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Aguda escasez de mano de obra en las empresas suizas

Encontrar un pizzero cualificado es con frecuencia difícil para los restaurantes italianos en Suiza. Keystone / Anthony Anex

Con más de 100 000 vacantes de empleo durante el primer trimestre del 2022, la escasez de mano de obra alcanzó niveles históricos en Suiza. Una carencia que podría agravarse, convirtiéndose en una amenaza para la prosperidad futura del país. ¿Cómo remediarlo?

Este contenido fue publicado el 16 junio 2022 - 09:00

¿Cuáles son los sectores más afectados por esta escasez?

Los problemas de contratación afectan lo mismo al sector secundario (industria) que al terciario (servicios), según datos de la Oficina Federal de Estadística (OFSEnlace externo) correspondientes a mayo, que son los más recientes disponibles. La industria hotelera y del cáterin, así como el sector de la alta tecnología se encuentran particularmente bajo presión. Sin embargo, la escasez en la mano de obra afecta también a la actividad sanitaria y del cuidado de las personas, así como al transporte, la construcción, la logística y los artesanos de la albañilería. El perfil de camionero también es muy buscado.

“La pandemia impulsó la digitalización de la economía y el desarrollo de múltiples cadenas de suministro. Hoy, todos los sectores económicos compiten entre sí por atraer el mismo tipo de habilidades. Así que un especialista informático o un repartidor, tienen múltiples opciones para elegir cuando buscan un empleo”, afirmó Stefan Studer, director de la asociación Employés SuisseEnlace externo.

Un análisisEnlace externo elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), basado en la realidad de unos 40 países, concluyó que los trabajos de alto nivel de cualificación son los más buscados en Suiza. “Son las habilidades relacionadas con las profesiones de la salud, las tecnologías digitales y la investigación científica las que faltan particularmente. En contrapartida, no se observa escasez estructural en las habilidades relacionadas con la formación y la educación, así como en los oficios físicos y manuales”, subrayó Glenda Quintini, responsable del área de Empleabilidad y Competencias en la OCDE.

¿Es Suiza un caso especial?

No, todas las economías desarrolladas enfrentan el mismo desafío actualmente. Alemania (más de 2 millones de vacantes) y Francia (1 millón) están experimentando una escasez récord de mano de obra. En Italia, exclusivamente en el sector de la construcción, faltan casi 260 000 pares de brazos.

En Gran Bretaña, a pesar de que la oferta de empleos cayó tras el Brexit, en este momento las empresas batallan para contratar personal cualificado. Se estima que al menos medio millón de personas se han retirado del mercado productivo debido a las malas condiciones laborales y los bajos salarios existentes.

Este fenómeno, conocido como la “gran renuncia”, está acaparando los titulares, especialmente en los países anglosajones. En Estados Unidos, que tiene 11 millones de vacantes de empleo, más de 4,5 millones de estadounidenses dejaron sus trabajos en marzo para ir en busca de nuevas y mejores oportunidades.

¿Esta escasez de mano de obra será temporal o permanente?

“Estamos observando un efecto de recuperación posterior a la pandemia que ha traído un incremento en la demanda laboral de muchos sectores. Simultáneamente, la mayor parte de los llamados baby boomers se está jubilando, lo que crea conjuntamente un vacío difícil de llenar para los recién llegados al mercado productivo”, afirmó Giovanni Ferro-Luzzi, profesor de Economía de la Universidad de Ginebra y de la Escuela Superior de Administración.

A menudo, los factores económicos y estructurales se combinan. En la industria hotelera y del cáterin, ya era difícil cubrir ciertas plazas de aprendizaje antes de la pandemia. La crisis sanitaria lo complicó todo. “A las ya difíciles condiciones características de esta profesión se sumó la precariedad laboral provocada por el coronavirus. Muchos empleados se han ido de esta rama productiva en los últimos dos años y no volverán”, refirió Lucas Dubuis, vocero de Unia, el sindicato más grande del país.

Lo mismo ocurre en el sector de los cuidados y el acompañamiento a las personas, en donde las malas condiciones laborales han salido a la luz durante la pandemia. “Los empleados no ven perspectivas a largo plazo en estas profesiones debido al estrés y los bajos salarios”, dice Lucas Dubuis.

