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Diásporas : no todas tienen los mismos derechos

Keystone

El derecho de voto y de elección es uno de los fundamentos de la ciudadanía de un Estado democrático. ¿Pero qué sucede con los ciudadanos que viven fuera de sus fronteras nacionales?

Este contenido fue publicado el 25 julio 2007 - 13:49

De la casi ausencia de derechos políticos a la elección de representantes directos en el Parlamento, las respuestas varían de un país a otro.

De esa manera los italianos que viven en el extranjero influyeron considerablemente en las elecciones parlamentarias de 2006, cuando se les ofreció por primera vez la posibilidad de votar por correo.

No existe ningún estudio sobre los derechos políticos de las comunidades de nacionales viviendo en el extranjero, como lo constata el politólogo austríaco Rainer Bauböck. Disponemos sólo de ejemplos.

Según sus investigaciones, trece de los quince 'antiguos' Estados miembros de la Unión Europea (UE) conceden a sus ciudadanos que viven en el país el derecho de voto y de ser electos en su país. Irlanda y Grecia son las excepciones.

Numerosos países van incluso más lejos al conceder derechos políticos a personas que jamás habitaron el país de sus padres, como por ejemplo Bélgica, Finlandia, Francia, Italia, Luxemburgo, Austria, Portugal, España y también Suiza.

Largos desplazamientos

Estados Unidos y Canadá conocen como Suiza, la votación por correo. En cuanto a los Estados latinoamericanos, la inmensa mayoría pide a sus ciudadanos presentarse a la embajada o al consulado del país de residencia para depositar su boletín de voto (Argentina, Brasil, Honduras, Colombia, Perú, Venezuela).

Para los ciudadanos israelíes, nicaragüenses o turcos que viven lejos de su patria, el ejercicio de los derechos políticos es sinónimo de desplazamientos largos, ya que pueden votar sólo en su país.

"Sus Estados les permiten ejercer sus derechos ciudadanos a condición de que asuman los gastos", subraya lacónicamente Rainer Bauböck.

Su propia diputación

Ciertos Estados europeos van aún más lejos, como lo demuestran recientes investigaciones de los senados francés y australiano. Italia y Francia actuaron como pioneros en la materia porque conceden a su diáspora un cierto número de curules en el Parlamento.

En Francia, 12 de los 331 asientos están reservados a los franceses que residen en el extranjero; en Italia esta cifra es de 12 sobre 630 en el Parlamento y de 6 sobre 315 en el Senado.

Portugal concede también una representación a sus comunidades en el extranjero. De los 230 asientos del parlamento unicameral, dos asientos están reservados a los portugueses que residen en Europa y dos más a aquellos de ultra mar. Croacia concede también 4 asientos a sus comunidades que residen fuera de sus fronteras.

Un cantón virtual

Rainer Bauböck cita el ejemplo de Colombia como país no europeo que considera a sus expatriados como una de las cinco minorías nacionales con derecho a representación parlamentaria.

En Suiza se analiza de manera periódica la posbilidad de una representación de las suizas y los suizos residentes en el extranjero, en el Parlamento.

Pero su potencial de votos se encuentra más bien disperso con la inscripción de un buen número de ciudadanos suizos en registros electorales de diversos municipios, señala el politólogo Wolf Linder.

El Consejo Nacional (Cámara Baja) cuenta con alrededor de un electo por cada 35.000 ciudadanos de un cantón. Reagrupando los votos de unos 111.000 suizos en el extranjero, inscritos en el padrón electoral de un cantón virtual, esa minoría dispondría de 3 asientos en el Parlamento.

Si se considera el efectivo total de 645.000 suizas y suizos expatriados, de hallarse éstos en situación de ejercer su derecho de voto, la 5ª Suiza podría elegir a 18 diputados. Una fuerza que no se debe subestimar como lo muestra el ejemplo de Italia donde el voto de los italianos del extranjero tuvo una influencia sobre un escrutinio muy disputado.

swissinfo, Christian Raaflaub
(Traducción, Marcela Águila Rubín)

Las organizaciones de otros países

Como la Organización de los Suizos en el Extranjero (OSE) defiende los intereses de las comunidades expatriadas (5ª Suiza), ciertos países europeos disponen de instituciones similares.
En Francia se trata de la Asamblea de Franceses del Exterior (AFE).
En Italia, del 'Consejo Gebera de los Italianos en el Exterior' (C.G.I.E).
En España del 'Consejo General de la Emigración' CGE).
En Portugal del Consejo de Comunidades Portuguesas (CCP).

Los países siguientes no tienen representación de los intereses de sus diásporas: Alemania, Bélgica, Países Bajos, Gran Bretaña, Estados Unidos.

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REPRESENTANTES DE LA COMUNIDAD DE EXTRANJEROS EN EL PARLAMENTO

Italia: 6 al Senado, 12 en el Parlamento
Francia: 12 al Senado
Portugal: 4 en el Parlamento
Croacia: 4 en el Parlamento

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