Navigation

UBS y el Credit Suisse abandonan La Habana

Edificio de Credit Suisse, en Zúrich. CS

El argumento oficial: Cuba posee un entorno político y económico "sensible" que complica el cumplimiento de sus reglas financieras y legales.

Este contenido fue publicado el 16 noviembre 2006 - 16:11

El extraoficial: no cesa la presión de EEUU de bloqueo a la isla; se teme el deceso de Castro; y la relación Cuba-UBS es insostenible tras el escándalo del 2004.

El UBS y el Credit Suisse, los dos bancos más importantes de Suiza, decidieron suspender sus operaciones en Cuba.

La razón esgrimida: la isla es considerada por el UBS como un "país sensible", un juicio que fue avalado por su competidor, el Credit Suisse, quien cerró filas para la partida.

La clasificación de país "sensible" lleva implícita la existencia de un entorno político y económico riesgoso, que dificulta la gestión del banco y, sobre todo, compromete la generación de utilidades a futuro, bajo los criterios del UBS, quien confirmó a swissinfo que en esa misma lista incluye a Irán, Birmania, Sudán, Corea del Norte y Siria.

Dos factores adicionales están en juego, la presión política que ejerce el gobierno de Estados Unidos sobre las grandes empresas internacionales para intensificar el bloqueo contra la isla.

Y el temor de la comunidad internacional sobre la precaria salud de Fidel Castro, especialmente tras la filtración esta semana (14.11) del Pentágono estadounidense de que el líder cubano, de 80 años de edad, padece cáncer gástrico avanzado en fase terminal, lo que le concedería menos de 18 meses de vida.

La sorpresa

La noticia del cese de operaciones del UBS y el Credit Suisse en La Habana fue revelada por el semanario helvético SontagsZeitung el domingo pasado (12.11), tras rumores que habían circulado en los mercados financieros.

Los directivos del UBS y Credit Suisse se vieron obligados a confirmar que era verdad, y explicaron que la decisión se debía a la perspectiva (desfavorable) que ofrece Cuba actualmente como destino de operación para la banca helvética.

Oficialmente, el vocero del Credit Suise, Georg Sontgerath, se limitó a aceptar que es cierto que esta decisión afectará a los clientes cubanos y suizos que el banco tiene en la isla y afirmó que todos los argumentos a favor y en contra fueron sopesados.

Consultado por swissinfo, el UBS declinó abundar al respecto y afirmó que "por el momento no habrá nuevas declaraciones en este sentido".

Más allá de lo oficial

El UBS y el Credit Suisse marcan la pauta de la banca comercial en Suiza. Entre ambos concentran más del 50% de las operaciones del sistema crediticio helvético.

La decisión de cesar operaciones en Cuba tiene un trasfondo político y económico mucho más profundo que el simple "costo de vigilar el respeto de las reglas cubanas" o el hecho de ser una nación "sensible" por su entorno económico.

Primero, las sanciones comerciales aplicadas por Estados Unidos a la isla comandada por Fidel Castro sumaron 4.100 millones de dólares (unos 5.000 millones de francos suizos) sólo durante el año 2005, entre costos financieros, navieros, negocios abortados y contratos cancelados, según cifras del gobierno cubano.

Y todas las grandes empresas internacionales reciben presiones constantes por parte de la llamada Oficina de Control de Recursos Exteriores de EEUU para limitar sus gestiones con la isla latinoamericana.

Toda presión tiene un límite, especialmente cuando la relación con un país ha mermado el prestigio de una institución y le ha generado costosas pérdidas económicas como sucedió con el UBS en 2004 debido a un escándalo de "lavado" de dinero.

¿Hubo lavado?

El UBS aceptó depósitos de Cuba entre 1996 y el año 2003, 3.900 millones de dólares (casi 5.000 millones de francos suizos), gestiones que implicaron el uso indebido de un fondo de canje de dólares existente en la Reserva Federal de Nueva York.

Además, el UBS encubrió en sus informes financieros las citadas operaciones durante más de siete años, hasta que el asunto fue destapado en el Senado estadounidense y el banco helvético fue castigado (mayo del 2004) con una multa de 100 millones de dólares por "violaciones de contrato".

El UBS tenía prohibido utilizar ese y cualquier otro fondo para realizar transacciones con países sujetos a sanciones de EEUU.

Sin embargo, el asunto iba más lejos porque detrás de los depósitos se hallaba la duda sobre si dichos recursos eran producto del "lavado" de dinero dentro de la isla, ya que Suiza fue acusada extraoficialmente en reiteradas ocasiones por los hermanos Lincoln y Mario Diaz-Balart, los tres congresistas conservadores estadounidenses, de "blanquear" en su territorio recursos ilícitos de políticos latinoamericanos y empresarios de Rusia e Irán.

