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Giro a la derecha

Christoph Blocher (izqda) y Hans-Rudolf Merz, los dos nuevos electos en el Gobierno. Keystone

Al elegir al populista Christoph Blocher y al liberal Hans-Rudolf Merz, el Parlamento suizo ha dado una clara señal de un giro a la derecha.

Este contenido fue publicado el 10 diciembre 2003 - 20:15

La izquierda sale abatida de las elecciones, pese a la reelección de sus dos ministros con brillantes resultados.

En la víspera de las elecciones del Consejo Federal (gobierno), todas las opciones estaban abiertas. Los más pesimistas temían un compromiso nebuloso que bloquearía todo cambio.

Pero las cosas no ocurrieron así. La decisión del Parlamento es inequívoca: Christoph Blocher, líder del partido más votado en las elecciones del pasado 19 de octubre, la Unión Democrática del Centro (UDC), obtiene una cartera en el gabinete, a expensas de uno de los dos ministros democristianos (PDC).

Pero el ala derecha de la Asamblea Federal no se conformó con el nombramiento de Blocher y fue a por todas. También logró imponer su voluntad en la designación del sucesor del ministro saliente Kaspar Villiger, del Partido Radical (PRD, derecha liberal).

Resultó elegido Hans-Rudolf Merz, representante del ala más conservadora del PRD, partido que mantiene estrechos vínculos con los sectores empresariales del país.

Izquierda derrotada

La izquierda, a pesar de haber ganado votos y escaños en los comicios legislativos del pasado 19 de octubre, sale derrotada de esta elección.

No fue capaz de impedir el nombramiento de Blocher y tampoco logró imponer a su candidata favorita para la sucesión de Kaspar Villiger. En lugar de Christine Beerli, el Parlamento eligió a Hans-Rudolf Merz.

Polarización en el Gobierno

Suiza tiene desde hoy un gabinete más dividido que el saliente. Y el PDC ya no podrá desempeñar el papel de mediador entre la derecha y la izquierda, como lo ha hecho tradicionalmente hasta ahora.

Los dos representantes socialistas se enfrentan a dos personalidades de la derecha, que no tendrán demasiadas dificultades para formar mayorías con los dos compañeros de partido, Pascal Couchepin (PRD) y Samuel Schmid (UDC).

Ardua será, en cambio, la tarea a la hora de encontrar soluciones consensuadas, respaldadas por el conjunto del gobierno colegiado y, sobre todo, capaces de superar la amenaza del referéndum.

Todo parece indicar que tal configuración no hará sino aumentar las divisiones que ya se perciben hoy en el seno de la sociedad helvética.

Concordancia aritmética, no política

Después de esta jornada electoral, se puede afirmar que el Parlamento ha respetado la concordancia desde un punto de vista meramente aritmético. La UDC, el partido más votado en las elecciones de octubre, obtiene una segunda cartera y, además, la ocupa su candidato predilecto.

Pero desde el punto de vista político, la concordancia suiza entra en una fase de crisis. Es el resultado de la creciente polarización que se viene observando en la política helvética desde hace unos años.

Christoph Blocher ha entrado en el Consejo Federal. Pero no hay que olvidar que este hombre debe su triunfo electoral también a los continuos ataques a la clase política. La gobernabilidad del país se presenta complicada.

Parece que Suiza se aproxima a la estructura bipolar que caracteriza a los países vecinos. Pero mantiene una constitución formal y material que no está pensada para el bipolarismo.

Un paso atrás para las mujeres

Los dos nuevos ministros electos, Blocher y Merz, tienen ambos más de sesenta años. Con su elección, se eleva la edad media de los miembros del Gobierno. Y aún más si se tiene en cuenta que Blocher reemplaza a la benjamina del gabinete, Ruth Metzler, de 39 años.

Pero los perdedores no son los jóvenes, sino más bien las mujeres. Además de la fallida reelección de Metzler, Merz derrotó a su compañera de partido Christine Beerli. En el transcurso de la elección, el criterio de la presencia femenina, a la que apeló la izquierda, pasó a un segundo plano.

Asimismo se observa que el criterio de la procedencia cantonal, otrora tan importante, no suscitó preocupación alguna.

Blocher y Leuenberger son ambos oriundos de Zúrich, pero el debate se centró en sus posiciones políticas y su afiliación a un partido, y no en que provienen del mismo cantón.

¿Adiós a Europa?

Las próximas semanas y los próximos meses dirán en qué medida la nueva configuración del gobierno incidirá en la política suiza. Lo que parece inevitable es que aumentará la conflictividad política y social, atizada en los últimos años por las actitudes y acciones de la UDC.

En cuanto a las relaciones con la Europa unida, cabe señalar que Blocher es el líder incontestable de los antieuropeístas suizos. Merz no se opone al segundo paquete de acuerdos bilaterales que Suiza negocia con la Unión Europea, pero mantiene una actitud euroescéptica.

La UE seguirá siendo un objetivo lejano durante la próxima legislatura.

swissinfo, Andrea Tognina
(Traducción: Belén Couceiro)

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