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Camino hacia la banca equitativa

Los bancos quieren compaginar mejor la ética con los negocios. Keystone

Los bancos suizos UBS y Sarasin aceptaron aplicar las reglas del Foro Social Europeo para la Inversión, basados en inversiones socialmente responsables (ISR).

Este contenido fue publicado el 15 febrero 2005 - 11:51

Los clientes podrán exigir que sus fondos sólo capitalicen empresas que respeten los derechos laborales o medioambientales.

Ética y negocios parecieran dos polos opuestos; tan irreconciliables como el agua y aceite.

Tras la derrota del comunismo, actualmente las libres fuerzas del mercado –oferta y demanda- marcan el ritmo al 95% de las economías del mundo.

Sin embargo, los años 2004 y 2005 destacarán un punto de inflexión en la política empresarial europea como consecuencia de la creación de nuevos nichos de “negocios equitativos”.

El compromiso es rendir cuentas claras y permanentes a los clientes a partir de principios fijados por el Foro Social Europeo para la Inversión (Eurosif por sus siglas en inglés).

Y entre la lista de pioneros se cuentan dos bancos helvéticos: UBS y Sarasin.

La otra banca

Aunque los principios para un empresariado equitativo son vigentes para toda empresa interesada en aplicarlos, lo mismo un banco o una aseguradora que de una maquiladora, farmacéutica o compañía de reciclaje, en el ámbito concreto de las finanzas se trata de enfocar las inversiones a partir de un nuevo punto de vista.

A diferencia de lo que ocurre con la banca tradicional, se quiere incorporar el ingrediente “responsabilidad”.

El objetivo, por supuesto, sigue siendo generar utilidades, pero no a cualquier precio.

El primero de los “mandamientos” del Eurosif son las llamadas inversiones socialmente responsables (ISR).

¿En qué consisten? Son el derecho del cliente a elegir si desea destinar sus inversiones a la adquisición de fondos ligados a una empresa brasileña, hondureña, china o francesa, sólo por citar un ejemplo, así como el giro de actividad que ésta tenga.

El cliente también puede exigir que le garanticen que las empresas en las que invierte no empleen niños o cuidan el medio ambiente, según el sector de actividad del que se trate.

Actualmente no es así, si uno deposita 10.000 o 15.000 francos suizos para rentabilizarlos en algún fondo de inversión, será la institución financiera o nuestro asesor los que sugieran (o elijan directamente) nuestro portafolio de compras.

Origen del Eurosif

El Foro Europeo de Inversión Social (Eurosif) es una organización no lucrativa creada para diseñar principios para una economía de mayor equilibrio.

Como iniciativa cuenta con el apoyo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que ha calificado sus principios como “una prometedora guía para los negocios, que dotará también de una mejor formación a los inversionistas”.

Las ISR fueron elaboradas por representantes empresariales de toda Europa, organizaciones no gubernamentales (como Amnistía Internacional, Veritas y Economistas sin fronteras, entre otras) y sindicatos, para considerar también el interés de los trabajadores.

Tras varios ensayos piloto durante el 2003, los principios definitivos fueron concluidos en noviembre del 2004, y el UBS y el Sarasin son parte de los adherentes a este proyecto integral.

Cabe aclarar, sin embargo, que el primero de los dos que ya se comprometió a aplicar las reglas antes de julio del 2005 es Sarasin, institución cuyo origen data de una sociedad de comercio creada en Basilea en el lejano 1841.

Empresas involucradas

Las empresas que toman parte de las ISR tienen primero que creer firmemente en su validez, porque invertir sólo en empresas que respetan los derechos laborales o medioambientales deja fuera del juego a muchas compañías que pueden ser altamente rentables.

Especialmente cuando se considera que cada 24 horas se realizan transacciones financieras y comerciales por un valor equivalente a los 4.500 millones de francos suizos, entre las que se “cuelan” muchas operaciones ilegales.

En el caso de Sarasin, sólo formalizará una política que ya aplica desde hace 15 años, ya que sus cliente eligen desde 1989 en qué empresas quieren invertir.

Entre las compañías europeas de primer nivel que también se han comprometido con los negocios equitativos están: ABN AMRO, ASN, Banca Etica, CIS, F&C, Hendersons, ING, Insight, Jupiter, Morley, Orange Sense, Postbank, Robeco, SNS, Standard Life y Triodos.

Iniciativas paralelas

El camino hacia los negocios responsables tiene otros interesados. Desde el legendario Max Havelaar con su comercio equitativo, hasta el Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés), quien exhortó en 2003 a un grupo de empresas a adoptar principios anticorrupción.

Esto es, evitar que las empresas sobornen autoridades, proveedores, clientes, etcétera, para obtener abultadas utilidades.

Este esfuerzo fue asesorado por Transparencia Internacional y para 2005 ya hay 62 empresas involucradas.

Entre ellas, el gigante tecnológico de origen helvético, ABB, además de compañías de primera talla en el mundo como Chevron Texaco, Eskom, Fluor Corporation, Hochtief, Japan National Oil Corporation, Newmont Mining Corporation, Occidental Petroleum Corporation, Pakistan State Oil Company o Statoil Group

swissinfo/Andrea Ornelas

Datos clave

·Hay 38 empresas inscritas en el Eurosif dispuestas a realizar negocios equitativos.
·Un total de 62 empresas a nivel mundial aceptaron el reto anticorrupción del WEF
·Las transacciones financieras que realiza el empresariado internacional suman 4.500 millones de francos suizos diarios

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Contexto

·Los años 2004 y 2005 marcan el principio de una nueva política de negocios equitativos en el mundo.

·El Fondo Social Europeo para la Inversión (Eurosif) ha persuadido a una cuarentena de empresas de la importancia de realizar negocios éticos que incluyan una rendición transparente de cuentas a su clientela.

·Dos bancos suizos han mostrado interés en el proyecto: UBS y Sarasin.

·En enero (28.01), el Foro Económico Social (WEF por sus siglas en inglés) consiguió el compromiso anticorrupción de empresas como la helvética ABB, entre otras.

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