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Caso Borodin: el fiscal de Ginebra constata la pérdida de millones.

Bernard Bertossa quiere preguntar a Borodin sobre el paredero de más de 41 millones de francos. Keystone Archive

El ex alto funcionario ruso, Pavel Borodin, requerido en Suiza por presunto blanqueo de dinero, habría tenido acceso a 41,75 millones de francos depositados en cuentas bancarias suizas. Según el fiscal de Ginebra, Bernard Bertossa, ese dinero desapareció.

Este contenido fue publicado el 12 febrero 2001 - 12:32

En un articulo publicado en la fecha por el diario zuriqués, Neue Zürcher Zeitung, el fiscal Bertossa reitera su intención de persistir hasta que Borodin explique a la justicia a dónde fueron a parar esos fondos. Bertossa estaría esperando pruebas de que "fueron depositado legalmente en cuentas en Rusia."

El magistrado sospecha que Borodin recibió los 41,75 millones de francos de las empresas domiciliadas en Suiza, Mabetex y Mercata, a cambio de jugosos contratos de renovación en el Kremlin. Como se sabe, el escándalo salpicó incluso al entorno familiar del ex presidente ruso, Boris Yeltsin.

El antiguo jefe del Kremlin se encuentra detenido en Nueva York, mientras continúa el trámite de extradición emprendido por Suiza. Borodin fue arrestado el pasado mes en cumplimiento de una orden internacional emitida por la Confederación Helvética.

Moscú ha pedido a Berna que retire la solicitud de extradición elevada a Estados Unidos y permita que Borodin venga voluntariamente a Suiza. Bertossa repite que no piensa considerar tal posibilidad.

"Los rusos dijeron estar dispuestos a enviar a Borodin, pero no me dieron garantías. De todos modos, en casos como este, no hay garantía alguna", precisó el magistrado ginebrino.

Bertossa vuelve a manifestar su desacuerdo con la decisión rusa que suspendió la investigación a Borodin. La justicia rusa archivó el caso en diciembre último por "falta de pruebas concluyentes".

"Los rusos afirmaban ayer que este asunto implicaba actividades criminales, hoy dicen que no", anota Bertossa para poner de manifiesto su escepticismo al respecto.

En al caso Borodin, las autoridades del Kremlin han intentado, infructuosamente, de presionar al Gobierno suizo. En su reciente visita a Berna, el ministro de Exteriores ruso, Igor Ivanov, pidió a su homólogo helvético, Joseph Deiss, que haga todo lo posible para resolver pronto el asunto.

Deiss respondió que no puede intervenir porque se trata de "un asunto legal y no político".


En la nota publicada este lunes por el diario "Neue Zürcher Zeitung", de Zúrich, el fiscal ginebrino, Bernard Bertossa, señala que la cooperación jurídica con Rusia en este caso "funcionó con menos eficacia que con otros países".

swissinfo y agencias

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