrada.  Ese fondo, precisó el representante ecuatoriano, permitirá hacer frente a las urgencias de los países miembros en caso, por ejemplo, de embates de la Naturaleza.  

El sueño bolivariano

Fidel Castro y el presidente venezolano, Hugo Chávez firmaron el 14 de diciembre de 2004 en La Habana  la declaración que dio inicio al ALBA. La idea de integrar a los países latinoamericanos, recordó César Méndez, es tan antigua como los movimientos independentistas de la región y tienen su máximo representante en Simón Bolívar y su proyecto de una Patria Grande.

El embajador venezolano evocó algunas iniciativas como la de la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC) -creada en 1960 y reemplazada luego por la ALADI (Asociación Latinoamericana de Integración)- , el Mercado Común de Integración (Mercomun), la Comunidad Andina, el Mercado Común del Sur (Mercosur) y la Unión de Naciones Sudamericanas ( Unasur). 

El ALBA, puntualizó, no reemplaza ni actúa en desmedro de otros esfuerzos de integración latinoamericana, es complementaria. De ahí que en diciembre de este año se constituirá en Caracas la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) según acuerdo de los Jefes de Estado de más de 30 países del área reunidos en Playa del Carmen, México, en 2010.

Los riesgos de los TLC

“La visión de los creadores del ALBA es integrar a los pueblos en una iniciativa alejada de los esquemas tradicionales de integración ceñidos al aspecto económico, financiero o comercial, prácticamente amarrados a los grandes grupos empresariales y que excluían a los Estados y a los pueblos”, acotó el representante venezolano.

Los acuerdos comerciales firmados entre países con grandes diferencias en niveles de productividad y competitividad, agregó el embajador Paredes,  significan graves riesgos para los países en menor desarrollo relativo dada la probable destrucción de su base productiva y la consecuente pérdida de puestos de trabajo. “Una catástrofe social”, resumió.

La preocupación del ALBA, insistieron los diplomáticos, es el bienestar de los pueblos, su participación. El embajador ecuatoriano planteó al inicio del encuentro una síntesis histórica de la lucha latinoamericana primero por la independencia, luego contra una asfixiante deuda externa y más tarde contra un “aperturismo económico” que permitió un enorme despojo y profundas desigualdades.

Un sistema de defensa

“El neoliberalismo descarnado está representado en Bolivia por Sánchez de Losada, quien ahora está refugiado en Estados Unidos luego de que su intento de imponer ese modelo económico inhumano costara violaciones a derechos humanos y muertes en el país”, asentó Angélica Navarro.

A fuerza de robarlo todo, enfatizó la embajadora, “quieren robarnos hasta el aire que respiramos. Rompieron el equilibrio con la Naturaleza”, acusó.

Para frenar los perjuicios ecológicos del gran capital y para preservar los derechos de los pueblos, Bolivia promovió, entre otros, el reconocimiento del derecho humano al agua y el respeto a la Tierra, “la Pachamama”, vocablo quechua que emplean ahora también naciones de Asia y de África.

Con la riqueza de su gente, de sus culturas, de sus recursos naturales … En América Latina podemos abastecernos con nuestros propios recursos, cubrir nuestras necesidades con nuestras materias primas, comerciar entre nosotros y reducir la dependencia de manera tecnológica. “Los países del Alba lo han demostrado”, enfatizó el embajador de Venezuela para añadir:

“En América Latina tenemos todo para conformar un gran polo de poder económico, lo único que nos faltaría sería un sistema de defensa para nuestros países”.

ALBA

Países integrantes: Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Dominica, Ecuador, San Vicente y las Granadinas, Cuba, Honduras, Antigua y Barbuda.

Los países del ALBA tienen una población conjunta de 70 millones de personas.

Población económicamente activa: 44%.

Reservas internacionales: 52.539 millones de dólares.

Exportaciones: 32% América del Norte; 32% América Latina; 15% Europa; 12% China y Japón; 9% otros países.

Entre sus logros:

Alfabetización: más de 3 millones de personas han sido alfabetizadas con el método cubano ‘¡Yo sí puedo!’.

Educación: Desarrolla red universitaria entre países miembros: UNIALBA

Salud: Más de un millón de personas intervenidas oftalmológicamente mediante programa ‘Operación Milagro’.

Atención médica a 54 millones atenidos por programas de salud. Creación de 18 mil instituciones de salud, incluso en países no miembros, como Haití.

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