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Buenos oficios: Suiza y su adaptación a los tiempos

La ministra Calmy-Rey propone la independencia de Kosovo, pero la idea no gusta a todos. Keystone

Suiza debería reconsiderar su tradicional política de buenos oficios, señala a swissinfo el investigador de la Escuela Politécnica Federal, Daniel Trachsler.

Este contenido fue publicado el 07 septiembre 2005 - 11:31

A su juicio, mientras Noruega respalda con éxito acuerdos de paz, los suizos ven que la neutralidad ya no es la mejor carta en el tablero internacional.

El ejemplo de Noruega muestra que es más importante ser un facilitador imparcial que uno siempre neutral, sostiene Daniel Trachsler, investigador del Departamento de políticas de seguridad en la Escuela Politécnia Federal de Zúrich.

El experto considera que Suiza ha intentado infructuosamente propiciar un proceso de paz en Oriente Medio, Kosovo, Corea del Norte o Corea del Sur. La Iniciativa de Ginebra -un plan de paz inoficial, apoyado por Suiza, entre palestinos e israelíes-, parece haberse esfumado de la percepción pública.

Incluso el reciente llamado de la ministra suiza de Exteriores, Micheline Calmy-Rey, en favor de una forma de independencia para la provincia serbia de Kosovo no tuvo buen eco en todas las partes. Los políticos de Belgrado rechazaron la sugerencia con palabras duras.

Mientras tanto, los países como Noruega consiguieron mayor éxito actuando de intermediarios en regiones tales como Oriente Medio, América Central o Sri Lanka.

swissinfo: Daniel Trachsler, ¿Cómo se explica que últimamente Suiza no haya tenido éxito como mediadora en los procesos de paz?

D. T.: Suiza fue durante la Guerra Fría uno de los pocos países neutrales y eso le daba una sólida posición para ofrecer sus buenos oficios. Pero la diplomacia helvética tuvo dificultades para adaptarse a la pos-Guerra fría, periodo que reclama nuevos tipos de participación.

swissinfo: ¿Qué ha cambiado?

D. T.: Los conflictos de hoy se producen mayormente dentro de un país. La resolución de esos conflictos exigen nuevos instrumentos, como la mediación multilateral, combinada con atractivos económicos o con la presión militar.

Durante mucho tiempo Suiza no se ha percatado de esos cambios ni ha adaptado sus conceptos de promoción de la paz. Países como Noruega reaccionaron con mayor celeridad y han ganado estatura internacional. Con todo, Suiza ha comprendido que las transformaciones son necesarias y, por ende, ha comenzado a adecuar sus estructuras.

swissinfo: ¿No da la neutralidad a Suiza una ventaja determinante para mediar entre las dos partes enfrentadas?

D. T.: El papel de la neutralidad que tiene la tercera parte involucrada en las negociaciones suele ser claramente sobreestimado. En Suiza persiste la extendida creencia de que la neutralidad es una ventaja cuando se trata de ofrecer buenos oficios.

Pero en el terreno de la mediación no se confirma esta suposición. Las estadísticas muestran que los países neutrales no son elegidos más frecuentemente que los otros para mediar en conflictos ni sus esfuerzos son más exitosos que los de los otros terceros.

Otros factores como la solidez política o económica, o la posibilidad de emplear atractivos son valiosos para contribuir al éxito en las negociaciones. El ejemplo de Noruega, miembro de la OTAN, muestra que es más importante ser un mediador imparcial que uno siempre neutral.

swissinfo: ¿Podemos decir que los diplomáticos suizos están en primera línea si se trata de negociaciones de paz?

D. T.: La promoción de la paz y la diplomacia de pacificación son, no sólo para Suiza, un asunto a menudo muy difícil y frustrante. Hace falta persistencia, voluntad política y recursos. Creo que Suiza se está nivelando y puede anotarse algunos éxitos con su participación en Sudán, sus esfuerzos para el desminado, y la lucha contra la multiplicación de las armas pequeñas.

swissinfo: ¿Cómo se explica la presencia de países como Noruega entre los facilitadores de la paz?

D. T.: La política noruega está basada esencialmente en una ideología. En Oslo reina la creencia de que es una obligación moral mediar en un conflicto, si se puede ayudar.

Otra razón para involucrarse en la promoción de la paz es la seguridad. La línea oficial establece que los conflictos en el extranjero tienen influencia directa en la seguridad del país; por ejemplo a través de los refugiados, la criminalidad organizada o el terrorismo.

Con su participación, Noruega quiere ganar influencia política y mejorar su posición en el tablero internacional.

swissinfo: ¿Qué debería hacer Suiza para recobrar su antiguo sitio?

D. T.: Para recobrarlo, Suiza debe proclamar con mayor énfasis que la promoción de la paz es una prioridad política. La voluntad política es imprescindible. Suiza tendría que ser más activa y no esperar hasta que otros países pidan su ayuda.

swissinfo-entrevista: Scott Capper
Traducción: Juan Espinoza

Contexto

El investigador científico Daniel Trachsel trabaja en el Departamento de políticas de seguridad en la Escuela Politécnica Federal de Zúrich.

Uno de sus proyectos actuales estudia la posición de Suiza en la promoción de la paz, cómo ha reaccionado a las transforamciones y cuáles podrían ser los buenos oficios que la Confederación ofrezca en el futuro.

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