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"El campo opuesto a la ayuda a los medios usó con éxito el contexto de la pandemia"

© Keystone / Jean-christophe Bott

Tras una feroz campaña, el pueblo suizo se negó a dar más apoyo a los medios de comunicación. Esto se debió a un paquete sobrecargado que se sometió a votación en un ambiente de desconfianza hacia los periodistas y el Gobierno, analiza la politóloga Martina Mousson.

Este contenido fue publicado el 14 febrero 2022 - 14:00

El resultado es más claro de lo esperado. El paquete de ayudas no pasó en las urnas con 54,6% de votos en contra. El plan del Gobierno consistía en asignar 151 millones de francos adicionales al año a los periódicos, emisoras de radio y televisión privados y nuevos medios de comunicación en línea para garantizar la diversidad y la calidad de la información.

La pandemia, que sirvió de telón de fondo para la votación, no jugó a favor de este proyecto, comentó la politóloga de gfs.bern Martina Mousson.

swissinfo.ch: Si no hubiera sido por la crisis del coronavirus, marcada por una considerable desconfianza hacia los periodistas, ¿habría aceptado la gente la ayuda a los medios de comunicación el domingo?

Martina Mousson: Es difícil decirlo, pero la crisis del coronavirus ha creado sin duda un clima de escepticismo hacia los medios de comunicación. El campo opuesto a la ayuda a los medios usó con éxito el contexto de la pandemia. La publicación del vídeo del editor de Ringier, Marc Walder, que dijo haber dado instrucciones a sus periodistas para que no fueran demasiado críticos con el Gobierno en la crisis de COVID-19, jugó claramente a favor de los opositores al proyecto. La controversia dio a la campaña un sabor propio, poniendo en duda la independencia de los medios de comunicación.

Martina Mousson es politóloga en el Instituto gfs.bern. / Fotoatelier Spring Ch-3414 Oberb

El tono de la campaña también fue especialmente duro, con acusaciones de manipulación de cifras por ambas partes. ¿Por qué estas tensiones?

Este tipo de clima se ha observado durante algún tiempo antes de la votación. Estas tensiones fomentan el escepticismo entre la población, desacreditan la información que dan las autoridades y dan a la gente la impresión de que se le ocultan cosas.

La parte francófona de Suiza dijo sí a la ayuda a los medios de comunicación. Así pues, este voto está marcado por el ‘Röstigraben’, como se denomina la franja geográfica y cultural entre la parte francófona y la germanófona de Suiza. ¿Cómo se explica esto?

Efectvivamente, al contrario de lo que hemos visto durante varios años, la división entre las ciudades y el campo no fue significativa. Asistimos al regreso del famoso ‘Röstigraben’.

En la Suiza francófona, el miedo a perder otros medios de comunicación francófonos jugó un papel importante. Sin embargo, este no es el caso del Tesino, ya que la región de habla italiana ha rechazado la ley. De ello podemos concluir que la salvaguarda de la prensa regional y local no era el argumento más importante.

Los ciudadanos decidieron sobre la cuestión básica: ¿es el papel del Estado apoyar a los medios de comunicación o amenaza su independencia? La posición desunida de los propios medios de comunicación, que no estaban todos a favor del proyecto, complicó aún más la decisión.

¿Está el electorado suizo fundamentalmente en contra del apoyo a los medios de comunicación o del paquete de medidas excesivamente amplio que se le ha presentado?

El pueblo no está fundamentalmente en contra del apoyo a los medios de comunicación. Los sondeos que realizamos antes de la votación mostraron que el pueblo suizo tiene un gran respeto por el papel democrático de los medios de comunicación. Sin embargo, este paquete de apoyo estaba sobrecargado.

¿Por qué el Parlamento sigue sometiendo a votación paquetes que no gustan a los ciudadanos?

El problema no es que a la gente no le gusten estos paquetes, sino que, por un lado, son más fáciles de atacar por parte de los adversarios y, por otro, la comunicación es más difícil. Sin embargo, la estrategia no está condenada al fracaso, ya que los suizos habían aceptado la reforma del impuesto de sociedades junto con la reforma de la financiación del Seguro de Vejez y Supervivencia, un paquete enorme.

Se trata de una nueva derrota para la ministra Simonetta Sommaruga, que ya perdió la votación sobre la ley de CO2 el año pasado. ¿Se ha debilitado su posición en el Gobierno?

Se podría decir que tuvo mala suerte en la votación. Además, es la segunda ministra que más tiempo lleva en el Gobierno. Por lo tanto, circulará la idea de que ya no está en su mejor momento. Me imagino que los opositores utilizarán esto como argumento para exigir su sustitución, pero no es la única que pierde. Este es también el caso del ministro Ueli Maurer. Es más bien un efecto sobre todo el Ejecutivo y el Legislativo.

Con el rechazo a la ayuda a los medios de comunicación y a la supresión del impuesto de timbre y la aceptación de la iniciativa contra la publicidad del tabaco, el Consejo Federal (Gobierno de Suiza) ha perdido en tres de los cuatro temas tratados. ¿Puede interpretarse esto como una creciente desconfianza en el Gobierno por parte de la población?

No, no se trata de una crítica fundamental al Gobierno o a la política suiza en general. Vemos que la confianza en el Gobierno está ahí. Es importante y está intacta.

Sin embargo, hay un ambiente de desconfianza que surge ocasionalmente en las urnas. La pandemia ha cambiado el debate político en Suiza. Antes de la crisis, uno de cada cuatro referendos era aceptado y ahora estamos en casi uno de cada dos.

El Consejo Federal tiene más dificultades para hacerse oír, quizá porque la comunicación es más difícil en tiempos de pandemia. La gente habla menos entre sí y la capacidad de entender las posiciones de los demás se debilita.

La Unión Democrática de Centro (UDC) acaba de anunciar su nueva iniciativa de atacar el canon de radio y televisión reduciéndolo a la mitad. ¿Cuáles son las posibilidades de éxito?

Es difícil hacer predicciones en esta fase. Es probable que la batalla sea similar a la de la iniciativa No Billag [la iniciativa de la UDC para suprimir el canon de radio y televisión], que finalmente fue rechazada. Los aspectos regionales y lingüísticos volverán a ser importantes.


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