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¿Comen plástico los peces del Antártico?

En busca del palangre. © Kevin Leuenberger

Después de unas tres semanas en el mar, el barco de investigación Polarstern ha llegado a nuestro principal lugar de muestreo en la Antártida. Hasta donde alcanza la vista se extienden el hielo y los icebergs, pero a simple vista los plásticos no se ven. Para saber si los peces ingieren microplásticos, tenemos que examinar sus tractos digestivos.

Este contenido fue publicado el 23 mayo 2022 - 09:00
Gabriel Erni Cassola
Al inicio de la disección.

A bordo del barco, cada pez capturado se disecciona y se extrae su tubo digestivo, que se conserva para su posterior análisis en el laboratorio de Basilea. Los peces también se utilizan para otros tipos de análisis. Ninguna parte del pescado se desperdicia. Nuestros colegas a bordo del Polarstern toman muestras de sangre y tejidos del hígado, las gónadas, las aletas, los músculos, los ojos y los otolitos, pequeños huesos de la cabeza de los peces que les ayudan a mantener el equilibrio.  

Lanzamiento de la sonda.
Lanzamiento de palangres.

Pero antes de nada hay que pescar. Utilizamos diferentes tipos de artes, como las trampas para peces o los palangres, que suelen usarse en la pesca comercial [sobre todo para capturar túnidos y peces espada]. Como puede verse en la imagen de arriba, este aparato está compuesto de un marco al que se fijan las trampas para los peces (estructuras en forma de cesta). En las patas de este armazón se sujetan unos pesos que arrastran el artilugio por el fondo del mar. Se deja en el lugar durante 24 horas, antes de que volvamos a la posición registrada por el GPS. 

Contenido externo

Para recuperarlo, se sueltan los pesos a distancia y entonces las grandes boyas naranjas —que pueden verse arriba— llevan el aparato a la superficie, donde los científicos y la tripulación del barco pueden detectarlo.

El despliegue o lanzamiento del palangre sigue el mismo principio que el uso de pesos, cables de lanzamiento y boyas. Sin embargo, en vez de cestas se despliega una línea con anzuelos con cebo. Esto significa que, por cada despliegue de palangre, hay que poner cebo con calamares medio podridos en 350 anzuelos. Rápidamente nuestra ropa se impregna de un olor poco agradable.    

2MB por día, desde la Antártida

¿Solamente 2MB (megabytes) por día? Ese es el límite de datos para los autores de nuestro blog polar. Esta primavera, Gabriel Erni Cassola (derecha) y Kevin Leuenberger (izquierda), de la Universidad de Basilea, están a bordo del rompehielos alemán ‘Polarstern’ en el Océano Austral. Los investigadores quieren averiguar cómo son afectados los animales y las bacterias de la Antártida por los microplásticos. En esta serie de blogs nos dan una idea de su trabajo y de la vida a bordo de un barco de expedición polar.

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Recuperar las artes de pesca desplegadas resulta fácil, al menos en teoría. Pero no en la Antártida y tan tarde en la temporada, cuando alrededor de nuestra zona de búsqueda se está formando el hielo. Volvimos al lugar en el que desplegamos el palangre y comenzamos la liberación (activamos el aparejo de suelta). Como era de esperar, uno de los extremos del palangre empieza a subir a la superficie, pero no llegamos a ver las boyas naranjas. Después de unas cuantas horas en la zona y decenas de ojos observando el hielo y la espesa niebla, nos dimos por vencidos y continuamos con otras investigaciones. No sabemos si las boyas se habían quedado atrapadas bajo el hielo o si las corrientes eran tan fuertes que no permitían que la línea de anzuelos saliera a la superficie.

Dos días después, con la capa de hielo reducida y mejor visibilidad, volvimos para intentar recuperarlo nuevamente. Esta vez con un anzuelo que se puede arrastrar por el fondo donde se ha desplegado la línea, ¡y funciona! Emocionados, empezamos a recuperar la línea de anzuelos. Al sacar los primeros anzuelos del agua, emerge una gran merluza negra de al menos metro y medio. Pero el pez se escapa justo antes de subirlo a cubierta.

Bacalao granadero.

Sin embargo, hemos podido capturar varios peces, principalmente especies de fondo, como anguilas, bacalao granadero y Notothenioidei, comúnmente conocidos como peces antárticos. Estos últimos producen proteínas anticongelantes que les permiten afrontar mejor las aguas frías. Los peces cocodrilo de hielo, o peces de sangre blanca, son una familia de especies muy apreciadas por los investigadores porque su sangre carece de hemoglobina, una proteína normalmente responsable de transportar el oxígeno.

Bacalao de roca rayado.
Zoarcido.

A la espera de nuestro próximo artículo, le recomendamos que visite el blog de Polarstern, donde podrá leer sobre los icebergs, otra amenaza para nuestro equipo. Un iceberg en concreto estuvo a punto de llevarse por delante un costoso equipo unido a otro palangre. ¡Disfrute de su lectura!

Traducido del francés por Lupe Calvo

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