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La ciencia en Suiza: las mujeres que impulsan el cambio

Cómo busca Suiza superar la brecha de género en la ciencia

Westend61 / Christian Vorhofer

Las científicas mantienen una baja representación en los puestos directivos de las universidades suizas. Las becas para mujeres impulsan el cambio, pero tal vez no sean suficientes.

Este contenido fue publicado el 11 febrero 2022 - 15:00
Emiliano Feresin, swissinfo.ch

Al comienzo de nuestra videollamada dos detalles llaman la atención. El escritorio está despejado y la pizarra blanca detrás de Cristina Benea-Chelmus está extrañamente vacía de notas, fórmulas o gráficos matemáticos, las típicas señas de identidad de una científica.

El 1 de enero de 2022 arrancó oficialmente el profesorado de Benea-Chelmus en la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL). Vino a Suiza desde la Universidad de Harvard en los Estados Unidos.

Todavía no ha tenido tiempo para dejar sus huellas en su nuevo despacho. Como ingeniera experimental se dedicará a estudiar dispositivos miniaturizados con propiedades electrónicas y ópticas con el objetivo de optimizarlos. En última consecuencia, su investigación podría conducir al desarrollo de aplicaciones útiles en automóviles sin conductor o en la realidad aumentada.

La incorporación de Benea-Chelmus significa que aumente el número bastante modesto, pero creciente de colegas femeninas en el cuerpo docente de la escuela de ingeniería de la EPFL. En la actualidad hay 21 profesoras frente a 68 profesores.

La brecha de género en funciones directivas también es evidente en el ámbito nacional. Las mujeres solo ocupan el 24% de las cátedras en las doce universidades suizas, según el último informe “She Figures”Enlace externo de la Comisión Europea. Este porcentaje es inferior a la media de los 27 Estados miembros de la Unión Europea (26%).

La brecha de género afecta a todos los países y a todas las disciplinas y se debe, en primer lugar, a un fenómeno llamado “fugas en la tubería”Enlace externo: la cifra de mujeres que abandonan la academia es más elevada que la de los hombres, a pesar de que hay más mujeres que se gradúan en la universidad.

En las encuestasEnlace externo, las mujeres esgrimen, como motivos para el abandono de la carrera universitaria, la imposibilidad de reconciliar la vida familiar con la académica, la falta de modelos femeninos y de redes de contacto y la discriminación de género a la hora de la contratación y de la promoción.

Suiza, por su parte, tiene que lidiar con problemas estructurales propios: la oferta de servicios de guardaría es escasa y muy cara en comparación con otros países europeos, mientras que puestos de trabajo muy bien remunerados en la industria ofrecen una alternativa atractiva para las académicas.

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En las disciplinas CTIM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) el porcentaje de profesoras es aún más bajo. En 2020, menos del 20% del profesorado estaba conformado por mujeres, según datos de la Oficina Federal de Estadística (OFS) .

Las encuestas aducen, reiteradamente, estereotipos culturales como razón para la brecha de género; las disciplinas CTIM son vistas como un “campo masculino”Enlace externo, un hecho que hace que las estudiantes se decidan aún menos por estas carreras. Benea-Chelmus, en cambio, siempre se sintió a gusto en la rama de la ingeniería, pues tanto su padre como su madre son ingenieros.

Se han hecho avances. Datos oficiales demuestran que las mujeres están consiguiendo más doctorados en Física y Matemáticas. Y las universidades contratan a más mujeres para ocupar cátedras en las disciplinas CTIM que antes. Entre 2018 y 2020, la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (EPFZ) y la EPFL contrataron un promedio del 36 y del 33 por ciento de mujeres, respectivamente.

Para incrementar el número de profesoras y, sobre todo, para mantener a las mujeres en la academia, instituciones y fundaciones científicas suizas y comunitarias han introducido ulteriores medidas como sistemas de becas, de tutorías y de cuidados para niños.

Becas para investigadoras

Benea-Chelmus ha participado en diversos programas de tutoría en una fase temprana de su carrera y en 2020 se postuló a una beca PRIMA. El sistema de becas fue introducido en 2017 por el Fondo Nacional Suizo para la Investigación Científica (FNS) con la finalidad de apoyar a mujeres con un alto potencial para ocupar una cátedra.

