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Principales temas políticos que abordará Suiza en 2022

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Protección del clima, protección de los animales, protección de los jóvenes, protección del paisaje: en política interior, Suiza someterá a debate cuestiones de índole moral el próximo año. En política exterior, oscilará entre el glamur de su papel de mediador internacional y su aislamiento en Europa.

Este contenido fue publicado el 28 diciembre 2021 - 09:00

2022 comienza con un menú bastante copioso para el pueblo suizo. En el primero de los cuatro domingos de votaciones federales, el 13 de febrero, se decidirá nada menos que sobre cuatro propuestas: dos iniciativas populares que abogan por la prohibición de la experimentación con animales y la prohibición de la publicidad del tabaco dirigida a jóvenes y niños; y dos referendos, el primero sobre un paquete de ayudas a los medios de comunicación, el segundo contra la eliminación de un impuesto a las grandes empresas a escala federal.

La protección del medio ambiente y del clima volverá a estar en el punto de mira durante el curso político de 2022. De las cuatro iniciativas populares que están pendientes en el Parlamento y que, por tanto, tienen más posibilidades de llegar pronto a las urnas, tres hacen referencia a esta cuestión. La cuarta, impulsada por la izquierda, exige una reducción de las primas del seguro de enfermedad para la clase media.

Tras rechazar la ley de CO2 en junio, los ciudadanos tendrán que votar una iniciativa -la llamada iniciativa glaciar- que pide la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero a cero y el cese del uso de combustibles fósiles para 2050. No obstante, el argumento de los costes podría frustrar una vez más los esfuerzos de los círculos ecologistas por acelerar la transición energética para que Suiza pueda cumplir los objetivos del Acuerdo de París.

Tras los pesticidas, la ganadería industrial

El sector agrícola se prepara para otra dura batalla en las urnas. Al igual que las dos iniciativas sobre plaguicidas que se sometieron a votación popular en 2021 y fueron rechazadas, la iniciativa contra la ganadería intensiva divide a los ganaderos y ganaderas en dos bandos: por un lado, son mayoría los que temen que el precio de la carne suiza se dispare si se aprueba la iniciativa, que pretende establecer especificaciones estrictas para la cría de ganado.

Por otro lado, están los agricultores y agricultoras que apuestan por una agricultura más ecológica y respetuosa con el bienestar animal. Cuentan con el apoyo de organizaciones ecologistas, que denuncian la aberración que supone importar cientos de miles de toneladas de forraje de Brasil cada año, contribuyendo así a la destrucción de la selva.

La tercera enmienda 'ecológica' a la Constitución Federal, la iniciativa contra la urbanización del campo, pretende restringir la edificación fuera de las zonas urbanizables. Cada año se construyen unos 2 000 edificios nuevos fuera de las zonas designadas, lo que contribuye a la expansión de la mancha urbana, denunciada desde hace tiempo por las asociaciones de protección del paisaje. Se trata de un tema sensible para los suizos. Hace casi diez años, se aprobó por sorpresa una iniciativa que quería frenar drásticamente la construcción de nuevas segundas residencias.

Batalla por el liderazgo de la izquierda

Los partidos políticos afilarán también sus armas de cara a las grandes elecciones federales de 2023. La batalla por el liderazgo en la izquierda probablemente se endurezca. El Partido Verde, quinta fuerza política del país y acreditada con el 13,2% de las intenciones de voto en el último barómetro electoral de la SRG, pero ahora muy cerca del Partido Socialista (15,8%), el Partido Liberal-Radical (derecha, 13,6%) y el Centro (13,3%), aspira abiertamente a uno de los dos escaños del Consejo Federal (Gobierno) que ocupan sus aliados socialistas. Como prueba de esta creciente rivalidad, el PS y los Verdes anunciaron el mismo día de noviembre el lanzamiento de una iniciativa para la creación de un fondo climático, con un contenido casi similar.

Los socialistas intentarán ahora superar a sus rivales verdes en uno de sus temas favoritos, las pensiones. Ya han anunciado su apoyo al referéndum lanzado por la Federación Suiza de Sindicatos (SGB) contra la última reforma del seguro de vejez y supervivencia (AHV), que prevé un aumento de la edad de jubilación de las mujeres de 64 a 65 años. La votación podría tener lugar en otoño de 2022, justo un año antes de las elecciones federales.

La Unón Democrática de Centro (UDC/derecha conservadora), que ocupa la primera posición (26,6%) pero que se ha visto privada de su tema estrella, la inmigración, que ya no es prioritario en la agenda política, mantendrá la confianza en su oposición a las medidas sanitarias para movilizar a su base electoral. Todo ello a pesar de la tensa situación en los hospitales y de las dos derrotas en las urnas en los últimos meses sobre la ley Covid-19.

El mayor partido del país volverá al ataque contra el servicio público de radiodifusión y se espera que lance una iniciativa para reducir el canon por el servicio público de radio y televisión a casi la mitad en un futuro próximo. En 2018 la UDC no logró el voto popular con su iniciativa "No Billag", que pretendía suprimir por completo el canon de radio televisión. Pero la nueva propuesta es mucho más peligrosa para la Sociedad Suiza de Radiodifusión (SRG), de la que forma parte SWI swissinfo.ch. La SRG ya no goza del mismo apoyo incondicional de los demás partidos del Gobierno como hace cuatro años.

Nuevo intento sobre la cuestión europea

El programa de la política exterior no está exento de cierta ironía. Mientras Suiza entra en la contienda diplomática con su candidatura al Consejo de Seguridad de la ONU y quiere interponer sus buenos oficios en las tensiones geopolíticas entre Rusia, China y Estados Unidos, se encuentra atascada en su asunto más importante.