Un "no" absoluto: UBS

El UBS ha negado siempre rotundamente que los recursos que recibió de Cuba sean producto de "lavado" de dinero, aunque aceptó sí, en marzo de 2005, que incurrió en un delito al aceptar dichas transferencias por parte del gobierno cubano.

De hecho, fue el propio vicepresidente del UBS, Phil Gramm, quien se presentó ante legisladores anti castristas para rechazar la acusación, y rebatió afirmando que "no existían pruebas sobre blanqueo de capitales".

En este sentido, cabe destacar que Cuba no es miembro ni del Fondo Monetario Internacional (FMI) ni del Grupo de Acción Financiera contra el Lavado de Dinero (GAFI) cuyo carácter es internacional, tiene su sede en París, y la finalidad de combatir dicho delito en los sistemas financieros de los cinco continentes.

En consecuencia, todo titular de una cuenta cubana tiene garantía de confidencialidad, al no estar obligado su gobierno a compartir información con ninguna otra autoridad financiera internacional.

La banca cubana

Para entender el contexto en el que se toma la decisión del UBS y el Credit Suisse, hay que ubicar también la situación del sistema bancario cubano, prácticamente inexistente hace apenas 12 años.

En 1994, la banca cubana eran sólo seis instituciones: el Banco Nacional de Cuba (banco central y comercial simultáneamente), el Banco Popular de Ahorro, el Banco Financiero Internacional, el Banco Internacional de Comercio, y las oficinas de representación del ING Bank y Netherlands Caribbean Bank (ambos de origen holandés).

La economía cubana vivía aún los estragos del desmoronamiento socialista de los años previos, ya que la URSS representaba 85% de su intercambio comercial cotidiano.

En 1995, era inaplazable una revisión de la estructura financiera de la isla.

El gobierno castrista aceptó renovar la capacidad tecnológica de la banca; diversificar el sistema crediticio con nuevas instituciones, y otorgar al banco central la función que tiene en el resto del mundo (prestamista de última instancia y autoridad) y retirarle las funciones de banco comercial.

Se abrieron pues las puertas a nuevas instituciones cubanas y extranjeras.

Surgieron el cubano Banco Metropolitano, la Financiera Nacional, Casas de Cambio S.A., Rafel, Finalse, Fimel, la Corporación Financiera Habana, y Fincimex, entre otos.

Y en el ámbito de la banca internacional, además de la llegada de los ya referidos Credit Suisse y UBS, iniciaron también gestiones para operar el Nacional Bank of Canadá, el Banco Bilbao Vizcaya, el Sabadell, el Société Générale, Argentaria, y la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid, entre otros.

Y la relación entre la banca cubana y la suiza comenzó a deteriorarse a partir del año 2004, por el escándalo antes referido.

Desde entonces, si bien las operaciones continúan, éstas son cada vez más tensas y complejas, situación que sumada a la incertidumbre política que reina en Cuba, motivaron la decisión de partir de La Habana de los dos gigantes del sistema financiero helvético.

swissinfo/Andrea Ornelas

Contexto

La relación entre Suiza y Cuba es cordial en lo político y en lo económico.

En 1961, tras el rompimiento diplomático-económico entre Cuba y EEUU, Suiza aceptó representar los intereses de la isla en Washington, como señal de respeto a la determinación de las dos naciones, y en colaboración con ambas.

En 1991, Suiza comenzó a representar también los intereses cubanos en Washington.

A partir de 2004, un grupo de empresarios helvéticos que condenaban el bloqueo económico estadounidense a Cuba constituyeron una empresa llamada AWS, en Valais, que se especializa desde entonces en el envío de remesas desde cualquier parte del mundo hacia Cuba, a través de la plataforma de Internet.

End of insertion

Datos clave

El primer acuerdo comercial firmado entre Suiza y Cuba tuvo lugar en 1954.

Existe también un Acuerdo de Promoción y Protección de Inversiones (en vigor desde 1997).

Suiza exportó a Cuba bienes por poco más de 7 millones de francos suizos en 2005, e importó productos por 38 millones de francos.

El sistema bancario cubano dispone actualmente de 500 sucursales y 246 cajas de ahorro.

End of insertion

Este artículo ha sido importado automáticamente del antiguo sito web al nuevo. Si observa algún problema de visualización, le pedimos disculpas y le rogamos que nos lo indique a esta dirección: community-feedback@swissinfo.ch

En cumplimiento de los estándares JTI

En cumplimiento de los estándares JTI

Mostrar más: SWI swissinfo.ch, certificado por la JTI

Los comentarios de este artículo han sido desactivados. Puede encontrar una visión general de los debates en curso con nuestros periodistas aquí. Por favor, únase a nosotros!

Si quiere iniciar una conversación sobre un tema planteado en este artículo o quiere informar de errores factuales, envíenos un correo electrónico a spanish@swissinfo.ch.

Compartir este artículo

Cambiar la contraseña

¿Quiere borrar el perfil definitivamente?