Becarias que tienen éxito, reciben una financiación de hasta 1,5 millones de francos para cubrir los gastos salariales y los costes del proyecto durante cinco años en un centro de investigación suizo.

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Benea-Chelmus recibió la beca PRIMA justo algunos meses antes de que le ofrecieran una cátedra en la EPFL, permitiéndole un ascenso excepcionalmente rápido en su carrera académica. Ahora, la beca le asegura la independencia financiera.

“Todas las medidas para reducir la brecha de género son importantes, pero la financiación de la beca PRIMA supone un cambio radical en mi carrera. Me permite empezar a contratar a estudiantes y a investigadores de postdoctorado, a impulsar mi investigación y conseguir resultados. Es el mejor arranque que me hubiese podido imaginar”, afirma.

No muy lejos de Lausana, en la Universidad de Ginebra, trabaja Camilla Jandus, una profesora adjunta de inmunología tumoral. Jandus recibió la beca PRIMA en 2017 y se entusiasma con las oportunidades de intercambio y de formación que ofrece. Un instructor personal le enseñó cómo gestionar el personal, organizar un laboratorio y realizar entrevistas de trabajo.

“Cuando empiezas a ejercer de profesora, dejas de ser una investigadora de postdoctorado que solo se responsabiliza de su propio trabajo, para convertirte en una gestora de un grupo de personas”, explica Jandus. Como madre de tres hijos sabe que una buena organización es crucial para reconciliar el trabajo con la vida familiar.

Pero Jandus advierte de posibles inconvenientes del sistema de becas. La universidad que acoge a una becaria PRIMA no tiene la obligación de contratarla después. Las becarias PRIMA pueden verse en un segundo plano frente a otras becarias en sistemas más asentados del FNS o del Consejo Europeo de Investigación, añade.

“Debido al conocimiento todavía escaso del sistema de financiación PRIMA, las beneficiarias de una beca PRIMA pueden ser consideradas como dirigentes subalternas de grupos y quedarse al margen de las comisiones que toman decisiones”, dice.

Afrontar los prejuicios de género

En muchos casos, las becas no bastan para integrar plenamente a las mujeres en la academia. Por eso, Ursula Keller, que en 1993 fue la primera mujer en ocupar una cátedra de Física en la EPFZ, creó en 2012 el Foro de Profesoras de la EPF (WPF, por sus siglas en inglés).

Sus objetivos consistían en enfrentarse a los obstáculos estructurales, en mejorar la gerencia corporativa e incorporar a científicas como modelos a seguir, un factor clave para motivar a jóvenes investigadoras. Más del 80% de las profesoras de la EPFZ y de la EPFL se adhirieron al foro y participan en reuniones para establecer contactos.

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En una encuesta de 2018Enlace externo, las socias del WPF se quejaron de la infrarrepresentación femenina en los altos puestos directivos, de un entorno laboral que no ofrecía apoyos y de un sesgo inconsciente en los procedimientos de contratación y promoción. Desde entonces, la EPFZ ha introducido cursos de formación en discriminación de género para profesores y comités de selección. La EPFL, por su parte, creó una comisión para afrontar los desafíos y establecer recomendaciones.

“El problema fundamental es que las mujeres no encajan en los estereotipos de apariencia de un profesor y, como resultado de ello, sufren de sesgos implícitos”, declaró en su día la profesora Rizlan Bernier-Latmani, que dirigió la comisión de la EPFL. “Un buen camino para eliminar estas percepciones consiste en incrementar el número de profesoras para que sean lo suficientemente importantes y no sigan sintiéndose ya más como un caso excepcional.”

Cambio de cultura

Keller, sin embargo, cree que hace falta más para promover el acceso de las mujeres a las disciplinas CTIM, sobre todo en los puestos más altos de las cátedras titulares (un puesto de permanencia en el sistema académico), donde los informes de la OFS detectan una brecha todavía más amplia entre mujeres y hombres. En una carta publicada en eneroEnlace externo, Keller pidió una mejor gestión, concretamente, más medidas de control y más transparencia en la asignación de los recursos y la toma de decisiones.

