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Helvetas invita a salvar vidas en países del Sur

Cuando faltan las lluvias comienza la batalla por el agua. Helvetas

Con casi medio siglo de esfuerzos en beneficio del mundo en desarrollo, la entidad instrumenta estrategias para la dotación de agua.

Este contenido fue publicado el 06 junio 2003 - 18:54

Los proyectos favorecen a un promedio anual de 250 mil personas en países de África, Asia y América Latina.

“Es inconcebible que 10 mil personas mueran cada día ‘solamente’ porque no tienen agua potable. Sin embargo, combatir esta calamidad es muy simple: es necesario contar con recursos para construir pozos de agua potable”, explica Helvetas.

“Con 50 francos usted permite a una persona tener acceso al agua potable”, reza una de esas estrategias que Helvetas lleva a cabo por Internet o casa por casa.

“Los 50 francos son una media, un cálculo de lo que cuesta más o menos suministrar agua potable –de por vida- a la gente en los países del Sur”, señala Isabella Medici, de la sección Helvetas de la Suiza de expresión italiana, en entrevista con swissinfo.

Una llamada de alerta

"Hemos hecho una campaña así para recoger dinero porque el problema del agua es un problema muy grande en el mundo.

Ahora se habla de más de mil millones de personas que no tienen derecho al agua y Ricardo Petrella, experto en agua, dice que si no hacemos nada, para el 2025 habrá dos mil millones y medio de personas sin agua", recuerda la especialista.

Fundada en 1955, Helvetas es la primera organización de cooperación privada de Suiza, confesional y políticamente neutra y que cuenta con el apoyo de la Confederación Helvética.

A lo largo de sus muchos años de trabajo y a través de una veintena de países, la entidad ha acumulado una enorme experiencia en las áreas de cooperación y desarrollo, en particular en los sectores de infraestructura en las zonas rurales, la administración de los recursos naturales, la formación y la cultura y la promoción de la paz.

Ese escurridizo don de vida

Aun cuando el agua de los mares y los océanos recubre el 70% de la superficie de nuestro planeta, apenas el 2,6% de ese total corresponde al agua dulce y de esa última proporción, sólo el 0,016% puede ser utilizado directamente por el hombre.

Pero las desproporciones van más lejos. Mientras que los países ricos poseen en suficiencia y calidad el valioso elemento, naciones desfavorecidas sufren el flagelo de su carencia: Siete millones de personas mueren cada año por el consumo de agua no potable.

Las actividades de Helvetas en materia de suministro de agua comenzaron hace 39 años y se basan en proyectos de apoyo a la planificación y construcción de tomas de agua potable en medios rurales. Merced a esas medidas, cada año 250 mil nuevas personas obtienen acceso durable al vital líquido.

La instrumentación de esos proyectos toma en cuenta una serie de aspectos que van desde la planeación -con el concurso de toda la comunidad-, hasta el empleo del tiempo que la instalación de un beneficio semejante permite economizar (ver Más sobre el tema).

Concurso de los vecinos

Por supuesto, los programas incluyen también la formación de los pobladores locales, quienes de esta forma puedan hacerse cargo del mantenimiento y la reparación de las instalaciones en forma autónoma.

Y es que, durante esas casi cuatro décadas, “Helvetas ha desarrollado experiencia y autocrítica, porque los primeros proyectos eran demasiado técnicos para algunos lugares. Necesitaban muchos recursos y mucho personal muy preparado para reparar una bomba. Ahora se trabaja de manera mucho más simple y mucho más eficaz”, destaca, Isabella Medici.

En la planeación de las estrategias de dotación de agua, la organización suiza intenta involucrar a los gobiernos, sobre todo en los países con regímenes democráticos “para que el agua permanezca como un bien público, común, algo que no se pueda privatizar, tampoco en esos países”.

El riesgo de la privatización

Isabella Medici alude a las tendencias actuales a favor de la privatización del agua:

“Las multinacionales del agua se interesan mucho en el agua y esto es una cosa muy peligrosa, sobre todo en países con gobiernos corruptos, porque quiere decir que mañana ya no hay agua para los pobres (...) Se trabaja con los gobiernos para que ellos se empeñen en que el agua permanezca como un bien común”, enfatiza la especialista.

En forma lamentable, y como reconoce nuestra entrevistada, no siempre se atribuye al agua su valor de bien común. De ahí también que el esfuerzo de Helvetas se desarrolle en un marco de apoyo con organizaciones locales “que hagan presión sobre los gobiernos y que los gobiernos se comprometan en todo esto”.

swissinfo, Marcela Águila Rubín

Datos clave

Las naciones industrializadas utilizan cada día 150 litros de agua por habitante mientras que, por ejemplo, los países del sur del Sahara no disponen de más de 20 litros por persona.

Mil 400 millones de seres humanos, más de la quinta parte de la población mundial, carecen de agua potable o no tienen suficiente.

El 80% de las enfermedades que afectan a los países en desarrollo obedecen al consumo de agua contaminada o a la falta de instalaciones higiénicas.

Cada año, siete millones de seres humanos mueren por el consumo de agua no potable.

Una tercera parte del género humano, unos dos mil 500 millones de personas podrían sufrir por la falta de agua en el 2025.

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Contexto

En cincuenta años, el agua será más preciosa que el oro y estratégicamente más importante que el petróleo.

Cada vez más, el agua es considerada como una mercancía y se convierte en fuente de conflictos entre los hombres y las regiones.

Las sequías y las lluvias diluviales se suceden a un ritmo cada vez más frecuente.

Los países en desarrollo son los más afectados por los problemas de abasto de agua pero los niveles de montas freáticos descienden en todos los continentes.

Para la Comunidad de Trabajo (Swissaid, Acción de Cuaresma, Pan para el Prójimo, Helvetas y Caritas), el agua debe mantenerse como un bien público para que pueda tener un control democrático.

"Suiza debe luchar por la idea de una convención internacional sobre las aguas que prescriba soluciones equitativas de distribución en el seno de los Estados y entre ellos y rechazando el dominio privado sobre este elemento necesario para la vida": Peter Niggli, director.

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