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La banca suiza defiende en Bruselas el secreto bancario

Urs Roth, de UBS, abogó en Bruselas por la tradición intocable del secreto bancario helvético. Keystone Archive

Una delegación de la Asociación Suiza de Banqueros (ABS) viajó esta semana a Bruselas, sede de la Unión Europea, para explicar su rotunda negativa a renunciar al secreto bancario, una práctica "ancestral" que, según ABS, es "innegociable".

Este contenido fue publicado el 15 diciembre 2000 - 16:30

La visita se enmarca en la agenda de actividades del "Centro Financiero Internacional Suizo", creado el pasado mes de agosto para promover las condiciones propias de las actividades bancarias en la Confederación Helvética.

Entre estas condiciones favorables, el secreto bancario es una de las prioridades que el sector se niega a renunciar, a pesar de las esperanzas puestas por la Unión Europea.

De hecho, los ministros de Finanzas de la UE alcanzaron en noviembre un acuerdo sobre la fiscalidad de ahorro, que prevé la desaparición del secreto bancario en el 2010. No obstante, la aplicación de la nueva directiva no se iniciará hasta finales del 2002, en función de los resultados de las negociaciones con países terceros, como Suiza, sobre la fiscalidad del ahorro, y particularmente sobre el secreto bancario.

La nueva normativa comunitaria impone a países como Luxemburgo la obligación de suprimir su ley de secreto bancario en la que basa su fortaleza de plaza financiera.

Tanto Luxemburgo como Austria han subrayado que vetarán la futura directiva si no se llega a acuerdos sobre "medidas equivalentes" con países terceros como Suiza o Liechtenstein, en donde también rigen estrictas leyes de secreto bancario para evitar la fuga de capitales de los inversores no residentes en esos países.

Sin embargo, y a pesar del empeño que la presidencia sueca, en vigor desde el próximo mes de enero, quiere poner a las negociaciones con Suiza, lo cierto es que la banca suiza se ha cerrado en banda, y ya anunció ayer al director general de Fiscalidad de la Comisión Europea que no quieren ver incluida a Suiza en este proyecto comunitario.

Como solución al problema, ABS propone una adaptación del impuesto anticipado helvético a las condiciones de la Unión europea. Pero, además, el sector bancario suizo, asegura que, en cualquier caso, "las reglas deberían ser las mismas para todas la plazas financieras similiares".

En este sentido, la Unión Europea propone negociaciones con Suiza, Liechtenstein, Monaco, Andorra y San Marino, pero ABS también quiere que se impongan las mismas normas para Japón, Singapur y Hong-Kong.

Para Claudio Generali, de la Banca del Gottardo, "el fin del secreto bancario no es inevitable", ya que Suiza parte de una posición muy fuerte, mientras que la Unión quiere a toda costa un acuerdo con la república alpina que representa un tercio del "banco privado mundial".

ABS tampoco cree que sea una batalla perdida, incluso cuando una eventual adhesión de Suiza a la Unión Europea represente la pérdida definitiva del secreto bancario. "Hay que ir paso a paso", afirmaban fuentes diplomáticas suizas, y recordaban que la cuestión de la adhesión, ni siquiera se ha planteado de manera inmediata.

Por otro lado, en el marco de la cooperación entre Suiza y la UE, el Consejo de ministros autorizó ayer a la Comisión Europea para negociar un acuerdo que mejore la cooperación contra el fraude y otras actividades ilegales que afectan a los intereses financieros de la Comunidad.

El fraude organizado, el contrabando y otras actividades ilegales perpetradas, según Bruselas, desde el territorio suizo, han aumentado recientemente de manera considerable, provocando pérdidas financieras que se calculan en varios miles de millones de euros anuales.

Por ello, y dada la intensidad de las relaciones económicas entre ambas regiones, que se verán incrementadas con la entrada en vigor de los 7 acuerdos bilaterales, la Comisión considera que esta situacióne es "inaceptable", por lo que demanda a Suiza un esfuerzo extraordinario.

Para la Unión Europea, esta cooperación constituirá parte del conjunto de las relaciones con Suiza y será una precondición esencial para profundizar estas relaciones.

Elena Aljarilla
Bruselas

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