“La actual cultura con redes de poder informales y dominadas por hombres y un sesgo inherente de género, responsabilidades y transparencia limitadas en las decisiones y en la distribución de los recursos, tiene repercusiones negativas para las mujeres en puestos directivos y desanima a la próxima generación para asumir posiciones de liderazgo”, escribe.

Parece ser que un cambio de cultura es el factor clave, según las personas entrevistas por SWI swissinfo.ch. “Tener un mundo paralelo de mujeres y hombres no resolverá los problemas. A largo plazo tendremos que incorporar a los hombres en el debate sobre los asuntos de actualidad”, recalca Jandus, de la Universidad de Ginebra.

Benea-Chelmus se encuentra al principio de un largo camino. Tendrá que llenar su despacho vacío en la EPFL, organizar un laboratorio y contratar a estudiantes de doctorado. Mirando hacia atrás dice que ha podido beneficiarse de una buena dosis de independencia durante su doctorado y su postdoctorado en la EPFZ y en la Universidad de Harvard.

“Fue importante como experiencia para examinarme a mí misma, entablar colaboraciones y demostrar que era capaz de lograrlo. Fue entonces cuando pensé que este trabajo podía ser divertido”, dice y añade que fue importante estar en compañía de otras mujeres y de gente de todo tipo de condiciones. “¡La diversidad ayuda a la ciencia!”

Medidas y becas para mujeres en la ciencia 

Desde principios de 2022, el llamado Plan de Igualdad de Género (GEP, por sus siglas en inglés)Enlace externo es de obligado cumplimiento para las universidades y los centros de investigación en los Estados miembros y los países asociados que desean participar en ‘Horizonte Europa’, el programa clave de la UE para desarrollar la investigación y la innovación. Suiza perdió su estatus de país asociado del programa Horizonte Europa, cuando en mayo de 2021 se interrumpieron las negociaciones sobre un acuerdo con la UE.

No obstante, el 95% de los centros de enseñanza superior en Suiza ya menciona en sus sitios web acciones y medidas de igualdad de género. Estas medidas incluyen actividades de monitorización y de asesoramiento de género, tutorías e intercambios, talleres sobre habilidades sociales y prejuicios de género.


 En relación con la financiación existen en Suiza una serie de becas dirigidas a mujeres. El Fondo Nacional Suizo para la Investigación Científica (FNS)Enlace externo tiene la oferta más amplia. Las becas Flexibilidad ayudan a estudiantes de doctorado y postdoctorado con hijos a cubrir los gastos de los servicios externos de guardería o los costes salariales del personal de apoyo. La beca Igualdad de Género ofrece a jóvenes investigadoras 1000 francos suizos por cada año de proyecto, que pueden ser utilizados para tutorías, formaciones, conferencias y talleres. 

El programa de financiación SPIRIT, creado en 2019, promueve la investigación colaborativa internacional y pone el enfoque en la promoción de científicas y en temas específicos de la investigación de género. La financiación va de los 50 000 a los 500 000 francos suizos para un período de entre dos y cuatro años. La beca PRIMA, creada en 2017, ofrece apoyos a mujeres con un alto potencial para ocupar una cátedra. Becarias con éxito reciben una financiación de hasta 1,5 millones de francos para cubrir los gastos de su salario y los costes del proyecto en un centro de investigación suizo para un período de cinco años.

Finalmente, el Programa H.I.T.Enlace externo (formación identitaria y de capacitación profesional para dirigentes universitarios con un alto potencial) es una colaboración entre todas las diez universidades cantonales y las dos universidades politécnicas federales. Las profesoras reciben una oferta de formación para el asesoramiento individual, el establecimiento de redes profesionales, una tutoría de pares y un aprendizaje de liderazgo por observación que las preparan para ocupar una posición directiva en la academia y las capacitan para desarrollar competencias en materia de igualdad de género y diversidad.

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 Traducido del inglés por Antonio Suárez

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