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Christoph Blocher: el nuevo consejero federal

Christoph Blocher polariza a la población: se le quiere o se le odia. Keystone

Tiene 63 años y no es el ‘enfant terrible’ de los políticos suizos, sino más bien el ‘grand-père terrible’ (abuelo).

Este contenido fue publicado el 10 diciembre 2003 - 16:27

A una edad en que otros eligen retirarse de la actividad política y laboral, Christoph Blocher quiere ser ministro.

Christoph Blocher, hijo de un pastor protestante, nació el 11 de octubre de 1940 en Schaffhausen. Y antes de cursar estudios de bachillerato y de licenciarse en Derecho, su primer oficio fue el de agricultor.

A fines de 1968, recién licenciado, fue contratado como asesor jurídico de la empresa Ems, de la que sería vicedirector en 1971, director en 1973 y miembro del consejo de administración en 1979.

En 1983 Blocher compró la empresa, con el respaldo de la otrora Sociedad de Bancos Suizos (SBS), de cuyo consejo de administración era miembro desde 1981.

Pero en 1991, tras la fusión de la SBS con la antigua Unión de Bancos Suizos de la que nació el UBS, Christoph Blocher fue expulsado de ese gremio y utilizó la indemnización para financiar la campaña contra el ingreso de Suiza en el Espacio Económico Europeo (EEE).

Fulminante carrera política

Christoph Blocher comenzó su carrera política en el Parlamento de estudiantes de Zúrich, pero no precisamente en las mismas filas de su actual colega en el gobierno federal, el socialista Moritz Leuenberger.

En 1974 fue elegido miembro del Consejo Comunal de Meilen, cargo que desempeñó hasta 1978 y con el que logró sentar las bases para su futura trayectoria política.

Desde 1975 hasta 1980 fue miembro del Consejo Cantonal de Zúrich. Y en 1977 asumió la presidencia de la sección zuriquesa de su partido, la Unión Democrática del Centro (UDC), que encabeza hasta el día de hoy.

Ha ocupado un escaño en la cámara baja del Parlamento federal desde 1979 y el próximo 1 de enero asumirá una cartera en el Gobierno nacional, para lo que renunciará a una actividad profesional que lo ha convertido en uno de los industriales de mayor éxito del país.

Éxito gracias a la oposición

El papel de oposición que han adoptado Blocher y su partido en los últimos años no es fortuito. Las bases de esa política se sentaron en 1986, cuando Blocher fundó la Acción para una Suiza Independiente y Neutra (ASIN), asociación que preside.

La ASIN fue un pilar extraparlamentario fundamental de la lucha política y de las campañas contra la adhesión de Suiza al Espacio Económico Europeo, la Unión Europea y la ONU, pero también contra la participación de soldados helvéticos en misiones internacionales de paz.

Esta política de oposición - con eslóganes y críticas feroces, a veces hasta desmesuradas, contra la izquierda y hasta contra la propia derecha liberal, ideológicamente el partido gubernamental más próximo de la UDC - tuvo cada vez más resonancia en la población.

Menos intervención estatal

Parece que a los suizos les gustan los políticos que cantan las cuarenta a la clase gobernante. Blocher y la UDCE transmiten la imagen de un partido unido: se oponen a aumentar los gastos estatales, exigen limitar la población extranjera y quieren bajar los impuestos.

La UDC lleva a la práctica el eslogan del Partido Radical (derecha liberal) ‘Más libertad, menos Estado’, pero Blocher no lo cumple a rajatabla, si están en juego los intereses del sector agrario.

Cuando se habla de recortar las cuantiosas subvenciones estatales a la agricultura, se acallan las voces. Sin duda porque los agricultores que, proporcionalmente al conjunto de la población, están sobrerepresentados en el Parlamento nacional, han sido y siguen siendo los electores tradicionales de la UDC.

Blocher es partidario de que el Estado deje plena libertad al sector económico. En ese sentido, se opuso rotundamente a la inyección de capital que el Gobierno destinó a la extinguida compañía aérea Swissair para salvarla de la quiebra.

En 1988, en cambio, cuando se trató de indemnizar con 350 millones de francos a los accionistas de la central nuclear de Kaiseraugst, que no se llevó a cabo, Blocher respaldó con fervor esta medida.

El 19 de octubre, tras conocerse el resultado de las elecciones legislativas, la UDC exigió como ultimátum que Christoph Blocher fuera elegido miembro del Gobierno, a expensas de uno de los dos ministros democristianos.

Desde entonces, Blocher se ha moderado en el tono. Ha mostrado una imagen de hombre de Estado de mundo y una actitud conciliadora, como si quisiera desprenderse de su imagen de demagogo y tribuno popular.

swissinfo, Etienne Strebel
(Traducción: Belén Couceiro)

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