El Observatorio Suizo de la Salud (OBSAN) estima que más del 40% de los enfermeros abandonan prematuramente su profesión. Keystone / Martial Trezzini


Un estudio publicado a principios de este añoEnlace externo por Employés Suisses sugiere que la escasez actual es solo una muestra de las dificultades que padecerán los empleadores suizos en la contratación de personal en el futuro. Dentro de cuatro años, habrá una escasez de casi 365 000 trabajadores cualificados (con un título profesional o universitario) en Suiza. En 2035, esta cifra llegaría a 1,2 millones. Inquietantes pronósticos que se basan en un cálculo simple: la diferencia entre el número de personas que se jubilan y el de aquellos que se incorporarán al mercado laboral.

¿Cuál será el costo de esta escasez para la economía suiza?

En su estudio, Employes Suisses calculó que la falta de personal podría llevar a la economía suiza a perder alrededor de 60 000 millones de francos exclusivamente en el año 2025. Las dificultades de contratación en la industria se tornan muy preocupantes. "Hay una seria amenaza para la capacidad de innovación de nuestro país", alertó Stefan Studer. Una evidencia que avalan las asociaciones patronales, preocupadas ante la posibilidad de que Suiza pierda significativamente sus ventajas comparativas si la falta de mano de obra persiste en el largo plazo. Ante su escasez de recursos naturales, Suiza sólo puede confiar en su "materia gris" para asegurar la prosperidad futura.

¿Podrá la inmigración compensar parcialmente esa escasez?

Desde artesanos alemanes hasta viajeros transfronterizos de Francia y, por supuesto, trabajadores temporales italianos: en los últimos dos siglos, la economía suiza no se habría convertido en lo que es hoy sin la inmigración. Y para compensar el futuro déficit demográfico, Suiza seguramente importará mano de obra extranjera.

Con sus elevados salarios, la Confederación ha sido durante mucho tiempo El Dorado para los trabajadores del continente europeo. Pero la situación está cambiando. “Las empresas alemanas, francesas e italianas también tienen dificultades para contratar personal cualificado. Así que ya no podremos contar ad aeternam con este grupo de mano de obra”, dijo Stefan Studer. Una opinión compartida por Giovanni Ferro-Luzzi: “Suiza sigue siendo un país atractivo. Pero las condiciones de trabajo y los salarios están mejorando en casi todos los países de Europa y la diferencia tiende a desvanecerse”.

El efecto de la pandemia tampoco debe subestimarse. En España, Italia o Francia, el Covid obligó a la gente a quedarse en casa y la fuga de cerebros se detuvo bruscamente, expresó Glenda Quintini. “Estas personas se dieron cuenta de las ventajas que tiene trabajar cerca de sus familias y amigos, y no están listos para partir. Ahora, falta ver si este fenómeno se mantendrá en el largo plazo, o no”.

¿Cuál es entonces la solución para la falta de personal?

Una opción sería flexibilizar las reglas para la inmigración de la mano de obra de países no europeos, pero el tema es explosivo en materia política. Para los sindicatos, la solución es clara. “Exigimos una mejora en las condiciones laborales, incrementos salariales y el fortalecimiento de las oportunidades de formación continua”, afirmó Lucas Dubuis. La OCDE, institución internacional conocida por su posición liberal, aboga esencialmente por los mismos remedios. “A pesar de las dificultades de contratación, muchas compañías todavía se muestran reacias a aumentar los salarios, otorgar más flexibilidad a sus empleados o contratar candidatos que no necesariamente tienen todas las cualificaciones requeridas para el puesto. Se necesita un cambio de actitud por parte de los empresarios”, enfatizó Glenda Quintini.

La integración al mercado laboral de más mujeres, personas mayores y personas con discapacidad es una prioridad para las asociaciones de empleadores y los sindicatos. "El mensaje ha sido repetido insistentemente durante mucho tiempo en los círculos políticos y económicos, ahora es tiempo de convertirlo en acción”, dijo Stefan Studer.

Hay un tema en el que los especialistas entrevistados por swissinfo.ch coinciden: la educación continua será crucial en los próximos años. Actualmente, en los países de la OCDE, menos de 4 de cada 10 adultos reciben capacitación cada año en sus trabajos. “Una proporción que es incluso inferior al 20% si se trata de trabajos de baja cualificación, y esto se observa incluso en los países nórdicos, que tienen una reputación muy progresista en este dominio”, reveló Glenda Quintini.

Así que, una mejor adecuación entre las habilidades requeridas en el mercado laboral (particularmente para las nuevas profesiones vinculadas a la transición ecológica) y las necesidades de las empresas permitiría cubrir una gran parte de la escasez de mano de obra calificada actualmente existente.

Traducido del francés por Andrea Ornelas

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