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La población extranjera en Suiza juzga positiva la vida en el país durante la pandemia

Una parte de la polblación extranjera residente en Suiza dice que temió perder su permiso de estancia debido a la crisis sanitaria. Keystone / Gaetan Bally

Aunque con algunas reservas, en Suiza la mayoría de los inmigrantes se sienten como en casa y no habrían querido estar en otro lugar durante la crisis sanitaria. Esto es lo que se desprende de una encuesta del Centro Nacional de Competencia en Investigación sobre la Migración.  

Este contenido fue publicado el 30 mayo 2021 - 11:00

Desde marzo de 2020, con el cierre de las fronteras, las cuarentenas obligatorias y las pruebas PCR impuestas para luchar contra el coronavirus, la expatriación ha adquirido un significado diferente. Incluso sin los viajes internacionales y los reencuentros en sus países con sus seres queridos, la mayoría de las personas inmigrantes no se arrepienten de haber elegido Suiza como lugar de residencia.

Más de tres cuartas partes de los extranjeros entrevistados en la encuesta Migration-MobilityEnlace externo (Migración-Movilidad) –realizada entre octubre de 2020 y enero de 2021– han dicho que, durante la crisis sanitaria, en Suiza se han sentido “en el lugar adecuado”. Solo una pequeña minoría ha reconocido sentir nostalgia de su país. La muestra, que incluye a casi 7 400 personas, es representativa de la población extranjera adulta que vive y trabaja en la Confederación Helvética.

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Es interesante constatar que –en el contexto sin precedentes de la pandemia de COVID-19 y a pesar de las dificultades– “Suiza es el lugar en el que mejor se sienten estas personas”, resume Philippe Wanner, demógrafo y director adjunto del Centro Nacional de Competencia en Migración (NCCR - on the move), que supervisa la encuesta. Estos resultados varían poco según la nacionalidad u otros criterios sociodemográficos.

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Integración a veces complicada

Para un pequeño número de las personas encuestadas, sin embargo, la integración social y el contacto con la población suiza no marchan bien. Philippe Wanner observa una dificultad para comunicarse y hacer amigos suizos sobre todo por razones culturales y lingüísticas (solo la mitad de los encuestados habla bien la lengua de su lugar de residencia).

“La encuesta también revela un nivel bastante alto de discriminación percibida, sobre todo en ciertos subgrupos, como la población africana o asiática”, añade el profesor de la Universidad de Ginebra. En torno a una cuarta parte de las personas declara haber sufrido en los últimos dos años prejuicios o discriminación.

Pero la calidad de vida supera los pocos aspectos negativos mencionados. Más de dos tercios de los encuestados dan una nota de 9 o 10 sobre 10 a su satisfacción por haber emigrado a Suiza. Este resultado ha mejorado ligeramente respecto a ediciones anteriores de la encuesta, que se realiza cada dos años desde 2016.

No obstante, hay que decir que, en su mayoría, este panel está compuesto por personas cuya integración es exitosa, matiza Philippe Wanner. “La mayoría de los encuestados son personas que han llegado voluntariamente con un trabajo negociado antes de migrar”, añade el demógrafo. De hecho, ocho de cada diez personas dicen que al emigrar han mejorado su situación profesional.

A menor cualificación, mayor riesgo al desempleo

En términos de empleo, el semiconfinamiento de la primavera de 2020 ha tenido poco impacto en la mayoría de la población extranjera encuestada; el resultado es muy similar al constatado entre los suizos y suizas en otra encuestaEnlace externo.

Esto se debe al, por lo general, alto nivel de educación que tiene la población inmigrante en Suiza. Y es que las personas muy cualificadas representan casi el 60% de la muestra (un aumento de unos 9 puntos desde 2016). La pérdida de puestos de trabajo ha afectado más a las personas con menor formación y a las clases sociales más bajas. “Estos criterios han sido más decisivos que la nacionalidad”, explica Philippe Wanner.

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Aumenta el atractivo del pasaporte

En ocasiones la crisis sanitaria ha provocado incertidumbre en torno al estatus de residencia. Una de cada diez personas ha señalado que había temido perder su derecho a permanecer en Suiza, y la proporción era mayor entre los menos cualificados.

Estas preocupaciones no siempre han estado fundadas, ya que efectivamente muy pocos (menos del 1%) han perdido su permiso de residencia, pero los temores iban acompañados por un interés más marcado por adquirir la nacionalidad que en años anteriores. Más de la mitad de las personas dicen que tienen la intención de, algún día, solicitar el pasaporte suizo. Desde 2016 esta cifra ha aumentado en 13 puntos. 

Según el equipo que ha llevado a cabo la investigación, además de la pandemia, pueden explicarlo otros factores como el aumento del número de años pasados en Suiza (para una parte de los encuestados), los debates que precedieron a la revisión de la Ley de Nacionalidad o incluso el Brexit para los británicos.

Pero una pequeña franja de encuestados, que sienten que obtener la nacionalidad también es una forma de anclarse en su país de adopción, también cita la COVID-19 como factor desencadenante. Y, sin duda, para hacer realidad un sentimiento de pertenencia que predomina entre quienes han participado en la encuesta; ya que las tres cuartas partes declaran un fuerte apego a Suiza, y se consideran miembros de pleno derecho de la sociedad helvética.

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