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Suiza asume el liderazgo mundial en el desarrollo de la democracia

Serie puntos clave de la democracia, Episodio 4Enlace externo

Este contenido fue publicado el 24 junio 2022 - 09:00
Claude Longchamp (Texto), Carlo Pisani (Video), Renat Kuenzi (Concepto)

Con la segunda Constitución Federal de 1874, Suiza se puso temporalmente a la cabeza del desarrollo democrático en el mundo. Ningún cantón se mostró tan claramente a favor de la revisión total de la ley fundamental como Schaffhausen.

El año 1874 marcó un hito para la democracia suiza, pues supuso el nacimiento de la segunda Constitución Federal, que contenía numerosas mejoras y subsanaba prácticamente todas las deficiencias de la primera constitución.

Gran parte de este progreso no hubiera sido posible sin el llamado Movimiento Democrático, surgido de forma descentralizada como resultado de las controvertidas decisiones parlamentarias cantonales. En Basilea-Campo, la deseada reunificación de los dos semicantones fue el factor decisivo, en Berna la construcción del ferrocarril a través de las tierras de cultivo.

Serie "Momentos decisivos de la democracia suiza”

Esta serie de varios capítulos está hecha a la medida de nuestro autor: la polifacética experiencia de Claude Longchamp le convierte en la persona capaz de hacer hablar a los lugares en los que ocurrieron acontecimientos importantes.

Longchamp es el fundador del Instituto de Investigación gfs.bern y el analista político más experimentado de Suiza. También es historiador. Combinando estas disciplinas, Longchamp ofrece desde hace tiempo recorridos históricos por Berna y otras localidades como city walker, que gozan de una gran popularidad.

"Longchamp interpreta la democracia" fue el título que un periodista puso una vez a su reportaje sobre un "paseo por la ciudad".

La serie multimedia que el autor realiza en exclusiva para swissinfo.ch no se centra en las ciudades, sino en los lugares importantes.

Blogs de Claude Longchamp:

"Stadtwanderer" (Historia);

"ZoonpoliticonEnlace externo".

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Efectos de la industrialización

Este último es un caso típico y simbólico. Porque la industrialización, que se impuso con fuerza en Suiza en aquella época, no le vino bien a todo el mundo. Mucha gente se sintió arrollada.

En consecuencia, en la década de 1860 creció en Suiza una oposición multifacética al Freisinn (movimiento liberal) dominante: ese movimiento formaba el partido más poderoso del país, proporcionaba todos los miembros del gobierno y era, por así decirlo, el brazo político de la revolución económica. Pero el Freisinn fue actuando, de forma cada vez más visible, a favor de la alta burguesía y el gran capital.

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Este hecho causó una honda preocupación, sobre todo, en los profesionales de la administración pública y de la enseñanza, que empezaron a hacer campaña, en los medios de comunicación locales afines, a favor de la necesidad de reformar el Estado.

El historiador de la democracia Rolf Graber, de Zúrich, afirma que se exigieron los derechos populares como medio de lograr, durante la época de la industrialización, una forma de modernización más compatible con los intereses generales.

La confianza del electorado masculino en una ley fundamental tuvo un efecto unificador en el amplio Movimiento Democrático, que argumentaba que el electorado masculino era perfectamente capaz de juzgar las decisiones políticas en términos de ventajas e inconvenientes. Si una decisión parlamentaria no resultaba útil para los ciudadanos, éstos deberían poder vetarla sin necesidad de celebrar nuevas elecciones.

El inicio de la soberanía popular

Así, con la segunda Constitución Federal, promulgada 25 años después de la fundación del Estado federal, Suiza introdujo derechos populares como el referéndum legislativo. Esto significaba que una minoría parlamentaria podía exigir que el electorado tomara la decisión final y vinculante.

Este derecho de veto supuso nada menos que la introducción de la soberanía popular. 

La Constitución Federal de 1874 trajo también una sólida consolidación del todavía joven Estado federal. Por primera vez, un tribunal federal permanente iba a garantizar la aplicación uniforme de la ley en todos los cantones. A los judíos se les concedió plena libertad de culto, que antes se les había negado. Y tras una breve transición, se concedieron derechos políticos a los residentes masculinos de otros cantones. Además, se garantizaron mejor algunos derechos fundamentales hasta entonces insuficientemente desarrollados, como el derecho al matrimonio. Y se prohibió la pena de muerte.

Divisiones cantonales profundas

La mayor aprobación de la nueva constitución se produjo en el cantón de Schaffhausen, con un asombroso 97% a favor. Se trataba de un cantón pequeño en el nordeste del país con una población compacta, casi como Jean-Jacques Rousseau lo había concebido 100 años antes como base de la soberanía popular.

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Pero el polo opuesto también estuvo formado por cantones pequeños: en Uri el 92% dijo que no, y en Appenzell Rodas Interiores el 86% se mostró igualmente en contra.

