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Ciencia

La ciencia en Suiza: las mujeres que impulsan el cambio

Suiza es uno de los países más innovadores del mundo y sus dos institutos politécnicos se encuentran a la cabeza de la clasificación mundial. Aun así, sigue habiendo pocas mujeres en la ciencia. No obstante, algunos modelos e iniciativas de éxito podrían cambiar esta tendencia.

Este contenido fue publicado el 18 marzo 2022 - 13:53

Física, robótica, matemáticas: disciplinas históricamente dominadas por los hombres ya no son un tabú para las mujeres. Aunque muchas mujeres de todo el mundo están aportando valiosas contribuciones, la brecha de género en la investigación científica sigue siendo amplia.

En Suiza, en particular, hay pocas mujeres en puestos académicos de prestigio -por ejemplo, hay pocas catedráticas- y suelen tener contratos más precarios que sus homólogas europeas. Si consideramos solo las disciplinas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), el número de mujeres profesoras disminuye aún más. Sin embargo, los tiempos están cambiando.

Las historias de éxito de mujeres científicas nos recuerdan que el cambio no solo es posible, sino que ya está ocurriendo. Margarita Chli es una de ellas. Chli recuerda que cuando llegó a Suiza con una beca de investigación en robótica, había solamente dos chicas en una clase de cincuenta alumnos. Mientras estudiaba, a Chli le fascinó la idea de combinar la robótica con la visión por ordenador para crear máquinas inteligentes que pudieran "ver", percibir e interactuar con el espacio que les rodea. Su trabajo, inspirado en la naturaleza, contribuyó al primer vuelo autónomo de un pequeño helicóptero. En la actualidad, Chli es profesora adjunta en la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (EPFZ), donde dirige el Laboratorio de Visión para la Robótica. "Una vez alguien me hizo reflexionar sobre el hecho de que mi trayectoria profesional no era accesible para las mujeres hace 20 años. Es una gran responsabilidad, pero también una oportunidad muy emocionante".

Ingredientes para el éxito académico

La determinación, el talento y la ambición son algunos de los factores que han permitido a las mujeres destacar en sus campos, ya sea la robótica, la epidemiología o la cosmología. El deseo de responder a cuestiones fundamentales para la humanidad y de allanar el camino a las generaciones futuras han hecho el resto.

La mayor dificultad para Sonia Seneviratne al inicio de su carrera fue la ausencia de modelos femeninos en Suiza que, en cambio, sí encontró en Estados Unidos durante un intercambio académico en el Instituto Tecnológico de Massachusetts. "Me abrieron nuevos horizontes", afirma. Esa experiencia motivó a Seneviratne a no renunciar a sus ambiciones profesionales. A los 32 años le ofrecieron una cátedra en la EPFZ.

Seneviratne está considerada actualmente como una de las científicas del clima más influyentes del mundo. Es autora también del informeEnlace externo del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) que fue noticia en 2021 por demostrar que las fuertes lluvias y olas de calor son el resultado de las emisiones de gases de efecto invernadero provocadas por el ser humano. El descubrimiento por parte de Seneviratne de una relación directa entre los fenómenos meteorológicos extremos y el aumento de las temperaturas globales lideró el campo de la ciencia del clima conocido como ciencia de la atribución.

Aunque las mujeres ocupan pocos puestos de liderazgo en el mundo académico, hacen importantes contribuciones al progreso científico. Científicas como Emma Hodcroft, Lavinia Heisenberg y Maria Colombo son la prueba viviente de ese panorama cambiante.

Emma Hodcroft es conocida como "la cazadora de virus". La epidemióloga contribuyó a la creación de la plataforma NextstrainEnlace externo, que analiza y publica datos genéticos sobre patógenos a nivel mundial. El trabajo de Hodcroft ha sido fundamental para seguir la evolución del virus SARS-CoV-2 en tiempo real mediante el análisis de nuevas variantes. Hodcroft, que trabaja en la Universidad de Berna, ha sido también elogiada por la información científica que divulga en las redes sociales, especialmente en Twitter, donde tiene casi 80 000 seguidores.

Lavinia Heisenberg es una física de renombre mundial y profesora de cosmología en la EPFZ. Heisenberg busca respuestas al origen del universo estudiando la fuerza de la gravedad. Su lista de publicaciones es impresionante y sus descubrimientos han dado forma a la investigación gravitatoria, abriendo nuevas vías para entender cómo funcionan las leyes que rigen el universo. Heisenberg está convencida de que el estudio de la física tendrá implicaciones sociales inimaginables, contribuyendo, por ejemplo, a encontrar nuevas fuentes de energía y a la movilidad inteligente.

María Colombo es matemática. Se incorporó a la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) en 2018 y consiguió en 2021, con 32 años, una cátedra. El trabajo de Colombo ha hecho avanzar la comprensión de las ecuaciones matemáticas que describen la evolución de los fluidos, desde el movimiento de los cursos de los ríos hasta la dinámica de las nubes de gas y polvo que se producen en el espacio interestelar. Al preguntarle cómo se comportan las nubes en el cielo, responde: "Cuando miro las nubes, pienso en ecuaciones".

Más profesoras en camino

Además de atraer a los mejores talentos a Suiza, las instituciones de investigación y fundaciones se comprometen a aumentar la representación de las mujeres en la ciencia. En la actualidad, hay una serie de subvenciones dirigidas a las mujeres, cuyo objetivo es promover unas condiciones de trabajo justas, tutorías y redes de trabajo conjunto. Un ejemplo es la beca PRIMAEnlace externo de la Fundación Nacional Suiza para la Ciencia (SNSF), que ofrece financiación de hasta 1,5 millones de francos suizos (alrededor de 1,4 millones de euros) a investigadoras prometedoras.

Otras becas, abiertas tanto a mujeres como a hombres, tienen como objetivo ayudar a las investigadoras a avanzar en sus carreras. La geoquímica Denise Mitrano recibió otra beca de la SNSF en 2020, la Academic ExcellenceEnlace externo Scholarship. Gracias a ello, pudo crear su grupo de investigación en la EPFZ como profesora adjunta. 

Desde entonces, Mitrano ha desarrollado un método innovador, rápido y preciso para conocer la cantidad de plásticos que hay en el agua que bebemos o en los alimentos que comemos. Para ello, Mitrano tuvo la idea de añadir químicamente metales a las nanopartículas de plástico y utilizarlas como marcadores. Su nuevo método de rastreo podría contribuir indirectamente a reducir la contaminación por plásticos, ayudando a la agricultura y la industria a identificar los materiales más problemáticos y animando a estos sectores a encontrar alternativas biodegradables. Mitrano da el mismo consejo a todos sus alumnos de la EPFZ: “No os desaniméis por las críticas o el fracaso. Confiad en vuestras ideas. Hace falta valor, pero merece la pena”.

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