En 2022 la cuestión europea seguirá siendo el nudo gordiano de la política exterior suiza. El pasado mes de mayo, el Consejo Federal rompió las negociaciones de siete años sobre el Acuerdo Marco con la UE. Ahora quiere volver a la mesa de negociaciones.

Pero el nuevo comienzo ya ha fracasado. Tras la reunión celebrada a mediados de noviembre entre el ministro suizo de Asuntos Exteriores, Ignazio Cassis, y el vicepresidente de la Comisión Europea, Maros Sefcovic, encargado del expediente suizo, han surgido discrepancias. La UE esperaba que Suiza presentara una hoja de ruta para las negociaciones en la próxima reunión del Foro Económico Mundial (WEF) de Davos en enero, una voluntad que no existe por parte de Suiza. El hecho de que el WEF se haya aplazado hasta el verano -debido a la pandemia- no ayuda. Suiza y la UE no logran ponerse de acuerdo.

No obstante, el tiempo se acaba. Y la UE presiona. Por ejemplo, queriendo tratar a Suiza como un tercer país en el programa de investigación Horizonte Europa. Para desbloquear la situación, la Comisión de Política Exterior del Consejo Nacional propuso en noviembre asignar a la UE mil millones de euros adicionales para los fondos de cohesión. Se trata de un movimiento desesperado que no obtuvo el apoyo de la mayoría, pero que ilustra el desorden del lado suizo. El ministro de Economía, Ueli Maurer, consideró que la propuesta dejaba a Suiza en ridículo ante la UE.

El Consejo Federal ha encargado al antiguo secretario de Estado de Migración, Mario Gattiker, que analice las diferencias jurídicas en torno a la libre circulación de personas y que estudie qué aproximaciones de la legislación suiza a la de la UE tendrían posibilidades de obtener una mayoría a nivel nacional. Esto es un indicador de la estrategia del Consejo Federal de tratar las cuestiones conflictivas por separado para cada acuerdo sectorial, estrategia que probablemente no encontrará el apoyo de Bruselas.

Glamur y brillo en la escena internacional

Más allá de la política europea, el año 2022 pondrá a la diplomacia suiza en el punto de mira. En julio Suiza acogerá la cumbre de Ucrania en Lugano, uniéndose a Londres y Toronto en la lista de países anfitriones. Entre otras cosas, Ignazio Cassis quiere recibir al jefe de Estado ucraniano Volodymyr Zelensky en su cantón de origen. También es una oportunidad para que el nuevo presidente de la Confederación mejore su imagen, a un año de las próximas elecciones federales y en un momento en el que su popularidad sigue estando bajo mínimos en las encuestas. El evento, que pretende apoyar el proceso de reformas en Ucrania y su independencia, está sin embargo bajo auspicios inciertos desde que Rusia desplazó tropas a la frontera ucraniano-rusa a finales de este año.

La candidatura de Suiza al Consejo de Seguridad se considera segura. En junio la Asamblea General de la ONU en Nueva York elegirá a cinco de los diez miembros no permanentes para los años 2023 y 2024. Solo hay otro candidato, Malta, para los dos puestos que quedan disponibles para los Estados occidentales. El proyecto ya ha superado los obstáculos políticos internos; solo la derechista y conservadora UDC sigue oponiéndose a la candidatura, iniciada hace diez años. Se queja de una violación de la neutralidad suiza.

No obstante, aún debe discutirse el reparto de competencias en el ámbito nacional. El hecho de que el Consejo Federal decida por sí solo si se suma a una sanción -o incluso si autoriza una intervención militar- es contrario a los procesos de toma de decisiones establecidos en la Constitución, en los que el Parlamento y el pueblo tienen una voz importante. Pero, según la posición oficial, eso solo se daría en situaciones excepcionales, ya que Suiza puede, en la mayoría de los casos, confiar en los procedimiento establecidos. Y en último caso, siempre sería posible abstenerse.

El Consejo Federal pretende someter a prueba las vías de decisión en otoño. Si hay que tomar una decisión rápidamente, quiere informar al menos a los presidentes de las comisiones de política exterior de ambas cámaras. Esa situación no está exenta de ironía: el presidente de la comisión de política exterior del Consejo Nacional (Cámara Baja) durante el periodo en cuestión será Franz Grüter de la UDC, uno de los más críticos con la candidatura de Suiza al Consejo de Seguridad de la ONU.

Corona, China y una esperanza

En 2022 el coronavirus seguirá marcando la agenda de las organizaciones internacionales en Ginebra. La primera y más importante es la Organización Mundial de la Salud (OMS), que sigue esforzándose por sacar al mundo de la pandemia al tiempo que se enfrenta a fuertes demandas de reforma interna. En mayo se espera que una importante reunión de los Estados miembros facilite la consecución de un nuevo tratado sobre la pandemia.

La Organización Mundial del Comercio (OMC) también forma parte de la lucha contra la pandemia. En el seno de esta institución se están llevando a cabo debates sobre la exención de patentes para vacunas y tratamientos que salvan vidas en países del Sur.

Los derechos humanos siguen siendo una preocupación central en Ginebra. ¿Cómo responderá el Consejo de Derechos Humanos a la alarmante situación de Afganistán, Myanmar o Siria? ¿Y se atreverán los gobiernos europeos a presionar más a Pekín? La presidenta del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet, sigue esperando una cita con Pekín para visitar la provincia de Xinjiang, mientras el gobierno chino sigue negando la existencia de campos de reeducación y trabajos forzados impuestos a la minoría uigur.

Por último, el Comité Internacional de la Cruz Roja, la organización humanitaria más famosa de Suiza, nombró por primera vez a una mujer como presidenta. Mirjana Spoljaric Egger asumirá su cargo en septiembre de 2022.

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Traducido del alemán por Carla Wolff

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