Los dos extremos se diferenciaban también por su confesión religiosa: los porcentajes de síes fueron muy altos en los cantones protestantes pequeños, y los valores más bajos se dieron en los católicos.

Sin embargo, fueron necesarios dos intentos para dejar completamente terminada la obra. Dos años antes, una primera revisión total de la Constitución Federal fue rechazada en un referéndum. El "no" popular ganó por escasa diferencia, pero la mayoría de los cantones se mostró claramente en contra.

La causa en aquella ocasión fue la dispersión de la oposición. En 1872, a la oposición católico-conservadora se unió la de la parte francófona de la población.

El cambio a la democracia con derechos populares

El ejemplo de Schaffhausen muestra hasta qué punto el Movimiento Democrático había cambiado la concepción de la política en los cantones reformados. A diferencia de la cercana Winterthur, en el vecino cantón de Zúrich, allí no hubo un movimiento fuerte que se alzara contra las grandes empresas. Pero los conceptos políticos así transmitidos fueron adoptados de forma generalizada, especialmente en la Suiza oriental. Los índices de aprobación se distribuyeron consecuentemente.

También contribuyó a ese cambio una cascada de revisiones constitucionales en numerosos cantones. Valga como ejemplo la revisión de 1869 en el cantón de Zúrich. Por primera vez, se intentó anclar los derechos populares en la ley fundamental. Para ello, el Partido Democrático de Winterthur se alzó como fuerza contraria al Partido Liberal de Zúrich. La voluntad de reforma de los ciudadanos también se vio acelerada por la gran epidemia de cólera del invierno anterior.

De la democracia mayoritaria a la democracia negociada

Las consecuencias de 1874 para la política federal fueron considerables. Anteriormente, el Freisinn había ganado todas las elecciones al Consejo Nacional (cámara baja) y al Consejo de los Estados (cámara alta). Esto, favorecido por la forma todavía puramente representativa de la democracia, había formado una cultura rígida de mayorías, basada en el modelo anglosajón.

Los dos modelos de democracia


En la actualidad, se distinguen dos modelos de democracia:

- el de la democracia competitiva, en la que normalmente dos partidos se alternan en las tareas de gobierno y oposición. Este fue el caso de Suiza en 1848, entre otras cosas por el sistema de votación por mayoría para el Consejo Nacional y el Consejo de los Estados. Sin embargo, el necesario cambio de gobierno nunca se produjo.

- el de la democracia de consenso, que se aplica sobre todo en las sociedades culturalmente divididas. Se basa en la representación proporcional, un sistema multipartidista y un amplio reparto del poder en el gobierno. Suiza pertenece a este sistema desde 1959.

Entre ambos momentos, se evolucionó del primer al segundo modelo, sobre todo mediante el logro de los derechos populares.

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La introducción del referéndum sacudió precisamente ese modelo: las primeras ocho votaciones resultaron todas a favor de la oposición.

Esto condujo a un cambio de planteamiento en el parlamento y, finalmente, a una nueva cultura parlamentaria. Es entonces cuando se inician las negociaciones entre el gobierno y la oposición. En el mejor de los casos, para evitar un referéndum, y en última instancia, para reducir el margen de ataque en caso de exigir un referéndum.

Así, 1874 fue también el pistoletazo de salida de la democracia de compromiso suiza. La cultura de la negociación entre las autoridades marcó el comienzo, que contó con un amplio apoyo de los gobiernos siguientes. En 1891, fue elegido por primera vez un conservador católico para el Consejo Federal (gobierno) de siete miembros. Al mismo tiempo, se aprobó la iniciativa constitucional de revisión parcial de la Ley Fundamental.

Conexión instituciones democráticas - ciudadanos democráticos

Los historiadores suizos de la democracia, desde Andreas Gross hasta Jo Lang, coinciden en la importancia de esta reforma constitucional: 1874 no sólo dio estabilidad al Estado federal, sino que además, con la introducción de los derechos populares, se encontró también un consenso entre las instituciones democráticas y el sentido de democracia de los ciudadanos.

Durante casi dos décadas esta síntesis catapultó a Suiza a la vanguardia del desarrollo de la democracia en todo el mundo. Solamente cuando Nueva Zelanda introdujo las elecciones, los referendos y el sufragio universal en 1893, Suiza se vio superada por su recalcitrante derecho de sufragio exclusivamente masculino.

Con el cambio de siglo, Suiza cedió su liderazgo en el desarrollo global de la democracia. En aquel momento, la tendencia principal en Suiza era la expansión gradual de los derechos populares para controlar el parlamento y el gobierno.

En cambio, a nivel internacional, la normalización de las democracias parlamentarias sin referéndum fue la evolución predominante después de la Primera Guerra Mundial.

Traducción del alemán: José M. Wolff

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