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Miedo y epidemia van de la mano

La 'crisis del pepino': miles de toneladas se van a la basura. Keystone

El brote de la bacteria ECEH, de origen aún desconocido, provoca pánico entre los consumidores. Un reflejo de miedo amplificado por una información deficiente. Análisis de Vincent Barras, profesor de Historia de la Medicina y la Salud Pública.

Este contenido fue publicado el 09 junio 2011 - 17:54
Laureline Duvillard, swissinfo.ch

El primer enviado al banquillo de los acusados fue el pepino ‘biológico’ español.  Aunque libre de toda sospecha, los consumidores lo han descartado. En el altar del miedo, la cucurbitácea fue sacrificada. Lechugas, tomates y granos de germen, los más recientes sospechosos, sufren la misma suerte, con un perjuicio económico valorado en varios millones de francos para los productores.

La bacteria asesina que golpea en Alemania, y cuyo origen es todavía un enigma, ha provocado pánico entre los consumidores. Sin embargo, en la historia de las epidemias, esta suerte de episodios es recurrente. Y, de acuerdo con Vincent Barras, profesor de Historia de la Medicina y la Salud Pública en la Universidad de Lausana, este tipo de epidemia incluso aumentará. En nuestra sociedad, con un superávit informativo, el reto es entonces comunicar de manera adecuada.  

swissinfo.ch: ¿La crisis epidémica que atraviesa Alemania tiene antecedentes?

V.B: En la historia de las epidemias, este tipo de episodios es recurrente. Basta pensar en el ejemplo del cólera, que ha golpeado regularmente. En el caso de la bacteria E.coli, su poder patógeno fue conocido desde hace tiempo con la “enfermedad de la hamburguesa” (ndlr: hace unos treinta años, Estados Unidos sufrió un brote debido al consumo de carne mal cocida de hamburguesas).

Pero con la bacteria ECEH actual lo que es inusual es lo inesperado.  No esperábamos tener una epidemia, con muertes, en Alemania. Pero lo mismo puede suceder mañana, en otra parte, con otra bacteria. No es de extrañar porque hay una gran cantidad de bacterias en la tierra y muchas de ellas tienen un potencial nefasto para los seres humanos, aun cuando las bacterias en sí mismas sean necesarias para el equilibrio del hombre.

swissinfo.ch: En los últimos años, los consumidores han sido testigos de diversas epidemias. ¿Han aumentado estas últimas?

V.B: En la actualidad, los mecanismos fisiopatológicos son mejor conocidos, estamos mejor informados y la difusión de noticias sobre esas infecciones es mayor. Pero creo que nos dirigimos a un aumento de ese tipo de riesgos.  A medida que aumenta la complejidad de los sistemas de intercambio de alimentos y la escala de producción industrial, ese tipo de episodio tiene más probabilidades de producirse que hace 50 años.

Desde hace más de un siglo existen leyes sanitarias y funcionan bastante bien en relación con la enorme cantidad de productos que se comercializan hoy en día. Pero las leyes y los sistemas de protección son siempre perfectibles y pueden ser eludidos. Este tipo de epidemias es pues, inevitable, a menos que se eliminen todas las bacterias de la superficie de la tierra.  Pero las necesitamos.

swissinfo.ch: Los consumidores boicotearon de inmediato los productos en los que se sospechaba contaminación con bacterias ECEH. ¿Cómo explica ese reflejo?

V.B: Teniendo en cuenta la velocidad de propagación de la información, es un reflejo de supervivencia razonable. Esto es particularmente impresionante, dada la velocidad a la que viaja la información hoy en día.  Me parece saludable que la gente tenga este tipo de comportamiento porque demuestra que también puede influir en los procedimientos por los cuales se alimenta.

swissinfo.ch: Sin embargo, esta reacción ha causado un daño económico importante a los productores de hortalizas. ¿Cómo gestionar la comunicación durante una epidemia semejante?

V.B: En una sociedad donde la información fluye a toda velocidad, un rumor sin verificar se propaga muy rápido y puede hacer un daño enorme.  Habría que realizar un debate político real sobre la forma de gestionar la información para evitar el pánico. El pánico nunca es un buen motor, aunque sea parte del sentido común. Los sistemas modernos de información pueden constituir un verdadero problema.

También lo vimos en el inicio de la epidemia del sida. Los rumores falsos, el estigma social sobre ciertos grupos humanos crearon una atmósfera absolutamente perjudicial. Lo anterior, merced a la difusión inadecuada de información que contribuía a alimentar el pánico.

swissinfo.ch: Muy pronto, las autoridades alemanas acusaron a un producto extranjero, el pepino español. ¿Cómo interpreta usted eso?

V.B: Es un reflejo que se encuentra constantemente al observar las epidemias.  De acuerdo con ese reflejo, la epidemia viene siempre de fuera. La Gripe Española, por ejemplo, que causó entre 50 y 100 millones de muertes, fue llamada 'española', porque España fue el único país que declaró su gripe. Era conveniente para países como Francia o Alemania.

Acusar a los demás es un reflejo tan viejo como el mundo, ya sea a un grupo social estigmatizado o a una nación extranjera. Después de todo, una bacteria es una especie de enemigo que nos invade, como un ejército extranjero invade un país. Este reflejo está prácticamente inscrito en la memoria humana. El que nos invade es necesariamente el otro, al que hay que estigmatizar. El pepino español fue objeto de esta ley, incluso antes de que darse el tiempo de verificar si se trataba efectivamente de la fuente de contaminación.

swissinfo.ch: ¿Cree usted que esta epidemia va a cambiar los hábitos alimenticios de la población?

V.B: Actualmente los hábitos alimenticios pueden cambiar muy rápidamente, con la introducción de nuevos productos. Este brote podría impulsar un cambio rápido en el comportamiento o la cultura alimentaria, sobre todo con respecto a la producción industrial de hortalizas.

Impacto de la bacteria ECEH

La bacteria ha causado la muerte de 23 personas en Alemania y de una en Suecia, según las últimas cifras dadas a conocer por el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) en Estocolmo.

Más de 1.700 casos de contaminación han sido identificados y otros 674 casos presentan el síndrome hemolítico urémico (SHU), de acuerdo con la ECDC. La gran mayoría de enfermos residen en Alemania.

De acuerdo con la OMS, 12 países han reportado casos de contaminación por la bacteria que provoca hemorragias en el sistema digestivo y, en casos severos, trastornos renales (síndrome hemolítico urémico SHU). Casos todos vinculados con Alemania. Suiza ha informado de tres casos.

2 de junio, Moscú prohíbe las importaciones de frutas y hortalizas frescas de todos los países de la Unión Europea. Rusia constituye el principal mercado de exportación para las frutas y hortalizas en Europa. Líbano y Catar también bloquearon esas exportaciones.

El martes, la Unión Europea convocó a una reunión extraordinaria de sus ministros de Agricultura y seguridad alimentaria en Luxemburgo. Europa destinó 210 millones de euros para indemnizar a los productores de hortalizas en Europa, donde las ventas se derrumbaron debido al brote de la bacterias ECEH.

Fuentes: Le Temps, ATS, Agence France Presse (AFP) 

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