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La pedagogía de la tierra

Marçia Mora Ramos, coordinadora del MST de Brasil. En gira por Suiza. swissinfo.ch

Marçia Mora Ramos hace parte de la coordinación nacional del sector educación del Movimiento de trabajadores rurales sin tierra (MST) de Brasil.

Este contenido fue publicado el 27 octubre 2003 - 12:50

En visita a Suiza agradece las manifestaciones helvéticas de solidaridad y anticipa los nuevos desafíos educativos de su movimiento para 2004.

Invitada por «Novo Movimento», organismo helvético de solidaridad con los movimientos sociales brasileros, Marçia Ramos, 28 años, realiza una intensa gira de solidaridad por todo el país, con el apoyo de ex-voluntarios suizos que han trabajado en Brasil.

«Es muy emocionante encontrar tanta receptividad, solidaridad y escucha» enfatiza Ramos iniciando su diálogo con swissinfo. Su reflexión constata la existencia de una decena de ONG y comités helvéticos que apoyan al MST. Entre ellos varios que sostienen proyectos educativos en campamentos (ocupaciones recientes) o asentamientos (tierras ya legalizadas).

Lucha por la escuela

«Tan pronto que el movimiento ocupa una tierra improductiva e instala un campamento, una de las primeras y más inmediatas reivindicaciones es la escuela. No se permite que ningún niño deje de estudiar» señala Marçia Mora Ramos, ubicando la trascendencia de lo educativo para los sin tierra brasileños.

Ramos, madre de un varón de 9 años «que se cría en el asentamiento donde vivimos en el Estado de San Pablo» es hija de “sin tierra”. Se ha formado como educadora en escuelas del MST, reivindica el aporte rector del pensamiento del «maestro Paulo Freire» y resume algunas concepciones esenciales de su movimiento.

Otra pedagogía

«Cuando en el MST hablamos de la escuela, nos referimos a algo que excede ámpliamente el mero recinto donde se aprende a leer y escribir» precisa.

«Construimos una pedagogía diferente a partir de nuestra historia. Somos un movimiento esencialmente pedagógico, porque romper el cerco del latifundio es un acto pedagógico por excelencia», completa.

Los conceptos desbordan y pedimos explicaciones. «Es muy sencillo», responde con Ramos con sencillez. «Por ejemplo, si estudiamos geografía, es mucho mejor comenzar de lo cercano, de aquí al lado, más que con mapas complicados".

En cuanto a las ciencias naturales, lo mismo. ¿Cuándo vamos a poder contar en las escuelas brasileras con laboratorios adecuados? Y hay tantas realidades simples alrededor de nosotros, en el paisaje, en el entorno que permiten ese aprendizaje.

"Ni qué hablar de las matemáticas: ¿porqué comenzar con memorizaciones o fórmulas y no con el cálculo de lo que gana o gasta un trabajador en su parcela, por día, por mes, por año? Y de ahí extender el cálculo a la zona, al municipio, al Estado y a la Nación»

Tal pedagogía de lo simple y de la profundidad, integra dos principios esenciales que rápidamente desarrolla la joven dirigente. En primer lugar, - herencia directa de Paulo Freire y su pedagogía de los oprimidos- «hay que entender que el educador debe estar también dispuesto a aprender".

Desafíos para el futuro

«Para el año próximo vamos a masificar el arte como parte esencial de la educación que asegura el MST. Vamos a potenciar las actividades culturales como el teatro, la pintura, la música.

"De la misma forma que la mística del movimiento tiene mucho de expresión popular, artística, hay que reconocer que el pueblo brasilero tiene grandes potencialidades en la música y el ritmo, en el teatro...somos un pueblo muy expresivo", sentencia.

Hay mucha gente que pinta, pero no está acompañada. Todo el mundo canta, pero tampoco se lo potencia como actividad sistemática. Nuestras escuelas no lo optimizan. Y por eso el MST lo acaba de definir como prioridad para el futuro.

Queremos ayudar a organizar la vida de los jóvenes, darles opciones artístico-culturales, asegurar que haya colectivos que las estimulen y las promuevan. En poco tiempo ¡lo masificaremos hasta que explote!», concluye exultante la joven dirigente sin tierra.

swissinfo, Sergio Ferrari

Datos clave

Marçia Ramos, 28 años, realiza una gira de solidaridad por Suiza, con el apoyo de ex-voluntarios que han trabajado en Brasil.

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Contexto

«La construcción de un movimiento social».
Libro de la chilena Marta Harneckerque que acaba de ser editado en francés (traducción del original español) por el «Centre Europe -Tiers Monde» (CETIM) con sede en Ginebra y con el apoyo de la Federación Ginebrina de Cooperación.

La obra analiza la dimensión real del Movimento de trabajadores rurales sin Tierra y sus virtudes.

En cuatro lustros el MST ha logrador la instalación de 350 mil familias campesinas en asentamientos.

Más de 100 mil familias siguen acampadas esperando una respuesta positiva a su demanda de tierras propias.

Algunos códigos para interpretar el MST.

En primer lugar, la autonomía profunda del MST de instituciones y fuerzas políticas.

Segundo, el autofinancimiento y la formación de cuadros, regida por valores esenciales de tipo ético, filosófico, e ideológico que impregnan al movimento de una mística desconocida en otras organizaciones sociales contemporáneas.

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